Bebel Gilberto, el peso de un apellido

“Lo último que haría sería mudarme de nuevo a Brasil”, asegura Bebel Gilberto, que no abdica de su condición de neoyorquina. Su primer disco, Tanto tempo, pasó inadvertido en Brasil, pero le valió los elogios del entonces presidente Clinton y la convirtió en el artista brasileño que más discos había vendido en Estados Unidos desde la década de los sesenta.

Isabel Gilberto de Oliveira (Nueva York, 1966), hija de João Gilberto y de la cantante Miúcha, sobrina de Chico Buarque, incluye en su nuevo disco, All in one (Verve), una adaptación al portugués de Sun is shining, de Bob Marley. “A finales de año fui a Jamaica de vacaciones. En uno de los hoteles había un estudio de grabación y se me ocurrió llamar a varios amigos”, cuenta. El resto del disco lo grabó en Nueva York y Salvador de Bahía. Allí se citó con Carlinhos Brown, casado con una de sus primas, y cuyo talento creativo ha quedado oculto tras su arrolladora capacidad festiva. “A mí también se me ha tratado un poco injustamente en Brasil. Creo que pasa con todos los que nos hemos ido a vivir fuera”.

Bebel ha contado con productores como Didi Gutman -de Brazilian Girls-, John King -de Dust Brothers- o Mark Ronson, que ha trabajado con Amy Winehouse: “Pude conocerlo porque sale con una amiga mía y ella me lo presentó en una cena. Él me sugirió The real thing, de Stevie Wonder”. Otra sorpresa del disco es Bim bom, que João Gilberto grabó en 1958. “Daniel [nieto de Antonio Carlos Jobim], al que conozco desde niño, y que tiene un apartamento vecino al mío en Nueva York, estaba tocando el piano en el estudio que tengo en casa. Había una canción que no nos salía y nos fuimos a comer. Al regresar, él se había bebido unos vasos de vino y empezó a cantar ‘Bim bom bim bim bom…’. La grabamos en tres horas”, asegura.

“Me pregunto cómo tuve el valor de grabar una canción de mi padre”, confiesa con una risita tensa. Y pone cara de jugadora de póquer a la pregunta de si le ha gustado al genio de la bossa nova. “La escuchó por teléfono. En cuanto a lo que dijo, mejor lo dejamos”. Difícil llevar el apellido de un mito de la música popular: “Nunca he pretendido superar el respeto que el mundo tiene por mi padre. Pero saber que nunca vas a ser como él es un poco frustrante”. Firma como compositora la mitad de las canciones. “No tengo método. A veces me encierro en casa para componer. Si se me ocurre una idea durante un viaje o en medio de alguna locura llamo a casa y dejo la melodía en el contestador”, dice. Chica chica boom chic es un guiño a Carmen Miranda, la brasileña más universal. “No he renunciado al sueño de la película sobre ella. Tendré que hacerla con Almodóvar como siempre he dicho. Yo soy la única que puede hacer de Carmen Miranda en el cine. Me voy a morir y ya no habrá otra”.

Publicado en El País, 27/10/2009

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