Francis Albert Sinatra

Fue la primera y única vez que firmó un disco con su nombre completo: Francis Albert Sinatra. Se insinuó que era para no ocupar un espacio menor que Antonio Carlos Jobim en la portada. Diciembre de 1966, verano en Río de Janeiro: el autor de canciones como La chica de Ipanema, Corcovado o Insensatez está tomando unas cañas con amigos en el bar Veloso –ahora Garota de Ipanema- en la esquina de las calles Prudente de Morais y Montenegro –hoy Vinicius de Moraes-. Don Armênio, el dueño, le avisa de que tiene una llamada telefónica de Estados Unidos. Jobim se acerca al aparato y oye una voz que le dice que va a hablarle Frank Sinatra: el italoamericano quiere saber si está dispuesto a grabar con él.

A sus cincuenta años, y recién casado con Mia Farrow, treinta años más joven, el chico de ojos azules y voz prodigiosa de Hoboken, Nueva Jersey, aún estaba en la cumbre. Sus últimos elepés para Capitol se habían colocado entre los más vendidos del año en Estados Unidos. La canción Strangers in the night, en plena explosión de los Beatles, llegó al número uno. Y, hasta el atentado de Dallas, Sinatra se había corrido más de una juerga en el hotel Carlyle de Nueva York con el presidente Kennedy. En Chega de saudade –el libro lo editó en español Turner con el título de Bossa nova-, Ruy Castro cuenta que, en 1939, cuando todavía cantaba en la banda de Harry James, un periodista le pidió a James entrevistar a su crooner. “¡Por amor de Dios, no lo haga”, le imploró éste. “El chico acaba de empezar y ya se cree más grande que Caruso”.

La grabación quedó marcada para finales de enero en Los Ángeles. Mientras el carioca volaba a California, Sinatra dejaba su rancho de Palm Springs rumbo a Barbados para intentar recuperarse de sus problemas amorosos con Mia. Jobim se instaló en un apartamento con piano del hotel Sunset Marquis. Y con Claus Ogerman –el orquestador alemán ya se había encargado tres años antes de los arreglos para The composer of ‘Desafinado’ plays-, preparó las siete composiciones suyas que formarían parte de Francis Albert Sinatra & Antonio Carlos Jobim. Para completar el disco, Change partners, de Irving Berlin, I concentrate on you, de Cole Porter, y Baubles, bangles and beads, pasadas por el tamiz de la bossa nova. Pero los días se le hacían eternos. En una carta a Vinicius de Moraes, en la que se describe como un infeliz inmovilizado en un cuarto de hotel viendo la tele sin parar y lleno de barrigosis, se despedía del poeta como Astenio Claustro Fobim. El 25 de enero cumplió cuarenta años y supo por el productor del disco Sonny Burke que las grabaciones empezarían el día 30. En el Studio One de la Warner, en Sunset Strip, Sinatra y Jobim se vieron por fin las caras. Tras grabar Dindi, el bueno de Frank comentó que solo había cantado tan bajito una vez que tuvo laringitis.

Publicado en El País, 18/11/2015

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