• “En la vida y en la música todo es estilo” Miles Davis

  • Hermeto Pascoal ‘Live at Montreux Jazz Festival 1979’

  • Hermeto Pascoal ‘Música da lagoa’

  • Hermeto Pascoal, el alquimista albino
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    • 12 Agosto 2016

    Hermeto Pascoal es capaz de crear música, y una música muy elaborada, con teteras llenas de agua, botellas de vidrio vacías, aperos, juguetes, grabaciones de locuciones deportivas o discursos de políticos. Al inicio de su Missa dos escravos gruñen un par de cerdos; en O galo do Airan se puede oir el canto de un gallo; en Magimani Sagei ladran cinco perros.

    “Crazy albino” lo llamaba Miles Davis, que en 1970 contó con el brasileño en su disco Live evil y grabó un par de composiciones suyas –Little church (Igrejinha) y Nem um tal vez– sin darle crédito. Hermeto nunca reclamó. No hablaba una palabra de inglés, hacía arreglos para Airto Moreira y había publicado un primer disco con músicos como Ron Carter o Thad Jones. Intentaron convencerle para que se quedase en Estados Unidos –Gil Evans dijo que era un genio-, pero él tenía otras prioridades, y estaban en Brasil.

    Hermeto Pascoal –seis hijos, trece nietos y diez biznietos- acaba de cumplir ochenta años. Aunque, para él, la edad no existe, lo que hay es el día a día. Nació en Lagoa da Canoa, estado de Alagoas. Por la noche la única luz era la de la luna y las estrellas. Y nació albino: no ve demasiado bien. De niño, al no poder trabajar con su padre en el campo, se quedaba bajo un árbol o encima de la carreta, resguardándose del sol implacable del sertão, y afinaba el oído para escuchar todos los sonidos a su alcance. Vivían cerca de una charca y la gente del pueblo iba a sacar agua en vasijas de estaño o jarras de plástico. Recuerda que todo sonaba. Estaban las mujeres lavando la ropa, los vaqueros llamaban al ganado y pasaban repentistas. El pequeño Hermeto, que se fabricaba flautas de madera con su navaja, tocaba entonces para los pájaron y los sapos, al parecer con gran aceptación.

    Con diez años agarró un acordeón. Con catorce ya se presentaba en la radio de Recife con su hermano José y Sivuca, albinos los tres. El piano lo tuvo que aprender por su cuenta. Y la teoría la estudió de forma autodidacta pasados los cuarenta: para poder dejar su música en el papel y no depender de la memoria. Sabe que las escuelas de música transmiten conocimientos, pero no enseñan a sentir. Se lo dijo a los alumnos de la Berklee, en Boston.

    Fue uno de los integrantes del revolucionario Quarteto Novo –un único disco en 1968- que acompañaba Geraldo Vandré y Edu Lobo. Ha escrito miles de obras: entre ellas, las 366 del Calendário do Som, libro de partituras que creó para todos los cumpleaños –366 pensando en quienes han nacido un 29 de febrero-. Compone casi a diario, según dice, para no sufrir el síndrome de abstinencia. Y asegura que la clave es entregarse a la intuición. En esa música que él define como universal hay jazz, frevo, baião, forró… Hermeto se queja de que la mala le duele en el alma, no en los oídos. Tiene ya ochenta años y su mensaje a los creadores sigue siendo el mismo: no cedan jamás.

    Publicado en El País, 6/7/2016

     
  • Buscadores de tesoros
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    • 09 Agosto 2016

    Para sus descubrimientos no necesitan un péndulo como el profesor Tornasol y son bastante más perspicaces que Hernández y Fernández. George Klabin, presidente de Resonance Records, y su mano derecha Zev Feldman, al que algunos llaman “el detective del jazz”, encuentran, restauran y empaquetan con mimo grabaciones de jazz que nunca llegaron a publicarse. En abril editaron Some other time: The lost session from the Black Forest, una sesión del pianista Bill Evans con Eddie Gómez y Jack DeJohnette, de junio de 1968, en los estudios MPS.

    Resonance Records se define en su web como sello de jazz sin ánimo de lucro y con una misión: preservar el legado del jazz y descubrir a las estrellas del mañana. Zev Feldman, siempre a la caza de material inédito, anda preguntando a promotores, periodistas y músicos si conocen a alguien que tenga cintas. Y se sube a un avión en cuanto sospecha que los archivos de la radio pública francesa contienen documentos sonoros de grandes jazzistas estadounidenses que hallaron refugio en el París en los años sesenta.

    Desde que descubren el tesoro hasta que lo presentan al público pueden pasar varios años. Es el caso del disco de Sarah Vaughan Live at Rosy´s editado en marzo. En 2011, Feldman supo de la existencia de una grabación de Sassy con su trío en el club de Nueva Orleans. Cuatro años le costó averiguar el paradero de los participantes aún vivos –y de los herederos de los ya fallecidos- y lograr el visto bueno de todos los implicados. Resonance paga derechos y se ha ganado una reputación que ahora facilita su trabajo.

    Ni George Klabin ni Zev Feldman son unos recién llegados: con 19 años, Klabin, estudiante en Columbia, ya grababa a músicos para su programa de radio en la universidad; Feldman, que trabajó en PolyGram, Rhino y Concord, asegura que pasó su juventud viviendo en tiendas de música. Klabin llevaba casi veinticinco años alejado del negocio musical cuando decidió crear la Rising Jazz Stars Foundation en Los Angeles. El sello nació en 2008, al comprobar que ninguna compañía se interesaba por los artistas que estaba apadrinando.

    Aunque son los proyectos de archivo los que han hecho de Resonance una referencia. En el catálogo están disponibles, desde febrero, los discos de Stan Getz y João Gilberto Getz/Gilberto ’76 y Stan Getz con su cuarteto Moments in time. También en febrero se incorporó la referencia de Thad Jones/Mel Lewis Orchestra All my yesterdays y, en marzo, la del organista y pianista Larry Young In Paris: The ORTF recordings.Todos estos discos remasterizados desde las cintas originales, cuentan con cuadernos –incluso en la edición digital- que incluyen textos valiosos: en In the beginning, de Wes Montgomery, hay comentarios de Quincy Jones y Pete Townshend; el ensayo de Offering: Live at Temple University, de John Coltrane, es obra de Ashley Kahn; en el de Larry Young escriben John McLaughlin, John Medeski, Bill Laswell…  Las fotografías las firman Herman Leonard, Ray Avery, Chuck Stewart, Tom Copi, Giuseppe Pino… Para septiembre, Resonance Records tiene previsto editar un concierto de la fallecida Shirley Horn en el hotel The Four Queens de Las Vegas. Todavía quedan tesoros escondidos.

    Publicado en El País, 22/6/2016

     
  • “La música es una fábula ajena al mundo” Paolo Conte

  • Pat Metheny ‘Letter from home’

  • Pat Metheny Group ‘How insensitive’

  • “En cierto modo la vida es como el jazz… Es mejor cuando improvisas” George Gershwin

  • Velitas para João Gilberto
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    • 07 Julio 2016

    Hace unos meses Bebel Gilberto colgó unas fotos con él en Instagram. Fue la última vez que se le ha visto. João Gilberto vive recluido en un piso de alquiler –ya pasó más de diez años en un aparthotel- en el barrio de Leblon, en Río de Janeiro. La comida la encarga a un restaurante vecino. Duerme de día y, de noche, siempre hay luz en su ventana. Llama a amigos –con algunos nunca ha quedado cara a cara- y puede pasar horas hablando con ellos por teléfono. Con un hilo de voz que atrapa a su interlocutor. Si sale sale de casa, de madrugada, es para conducir. Y no es raro que regrese horas más tarde sin haberse bajado del coche.

    El personaje ha dado pie a un todo un rosario de anécdotas: una de sus ex asegura que la realidad es aún más divertida. João Gilberto se casó con Astrud, con la que tuvo a João Marcelo, y luego con Miúcha, la madre de Bebel. Y hace doce años fue padre de Luisa, de su relación con una mujer casada de la alta sociedad carioca.

    Nació en Juazeiro, pequeña ciudad del sertão de Bahía, lejos del mar. A la sombra del tamarindo de la plaza de la iglesia, tocaba la guitarra y cantaba aquel muchacho al que el público de Tokio ha aplaudido durante media hora al final de un concierto. En 1958 grabó un 78 rpm con Chega de saudade, de Jobim y Vinicius de Moraes. En la etiqueta -sello Odeon nº 14360-, la canción figura como ‘samba canção’. Todavía no se hablaba de bossa nova. Pero su voz susurrante y su guitarra iban a marcar la historia de la música. Aunque en Brasil se alzaran entonces voces en contra: al gerente de una cadena de grandes almacenes le atribuyeron el comentario “¿por qué graban ahora a cantantes resfriados?”.

    Elige alguna canción de su memoria –probablemente la escuchó de chico en Juazeiro- y la toca una y otra vez, deconstruyéndola hasta encontrar la esencia. En una búsqueda obsesiva de la perfección. Ya sea de Ary Barroso, Dorival Caymmi, Cole Porter, Consuelo Velázquez o Charles Trenet, nadie supera su interpretación. Con él lo complejo parece sencillo. Pilló la batida del tamborim con tres dedos de la mano derecha y la del bombo con el pulgar, y ralentizó la samba. La misma cadencia, casi como un mantra, y una división rítmica matemática: puede cantar adelantándose o retrasándose en relación a la guitarra. En 1964, al publicarse el disco Getz/Gilberto, la revista Down Beat aseguró que hacía cuarenta años que nadie influenciaba la música norteamericana como lo estaba haciendo João Gilberto.

    Son ya más de tres lustros sin grabar y casi el doble sin dar entrevistas. Se habló de una gira y, por dos veces, pareció que sí, que se concretaban ciudades y fechas, pero terminó por cancelarse. Quizá ya no vuelva. Dice el periodista Luis Nassif que João Gilberto se escondió en un pliegue del tiempo donde espera el momento de partir definitivamente. Este viernes cumplirá 85 años. Y Caetano Veloso seguirá cantando que “mejor que el silencio solo João”.

    Publicado en El País, 7/6/2016

     
  • Guía de conciertos de verano en España
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    • 05 Julio 2016

    * Hermeto Pascoal Grupo (Brasil)
    5 de julio Barcelona (Grec. Jamboree, 21h30)
    6 de julio Valencia (Festival de Jazz. Palau de la Música, 22h)
    12 de julio Valladolid (Patio de la Hospedería de San Benito, 21h)
    13 de julio Las Palmas (Canarias Jazz. Teatro Pérez Galdós, 20h) + Jorge Pardo Cuarteto
    14 de julio San Cristóbal de La Laguna (Canarias Jazz. Teatro Leal, 20h) + Jorge Pardo Cuarteto
    16 de julio Madrid (Teatro Circo Price, 21h30)

    * Esperanza Spalding (Estados Unidos)
    5 de julio Getxo (Jazz Festival. Plaza Biotz Alai, 21h)
    7 de julio Córdoba (Festival de la Guitarra. Gran Teatro, 21h30)
    8 de julio Barcelona (Cruïlla. Espai Time Out, 19h)

    * Toquinho & Maria Creuza (Brasil) “Recordando Vinicius de Moraes-La Fusa”
    5 de julio Madrid (Noches del Botánico. Real Jardín Botánico Alfonso XIII, 21h30)
    6 de julio Valencia (Jardines de Viveros, 22h)
    8 de julio Barcelona (Festival Jardins Palau Reial de Pedralbes, 22h)
    9 de julio Vigo (Auditorio Palacio de Congresos, 22h)

    * George Benson (Estados Unidos)
    6 de julio San Sebastián (Auditorio del Kursaal, 20h)

    Carminho (Portugal)
    6 de julio Madrid (Teatro Circo Price, 21h30)
    7 de julio Badajoz (Badasom. Auditorio Municipal Ricardo Carapeto, 22h)

    * Novalima (Perú)
    6 de julio Madrid (Sala Caracol, 22h)
    7 de julio Barcelona (La 2 de Apolo, 20h)

    * Leo Gandelman (Brasil) “100 años de samba”
    7 de julio Madrid (Teatro Circo Price, 21h) con Jayme Marques artista invitado

    * Wolfgang Muthspiel, Slava Grygorian & Ralph Towner
    7 de julio Córdoba (Festival de la Guitarra. Teatro Góngora, 21h)

    * Pink Martini (Estados Unidos)
    7 de julio Madrid (Noches del Botánico. Real Jardín Botánico Alfonso XIII, 21h30)
    9 de julio Peralada (Festival Castell de Peralada. Auditorio Jardines del Castillo, 22h)

    Andrea Motis & Joan Chamorro (España)
    7 de julio Zaragoza (CaixaForum) en Cuarteto
    8 de julio Platja d´Aro con Sant Andreu Jazz Band
    14 de julio Madrid (Teatro Circo Price, 21h30) en Quinteto
    18 de julio Canfranc con Sant Andreu Jazz Band
    21 de julio Sabadell con Sant Andreu Jazz Band
    22 de julio Altafulla, Tarragona con Josep Traver
    23 de julio Torrent, Valencia (Auditori) en Quinteto
    25 de julio Cervera con Sant Andreu Jazz Band
    3 de agosto Cardona (Auditori) con Josep Traver
    4 de agosto Barcelona (Born) con Sant Andreu Jazz Band
    5 de agosto La Pobla de Segur con Sant Andreu Jazz Band

    * António Zambujo (Portugal)
    8 de julio Badajoz (Badasom. Auditorio Municipal Ricardo Carapeto, 22h)

    * Omara Portuondo & Diego El Cigala (Cuba/España) “Tour 85 aniversario”
    8 de julio Madrid (Teatro Circo Price, 21h)
    16 de julio Sant Feliu de Guixols (Festival Porta Ferrada. Espai Port, 22h30)
    19 de julio Cartagena (La Mar de Músicas. Auditorio Parque Torres, 23h)
    31 de julio Mallorca (Port Adriano)

    * Benny Golson Quartet (Estados Unidos)
    8 a 10 de julio Barcelona (Grec. Jamboree, sesiones 20h y 22h)
    12 y 13 de julio Madrid (Galileo Galilei, 21h)

    * Brandon Lewis (Estados Unidos)
    8 de julio Madrid (Veranos de la Villa. Conciertos de Estío. Auditorio Conde Duque, 21h30)

    * Bomba Estéreo (Colombia)
    8 de julio Barcelona (Cruïlla Festival)
    12 de julio Pamplona (Fiestas de San Fermín. Plaza del Castillo)
    15 de julio Chipiona, Cádiz (Al Rumbo Festival)
    16 de julio Madrid (Noches del Botánico. Festival Charco)

    * Emicida (Brasil)
    9 de julio Barcelona (Cruïlla. Espai Radio 3, 20h)
    15 de julio Cartagena (Castillo Árabe, a partir de 2h)

    * Snarky Puppy (Estados Unidos)
    9 de julio Barcelona (Cruïlla. Espai Stubhub, 19h15)
    22 de julio San Sebastián (Jazzaldia. Escenario Verde, 23h55) -gratuito-

    * Orquestra de Jazz de Matosinhos (Portugal)
    9 de julio Vigo (ImaxinaSons. Auditorio Municipal do Concello, 21h)

    * Ricardo Ribeiro (Portugal)
    9 de julio Badajoz (Auditorio Municipal Ricardo Carapeto, 22h)

    * Raynald Colom (Francia/España)
    9 y 10 de julio Madrid (Clamores, 22h)

    * Taj Mahal Trio (Estados Unidos)
    11 de julio Córdoba (Festival de la Guitarra. Gran Teatro, 21h30)
    13 de julio Vitoria (Festival de Jazz. Polideportivo de Mendizorrotza, 21h) + Ruthie Foster (Estados Unidos)

    * Benjamin Clementine (Reino Unido)
    11 de julio Madrid (Noches del Botánico. Real Jardín Botánico Alfonso XIII, 20h30)
    12 de julio Barcelona (Grec. Teatre Grec, 22h)

    * Menil (España)
    11 a 18 de julio Madrid (Café Central, 21h)

    * Konexioa: Pablo M. Caminero & Chris Cheek (España/Estados Unidos)
    12 de julio Vitoria (Festival de Jazz. Jazz del Siglo XXI. Teatro Principal, 18h) 

    * Benny Green Trio (Estados Unidos)
    12 al 16 de julio Vitoria (Jazz de Medianoche. Hotel Canciller Ayala, sobre la medianoche) -entrada libre-

    * Jorge Pardo Cuarteto (España)
    13 de julio Las Palmas (Canarias Jazz. Teatro Pérez Galdós, 20h) + Hermeto Pascoal
    14 de julio San Cristóbal de La Laguna (Canarias Jazz. Teatro Leal, 20h) + Hermeto Pascoal
    17 de julio Almuñecar (Jazz en la Costa. Parque El Majuelo, 22h30) artista invitada Alana Sinkey

    * Jorge Drexler (Uruguay) con Luciano Supervielle
    8 de julio Sevilla (Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, 22h30)
    13 de julio Barcelona (Grec. Teatre Grec, 22h)
    17 de julio Madrid (Festival Charco. Real Jardín Botánico Alfonso XIII, 20h30)
    18 de julio Burgos (Teatro Principal, 21h30)
    23 de julio Benalmádena (Auditorio, 22h30)

    * Joshua Redman Quartet (Estados Unidos)
    13 de julio Valladolid (Patio de la Hospedería de San Benito, 20h)
    14 de julio Vitoria (Festival de Jazz. Polideportivo de Mendizorrotza, 21h)
    15 de julio San Javier, Murcia (Festival de Jazz, 21h30)

    * Charles Lloyd New Quartet (Estados Unidos)
    13 de julio Santa Cruz de Tenerife (Auditorio Adán Martín, 20h) + China Moses
    14 de julio Las Palmas (Teatro Guiniguada, 20h) + China Moses
    16 de julio Valencia (Festival de Jazz. Palau de la Música, 22h)

    * Ximo Tébar The New Son Mediterráneo (España)
    13 de julio Vitoria (Festival de Jazz. Jazz del Siglo XXI. Teatro Principal, 18h)

    * Tom Harrell Trip (Estados Unidos) + Joshua Redman Quartet (Estados Unidos)
    14 de julio Vitoria (Festival de Jazz. Polideportivo de Mendizorrotza, 21h)

    * Kenny Barron & Dave Holland (Estados Unidos/Reino Unido) + Jamie Cullum (Reino Unido)
    15 de julio Vitoria (Festival de Jazz. Polideportivo de Mendizorrotza, 21h)

    * Michel Portal & Bojan Z (Francia/Serbia)
    15 de julio El Puerto de Santa María (Bahía Jazz. Festival. Bodega de Mora de Osborne, 22h30)

    * Yamandu Costa (Brasil)
    15 de julio Córdoba (Festival de la Guitarra. Teatro Góngora)

    * John Scofield/Brad Mehldau/Mark Guiliana (Estados Unidos)
    15 de julio Madrid (Noches del Botánico. Real Jardín Botánico Alfonso XIII, 20h30)
    16 de julio Torroella de Montgrí (Jazz Festival L´Estartit. Plaça de la Llevantina, 22h)
    22 de julio San Sebastián (Jazzaldia. Auditorio del Kursaal, 18h30)

    * Antonio Sánchez & Migration Band (México/Estados Unidos)
    15 de julio Madrid (Noches del Botánico. Real Jardín Botánico Alfonso XIII, 20h30)
    16 de julio El Puerto de Santa María (Bahía Jazz. Festival. Bodega de Mora de Osborne, 22h30)
    17 de julio Pontevedra (Plaza da Ferraría)

    * Pat Metheny & Ron Carter (Estados Unidos)
    15 de julio Sant Feliu de Guixols (Festival Porta Ferrada. Espai Port, 22h30)
    16 de julio Vitoria (Festival de Jazz. Polideportivo de Mendizorrotza, 21h) + Cécile McLorin Salvant (Estados Unidos)

    * Nicholas Payton Trio (Estados Unidos) invitada especial Jane Monheit
    15 de julio Alicante (FiJazz. ADDA)
    20 y 21 de julio Madrid (Clamores, 21h)
    22 de julio Almuñecar (Jazz en la Costa. Parque El Majuelo, 22h30)

    * ‘Songhai’ (Mali/España)
    con Toumani Diabaté Juan Carmona, Josemi Carmona, Javier Colina e invitados
    15 de julio Lanuza, Huesca (Pirineos Sur. Auditorio Natural)
    22 de julio Cartagena (Auditorio Parque Torres, 23h)

    * La 33 (Colombia)
    15 y 16 de julio Madrid (Sala Caracol, 22h30)

    * Julian Marely & Uprising (Jamaica) + Gogol Bordello (Estados Unidos)
    15 de julio Cartagena (La Mar de Músicas. Auditorio Parque Torres, 23h)

    * Djarabikan (Costa de Marfil)
    15 de julio Cartagena (La Mar de Músicas. Plaza del Ayuntamiento, 20h) -gratuito-

    * Ala.Ni (Reino Unido/Granada)
    15 de julio Cartagena (La Mar de Músicas. Parque de Artillería, 21h30)
    17 de julio Barcelona (Grec. Jamboree, 21h30)

    * Yaron Herman (Israel) piano solo
    15 de julio Vitoria (Festival de Jazz. Jazz del Siglo XXI. Teatro Principal, 18h) 

    * Manu Katché Unstatic (Francia)
    16 de julio Alicante (FiJazz. ADDA)

    * Cécile McLorin Salvant (Estados Unidos)
    16 de julio Vitoria (Festival de Jazz. Polideportivo de Mendizorrotza, 21h) + Pat Metheny & Ron Carter
    18 de julio Pontevedra (Festival de Jazz)
    20 de julio Madrid (Noches del Botánico. Real Jardín Botánico Alfonso XIII, 20h30)
    22 de julio Peñíscola (Jazz Peñíscola. Palau de Congressos, 23h)
    23 de julio Torroella de Montgrí (Jazz Festival L´Estartit. Plaça de la Llevantina, 22h)

    * Rudresh Mahanthappa Bird Calls (Estados Unidos)
    16 de julio Vitoria (Festival de Jazz. Jazz del Siglo XXI. Teatro Principal, 18h) 

    * Gabacho Maroc (Marruecos/Francia/España)
    16 de julio Cartagena (La Mar de Músicas. Plaza del Ayuntamiento, 20h) -gratuito-

    * Gogol Bordello (Estados Unidos)
    16 de julio Lanuza, Huesca (Pirineos Sur. Auditorio Natural)

    Midnight Ravers (Francia/Mali)
    17 de julio Sallent de Gállego, Huesca (Pirineos Sur. Escenario)

    * Ballaké Sissoko & Vincent Segal (Malí/Francia)
    17 de julio Cartagena (La Mar de Músicas. Parque de Artillería, 23h)

    * Cheikh Lô (Senegal) Entrega del Premio “La Mar de Músicos”
    18 de julio Cartagena (La Mar de Músicas. Auditorio El Batel)
    + artistas invitados: Pee Wee Ellis (EEUU), Tony Allen (Nigeria),
    Raúl “Refree” (España) y Flavia Coelho (Brasil)

    * African Salsa Orchestra (Bebin/Cuba)
    18 de julio Cartagena (La Mar de Músicas. Plaza del Ayuntamiento, 20h) -gratuito-

    * Noche Casa África: Djarabikan y Spyrow (Costa de Marfil)
    18 de julio Sallent de Gállego, Huesca (Pirineos Sur. Escenario)

    * Christian Scott Atunde Adjuah (Estados Unidos)
    18 de julio Almuñecar (Jazz en la Costa. Parque El Majuelo, 22h30)
    20 de julio Las Palmas (Canarias Jazz. CICCA, 20h)
    21 de julio Puerto de la Cruz (Canarias Jazz. Plaza Europa, 20h)
    25 de julio San Sebastián (Jazzaldia. Auditorio del Kursaal, 23h30)

    * Nit de Tango: Quinteto Real (Argentina)
    18 de julio Barcelona (Grec. Teatre Grec, 22h)

    * John McLaughlin & The 4th Dimension (Reino Unido)
    18 de julio Algeciras (Encuentro de guitarra Paco de Lucía. Parque María Cristina, 22h)
    19 de julio Madrid (Noches del Botánico. Real Jardín Botánico Alfonso XIII, 20h30)
    20 de julio Barcelona (BARTS, 21h)

    * Richard Bona (Camerún) & Mandekan Cubano “Heritage Tour”
    19 de julio Almuñecar (Jazz en la Costa. Parque El Majuelo, 22h30)

    * Gregory Porter (Estados Unidos)
    19 de julio Alicante (FiJazz. ADDA)

    * Pat Thomas & Kwashibu Area Band (Ghana)
    19 de julio Cartagena (La Mar de Músicas. Plaza del Ayuntamiento, 20h) -gratuito-

    * Hindi Zahra (Marruecos/Francia)
    19 de julio Cartagena (La Mar de Músicas. Parque de Artillería, 21h30)

    * Mbongwana Star (Congo)
    19 de julio Sallent de Gállego, Huesca (Pirineos Sur. Escenario)

    * Color Café: Bachar Mar-Khalifé (Líbano/Francia)
    19 de julio Sallent de Gállego, Huesca (Pirineos Sur. Polideportivo)

    * Lacre (Portugal)
    19 de julio Madrid (Conciertos de Estío. Auditorio Conde Duque, 20h)

    * Ibrahim Maalouf (Francia) “Red & Black Light”
    20 de julio Madrid (Noches del Botánico. Real Jardín Botánico Alfonso XIII, 20h30)
    23 de julio San Sebastián (Jazzaldia. Auditorio del Kursaal, 18h30)

    * Erik Truffaz Quartet (Suiza)
    20 de julio Almuñecar (Jazz en la Costa. Parque El Majuelo, 22h30)

    * Tingvall Trio (Suecia)
    20 de julio Cartagena (La Mar de Músicas. Parque de Artillería, 21h30)

    * Songhoy Blues (Mali)
    20 de julio Sallent de Gállego, Huesca (Pirineos Sur. Escenario)
    21 de julio Cartagena (La Mar de Músicas. Plaza del Ayuntamiento, 20h) -gratuito-

    * Melody Gardot (Estados Unidos)
    20 de julio Valencia (Feria de Julio)
    21 de julio Madrid (Noches del Botánico. Real Jardín Botánico Alfonso XIII, 20h30)
    23 de julio San Javier, Murcia (Festival de Jazz)
    24 de julio Málaga (Plaza de toros de la Malagueta)

    * Mariza (Portugal)
    21 de julio Cartagena (La Mar de Músicas. Auditorio Parque Torres, 23h)
    22 de julio Sant Feliu de Guíxols (Festival Porta Ferrada. Espai Port, 22h30)
    23 de julio Madrid (Noches del Botánico. Real Jardín Botánico Alfonso XIII, 20h30)
    17 de septiembre Mérida (Teatro Romano, 23h)

    * José James (Estados Unidos)
    21 de julio Las Palmas (Canarias Jazz. Plaza de Santa Ana, 20h)
    22 de julio Puerto de la Cruz (Canarias Jazz. Plaza Europa, 20h)
    23 de julio Arrecife, Lanzarote (Canarias Jazz. Plaza El Almacén, 21h)
    24 de julio San Sebastián (Jazzaldia. Plaza de la Trinidad, 21h) + Steps Ahead Reunion Tour (Estados Unidos)

    * Kenny Garrett Quintet (Estados Unidos)
    21 de julio Almuñecar (Jazz en la Costa. Parque El Majuelo, 22h30)

    * Cyrus Chestnut, Buster Williams, Lennie White (Estados Unidos)
    21 de julio San Sebastián (Jazzaldia. Espacio Frigo, 22h30) -gratuito-

    * Bixiga 70 (Brasil) + Outer Space (España)
    21 de julio Barcelona (La 2 de Apolo, 20h30)

    * Terje Rypdal + Elephant 9 (Noruega)
    21 de julio San Sebastián (Jazzaldia. Heineken Terraza, 19h30) -gratuito-

    * Marc Ribot & The Young Philadelphians (Estados Unidos)
    21 de julio San Sebastián (Jazzaldia. Heineken Terraza, 22h30) -gratuito-

    * Eska (Zimbabue)
    21 de julio Cartagena (La Mar de Músicas. Parque de Artillería, 21h30)

    * Konono Nº1 meets Batida (Congo/Portugal/Angola)
    21 de julio Sallent de Gállego, Huesca (Pirineos Sur. Escenario)

    * Steps Ahead Reunion Tour (Estados Unidos) Mike Mainieri, Eliane Elias, Marc Johnson, Donny McCalsin, Billy Kilson
    22 de julio Torrent, Valencia (Festival Jazz Panorama. Auditori, 22h)
    24 de julio San Sebastián (Jazzaldia. Plaza de la Trinidad, 21h)

    * Ellis Marsalis Quartet (Estados Unidos) + Branford Marsalis Quartet with Kurt Elling (Estados Unidos)
    22 de julio San Sebastián (Jazzaldia. Plaza de la Trinidad, 21h)

    * Baaba Maal (Senegal)
    22 de julio Lanuza, Huesca (Pirineos Sur. Auditorio Natural) + King Ayisoba (Ghana)Bamba Wassoulou Groove (Mali)
    24 de julio Madrid (Teatro Circo Price, 20h) + Paloma del Sol (Guinea Ecuatorial)

    * Kareyce Fotso (Camerún)
    22 de julio Sallent de Gállego, Huesca (Pirineos Sur. Escenario, 19h30)

    * Carlinhos Brown (Brasil) + Vaudí & Banda (Brasil/España)
    22 de julio Getafe (Cultura Inquieta 2016. Polideportivo de San Isidro)

    * Stanley Clarke Band (Estados Unidos)
    22 de julio Alicante (FiJazz. ADDA)
    23 de julio Almuñecar (Jazz en la Costa. Parque El Majuelo, 22h30)

    * Caetaneando (España)
    22 de julio Barcelona (Grec. Jardins del Teatre Grec, 20h) -entrada libre-

    * Anthony Strong (Reino Unido)
    22 de julio Barcelona (Grec. Sala Apolo, 21h)

    * Carmen Souza & Theo Pascual (Cabo Verde/Portugal)
    22 de julio Girona

    * Ibrahim Maalouf (Francia/Líbano) “Red & Black Light”
    23 de julio San Sebastián (Jazzaldia. Auditorio del Kursaal, 18h30)

    * DeJohnette/Coltrane/Garrison (Estados Unidos) + Steve Coleman & Five Elements (Estados Unidos)
    23 de julio San Sebastián (Jazzaldia. Plaza de la Trinidad, 21h)

    * Volcan Trio: Gonzalo Rubalcaba, Horacio ‘El Negro’, Armando Gola (Cuba)
    23 de julio Alicante (FiJazz. ADDA)

    * Wesli (Haití/Canadá)
    23 de julio Sallent de Gállego, Huesca (Pirineos Sur. Escenario, 19h30)

    Mad Professor (Guyana/Reino Unido) + Alpha Blondy (Costa de Marfil)
    23 de julio Lanuza, Huesca (Pirineos Sur. Auditorio Natural)

    * Spyrow (Costa de Marfil)
    23 de julio Cartagena (La Mar de Músicas. Plaza del Ayuntamiento, 20h) -gratuito-

    * Jan Garbarek Group + Trilok Gurtu (Noruega/India)
    24 de julio San Sebastián (Jazzaldia. Auditorio del Kursaal, 18h30)

    * Kenny Barron Trio (Estados Unidos)
    24 de julio Peñíscola (Jazz Peñíscola. Palau de Congressos, 23h)

    * Daniel Haaksman (Alemania) + Batuk (Sudáfrica)
    24 de julio Sallent de Gállego, Huesca (Pirineos Sur. Escenario)

    * BNegão & Seletores de Frequência (Brasil)
    25 de julio Sallent de Gállego, Huesca (Pirineos Sur. Escenario)

    * Diana Krall (Estados Unidos)
    25 de julio San Sebastián (Jazzaldia. Plaza de la Trinidad, 20h) + Bobo Stenson Trio (Suecia)
    27 de julio Madrid (Teatro Real, 21h30)
    30 de julio Peralada (Festival Castell de Peralada. Auditorio Jardines del Castillo, 22h)

    * John Abercrombie Quartet (Estados Unidos)
    27 de julio Peñíscola (Jazz Peñíscola. Palau de Congressos, 23h)

    * Goran Bregovic (Bosnia) “Champagne for Gypsies”
    28 de julio Madrid (Teatro Circo Price, 21h30)

    * Charles Aznavour (Francia)
    29 de julio Marbella (Starlite, 22h)

    * Eva Ayllón (Perú)
    29 de julio Madrid (Vistalegre)
    30 de julio Barcelona (Sala Apolo)

    * Chancha Vía Circuito (Argentina) + Rumbanamá (Cuba/Congo/Brasil…) + Cuban Beat All Stars (Cuba) + Chico Trujillo (Chile)
    29 de julio Lanuza, Huesca (Pirineos Sur. Auditorio Natural)

    * Kurt Rosenwinkel (Estados Unidos)
    30 de julio Cádiz (JazzCádiz. Baluarte de la Candelaria, 22h)

    * Jóvenes Clásicos del Son (Cuba)
    31 de julio Madrid (Clamores, 21h)
    9 de agosto Madrid (Galileo Galilei, 21h)

    * Luna Cohen (Brasil) presenta “November Sky”
    31 de julio Barcelona (Born Centre Cultural)
    1 de agosto Costa Brava, Cta. Torroella a Parlavà (Mas Sorrer)

    * EnBossa (Brasil/España)
    1 de agosto Madrid (Galileo Galilei, 21h)

    * Dulce Pontes (Portugal)
    2 de agosto Huelva (Recinto Colombino, 23h)

    * Mario Biondi (Italia)
    4 de agosto Barcelona (Mas i Mas Festival. Palau de la Música, 21h)

    * Ana Moura (Portugal)
    6 de agosto San Javier, Murcia (Festival de teatro, música y danza. Auditorio Parque Almansa)

    * Habana Abierta y amigos (Cuba)
    6 de agosto Madrid (Galileo Galilei, 21h)
    26 de agosto Madrid (Café Berlín)

    * Fanfare Ciocarlia (Rumanía)
    9 de agosto Vejer de la Frontera, Cádiz (Boelo Sun Festival)
    19 de agosto San Sebastián (Donostiako Piratak)
    20 de agosto Vilaxoán-Vilagarcía de Arousa, Pontevedra (Festival Revenidas)

    * Nakany Kanté (Guinea Conakry)
    12 de agosto Barcelona (Africalisme al Pati de les Dones del CCCB)

    * James Carter Organ Trio (Estados Unidos)
    13 de agosto Torroella de Montgrí (Jazz Festival L´Estartit. Plaça de la Llevantina, 22h)

    * Jayme Marques (Brasil)
    14 y 15 de agosto Madrid (Galileo Galilei, 21h)

    * Niño Josele Trío (España)
    18 y 19 de agosto Madrid (Galileo Galilei, 21h)

    * Anita Zengeza (Zimbabue)
    19 de agosto Barcelona (Africalisme al Pati de les Dones del CCCB)

    * Mû-Mbana (Guinea Bissau)
    26 de agosto Barcelona (Africalisme al Pati de les Dones del CCCB)

    * Vieux Farka Touré (Mali)
    30 de agosto Madrid (Galileo Galilei)

    * Elida Almeida (Cabo Verde)
    3 de septiembre Getxo (Carpa parking de Romo, 19h)

    * Lenine (Brasil)
    4 de septiembre Barcelona (Festival Día de Brasil. Parc del Fòrum)

     

    AdelantosNTOS otoñales:

    * Moreno Veloso (Brasil)
    23 de octubre Sevilla (Box. Isla de La Cartuja, 21h)

    * Cristina Branco (Portugal)
    25 de noviembre Madrid (Galileo Galilei)
    26 de noviembre Banyoles (Auditori L´Ateneu)
    27 de noviembre Barcelona (CAT)

    * Salif Keita (Mali)
    2 de diciembre  Sevilla (Box. Isla de La Cartuja, 20h30)

     

     

     
  • Guitarras en el desierto: Bombino
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    • 28 Junio 2016

    La primera vez que Bombino vio una guitarra fue en Tamanrasset, ciudad al sur de Argelia, en la región montañosa del Hoggar, a la que había llegado con su abuela huyendo de la insurrección de los tuareg en Níger y Mali. Y la primera que tuvo –una acústica- se la regaló un tío suyo, pintor, que regresaba siempre de sus exposiciones en Europa con instrumentos.

    Omara Moctar -Bombino es el apodo que se puso él, por el italiano bambino– nació hace 36 años, el día de año nuevo, en el campamento tuareg de Tidine, en el desierto del Sahara, a unos ochenta kilómetros de Agadez. Viaja con pasaporte de Níger, el país africano a la cola de los índices de desarrollo humano: el último de los 188 evaluados por Naciones Unidas.

    En los campamentos de los hombres de azul en la Libia de Gadafi, en los que cuidaba rebaños de ovejas, Bombino se impregnó de los códigos y rituales, y la tradición poética y musical tuareg –ellos prefieren llamarse imuhars o kel tamacheq, “los que hablan tamacheq”-. Y aprendió a tocar viendo vídeos y escuchando cintas de guitarristas de los que jamás había oído hablar: Jimi Hendrix, John Lee Hooker, Jimmy Page…

    Su anterior disco, Nomad, lo produjo Dan Auerbach (The Black Keys) en Nashville y el nuevo, Azel, lleva la firma de David Lonsgtreth (Dirty Projectors) y está grabado en Woodstock, Nueva York. La novedad es el intento esbozado de conectarse con el reggae de sus admirados Tiken Jah Fakoly, Alpha Blondy o Bob Marley. Azel, que en tamacheq tiene varios significados, es el nombre del pueblo de su mujer, por el que Bombino solía andar con su mejor amigo desde finales de los noventa. Con la rebelión tuareg de 2007 le tocó tomar de nuevo la ruta del exilio, esta vez hacia Burkina Faso. Los militares nigerinos partidarios de la línea dura iban a por los músicos y mataron a dos guitarristas amigos de Bombino. Llegó a Uagadugú sin dinero, pero con su guitarra. Allí se lo encuentra Ron Wyman, autor de un documental titulado Agadez, the Music and the Rebellion (2010), que decide producirle el disco Agadez.

    Todo empezó con Tinariwen. A principios de los años ochenta. Cuando los fundadores del seminal grupo empezaron a mezclar en sus guitarras eléctricas músicas de la región, como tinde y takamba, con el blues. Con la imagen de unos músicos echándose al hombro la Stratocaster y el Kalashnikov, Tinariwen se convirtió en símbolo de resistencia del pueblo tuareg. La música –cortante, sin refinar-, con mensajes revolucionarios y de autodeterminación, se propagó en casetes, de los campos de refugiados de Argelia a Mali y Níger. Y con el tiempo llegó hasta los oídos de artistas como Thom Yorke o Robert Plant. Hoy, además de Bombino, con sus letras de paz y tolerancia frente al yihadismo y la represión de algunos gobiernos contra los tuareg, existen grupos como Tamikrest, Etran Finatawa, Terakaft, Toumast, Imarhan… defendiendo esta música modal, catártica rama rockera de la guitarra del blues del desierto.

    Publicado en El País, 25/5/2016

     
  • “Una cualidad que posee la música es ser el arte más cercano a las lágrimas y a la memoria” Oscar Wilde

  • Santiago Lara: Pat Metheny flamenco
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    • 23 Mayo 2016

    Santiago Lara, joven guitarrista flamenco de Jerez, tiene ya unos cuantos premios. Y sabe lo que es recorrer países con Manolo Sanlúcar o con la compañía de la bailaora Mercedes Ruiz, su mujer, para la que escribe la música de sus espectáculos. Un buen día se puso a estudiar partituras de Pat Metheny, al que descubrió de niño a la vez que a Paco de Lucía, con la única intención de aprender. Hasta que le dio aire de bulería a James y vio que la cosa funcionaba. Así que decidió llevarse ocho piezas de Metheny a su terreno: las más afines a la digitación de la guitarra flamenca y los palos del flamenco. Habló con el músico estadounidense y le pidió permiso para adaptar esas obras. Tres años después el resultado es un disco estimulante, del que José Manuel Gamboa, para quien fue amor a primera escucha, escribe que es una relectura con acento andaluz de Metheny. Un methenyano de pro como el actor Gabino Diego habría dado su aprobación y el propio Metheny lo ha bendecido.

    En Flamenco tribute to Pat Metheny –su tercer disco tras El sendero de lo imposible y Sentimientos nuevos– Santiago Lara ha grabado Find me in your dreams, de Metheny y Enrique Morente, con la colaboración especial de Estrella. Para Minuano, que abre el disco, ha contado con la flauta de Jorge Pardo, y para James, otra composición de Pat Metheny y Lyle Mays, con la armónica de Antonio Serrano. Mercedes Ruiz pone el ritmo de sus pies a The heat of the day mientras la guitarra de Diego del Morao se suma a suya en Antonia. Además, están Pablo Martín al contrabajo, Jesús Lavilla al piano, Guillermo McGill, Michael Oliver y Antonio Coronel alternándose a la batería, Miguel López Lennon con los pads y, en las palmas, Londro, Javier Peña y El bolsas.

    En 2005 Pat Metheny contribuyó al proyecto de Morente Sueña la Alhambra. Sus guitarras se escuchan en Generalife, a partir de un poema de María Zambrano y un antiguo canto popular, con las voces de Enrique y Estrella –que imita los trinos de los pájaros de la Alhambra-, y en Donde habita el olvido, sobre poema de Luis Cernuda, también con Enrique y Estrella, y en compañía de Isidro Muñoz a la guitarra flamenca, Carles Benavent al bajo y Tino Di Geraldo a la batería. Decía Pat Metheny, que quedó tan prendado del arte de Enrique Morente como en su día de la voz de Milton Nascimento, que él y Morente tenían en común un gran interés porque sus formas musicales, jazz y flamenco, se movieran a distintos lugares para seguir estando vivas. El cantaor de Granada aseguró en aquellos días que el guitarrista de Misuri formaba parte de la música flamenca. Morente creía que Pat Metheny es el guitarrista que más ha influido en los tocaores flamencos contemporáneos: que se lo pregunten sino a Vicente Amigo, que grabó con Paco de Lucía Querido Metheny, o ahora a Santiago Lara.

    Publicado en El País, 27/4/2016

     
  • “La música es el hombre escapado de sí mismo: es el ansia de lo ilímite surgido de lo limitado y de lo estrecho: es la armonía necesaria, anuncio de la armonía constante y venidera”
    José Martí

  • Stan Getz y João Gilberto: grabación inédita
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    • 06 Mayo 2016

    Cuentan que, durante la grabación del disco Getz/Gilberto en Nueva York, Stan Getz y João Gilberto no se llevaron especialmente bien. Según Ruy Castro, João llamó “gringo idiota” a Getz, aunque la cosa no pasó a mayores porque Jobim, que ejercía de intérprete entre ambos, tradujo la frase del portugués al inglés por “Stan, dice João que su sueño era grabar contigo”. Eso sucedía en marzo de 1963. En julio del 64, cuando el sello Verve se decidió por fin a editarlo, el LP, arrastrado por el sencillo con La chica de Ipanema y la voz en inglés de Astrud Gilberto, se convirtió en el primer disco de jazz en ganar el Grammy al mejor disco del año, propagando definitivamente la bossa nova por el mundo. Getz/Gilberto llegó incluso a desplazar A hard day´s night de los Beatles del número uno de la lista de Billboard.

    En 1975, estadounidense y brasileño se reunirían de nuevo para grabar The best of two worlds con Miúcha, la mamá de Bebel Gilberto. Dice Todd Barkan en Down Beat que se tenían un tremendo respeto, pero que su relación era muy complicada. Si el alcohol y la heroína no ayudaban al carácter irascible y el temperamento impaciente del saxofonista, la peculiar personalidad del cantante y guitarrista forma ya parte de la mitología musical.

    Cuarenta años hace de su actuación en el Keystone Corner. En el club de San Francisco, por el que pasaron prácticamente todos los grandes del jazz de la década de setenta, cabían unas doscientas personas. Y como siempre que Stan Getz se presentaba allí, se agotaron las entradas para todos los pases del 11 al 16 de mayo. Las cintas con el preciado tesoro, que publica en el CD Getz/Gilberto 76 Resonance Records -Distrijazz lo distribuye en España-, las guardaba en una caja sellada Todd Barkan, dueño y programador del Keystone Corner desde 1972 hasta su cierre en 1983. Barkan había conocido a João Gilberto en Shadowbrook, la mansión de 36 habitaciones que Stan Getz compró en Irvington, estado de Nueva York, gracias al dinero ganado con el disco Getz/Gilberto y recuerda que, en la madrugada de un lluvioso día de Año Nuevo, “el duende que asusta” –así llamaban él y Getz a João- se dirigió silenciosamente a la cocina y estuvo tocando y cantando una y otra vez É preciso perdoar.

    En aquella semana de mayo de 1976, el cuarteto de Stan Getz, que aseguraba no haberse sentido nunca tan libre, tuvo a João Gilberto como invitado especial. Primero salía el cuarteto –con Getz, la pianista Joanne Brackeen, el contrabajista Clint Houston y el baterista Billy Hart-, mientras João esperaba pacientemente entre bastidores. Getz y Gilberto solo volverían a juntarse otra vez, en julio de 1978, en el Festival de Jazz de Newport. De aquellos días en el Keystone Corner es también Moments in time, solo con el cuarteto. Un valioso legado de dos gigantes: Stan Getz, que se fue hace 25 años, y João Gilberto, que cumplirá 85 en junio.

    Publicado en El País, 13/4/2016

     

    Getz Gilberto 76, publicado en 2016

     
  • La noche en que Tenório Jr. no volvió
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    • 23 Abril 2016

    Tenório Jr. salió del hotel Normandie, en el 320 de la calle Rodríguez Peña, donde se alojaba. Dijo que iba a comprar cigarrillos y un medicamento. Eran las tres de la madrugada del 18 de marzo de 1976 en Buenos Aires. No volvieron a verle. Aquella misma noche había tocado en el Gran Rex acompañando a Vinicius de Moraes y Toquinho. El poeta y ex diplomático movió cielo y tierra para encontrar a su pianista: telefoneó a hospitales, comisarias y depósitos de cadáveres, movilizó a todos sus conocidos, y acudió a la Embajada de Brasil –sin saber de la siniestra Operación Cóndor, un acuerdo secreto entre dictaduras del Cono Sur, y que los militares de su país conocian la suerte del portador del pasaporte brasileño n° 197803-. Vinicius logró que se presentara un recurso de habeas corpus, pero el 24 se produjo el golpe de estado, y unos días después embarcó rumbo a Brasil: nunca más regresó a Argentina.

    Pelo largo, barba, gafas, Tenório Jr. tuvo la desgracia de caminar aquella madrugada de marzo hasta la esquina de Rodríguez Peña con Corrientes. Confundido con un militante de izquierdas, fue secuestrado, torturado en la ESMA (Escuela Superior de Mecánica de la Armada) y rematado de un disparo en la cabeza –aunque ya tenían clara su equivocación, no podían liberarlo en aquel estado-. Tenía 34 años.

    Francisco Tenório Cerqueira Júnior había nacido en Río de Janero y era uno de los pianistas más prometedores del llamado samba-jazz. Ruy Castro, autor del libro de referencia sobre la bossa nova, cree que la historia de la música brasileña podría haber sido otra de no haber desaparecido en Buenos Aires. Solía tocar en el Beco das Garrafas, en Copacabana, cuna de la mejor música instrumental, y formó parte de Os Cobras, grupo de instrumentistas de primera. En 1964 publicó Embalo su único LP: acompañando a Tenório Jr., el baterista Milton Banana, el percusionista Rubens Bassini, el saxofonista Paulo Moura o el trombonista Raul de Souza. Participó en discos como É samba novo, del baterista Edison Machado, o Vagamente, de la cantante Wanda Sá. Y también en grabaciones de Milton Nascimento, Gal Costa, Egberto Gismonti, Edu Lobo, Joyce… En la dedicatoria de su disco de 1979 Essa mulher, Elis Regina escribió “a la ausencia de Tenório Jr”.

    Murió entre el 25 y el 27 de marzo de 1976. Su mujer, con cuatro hijos y grávida de un quinto, esperó durante años que sonara el timbre de su casa y él se presentara en la puerta. Carmen pasó muchas penurias: legalmente nunca fue considerada viuda y aún hoy ignora dónde enterraron a su marido. Hasta 1997 el estado argentino no reconoció su responsabilidad y, solo en 2006, un juez brasileño dictó una sentencia favorable a indemnizar a la familia. En 2011 se colocó una placa en su memoria en la fachada del Normandie. Fernando Trueba tiene guardadas entrevistas a más de cien personas para un necesario documental sobre el pianista que fue víctima de la barbarie hace cuarenta años.

    Publicado en El País, 30/3/2016

     
  • “El silencio es la materia prima del músico” Michel Graillier

  • Shirley Horn ‘Our love is here to stay’

  • Ella Fitzgerald ‘A house is not a home’

  • La nena se llama Dominique
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    • 07 Abril 2016

    Se presenta como Dom La Nena y explica que el nombre se lo puso ella misma cuando vivía en Buenos Aires, donde era nena por aquí, nena por allá. La brasileña había viajado a Argentina con trece años para estudiar violonchelo guiada por Christine Walevska.

    Dominique Pinto nació en Porto Alegre hace veintiséis años, aunque entre los ocho y los doce vivió con sus padres en París, de los trece a los dieciocho solita en Baires –sus padres iban y venían- y desde entonces tiene casa de nuevo en la capital francesa. Su primer disco, Ela, grabado artesanalmente junto a Piers Faccini, interesó a la discográfica Six Degrees y le valió elogios en The New York Times -la comparaban a las voces susurradas de Juana Molina, Hope Sandoval y Jane Birkin-. El segundo, Soyo (2015), con canciones melancólicamente felices cantadas en inglés, portugués, español y francés, se fue gestando en hoteles y aeropuertos con la complicidad de Marcelo Camelo. En O Globo contó que Ela daba la sensación de estar en un cuarto con cortinas, velas, alfombras, y que ahora quería abrir las ventanas y trabajar de manera más festiva. También tuvo tiempo para un proyecto con Rosemary Standley, cantante del grupo Moriarty, del que salió Birds on a wire, con un repertorio que iba de Monteverdi y Purcell a Leonard Cohen y Tom Waits, presentado en formato de voz y chelo.

    En realidad ella quería ser Jacqueline Du Pré. Con diez años escuchó su grabación del Concierto para violonchelo y orquesta de Elgar y se pasaba ocho horas diarias con el arco sobre el instrumento. De vuelta a París, con dieciocho, estuvo tocando para Jane Birkin. Era la primera vez que lo hacía sin partitura. En Página 12 confesó que no le gustaba el ambiente tan duro y rigurososo de la música clásica porque a ella le enseñaron que la música era algo vinculado al placer. En Francia pudo trabajar con Camille, Etienne Daho, Sophie Hunger…  y acompañó a Jeanne Moreau en una obra de Jean Genet. Fue después de la gira con la madre de Charlotte Gainsbourg que le entraron ganas de escribir canciones, inspirada por La llorona, que había descubierto en un disco de Lhasa.

    Para Les Inrocks, Dom es tierna y nostálgica y, según The New Yorker, igual que un mago muy hábil. Julieta Venegas la incluyó en Tentaciones entre sus artistas latinos actuales favoritos: “Es súper bonita, tiene algo como muy naïf, pero mucha fuerza”. En los conciertos de Soyo [once en España, entre el 16 de marzo y el 6 de mayo] Dom está sola en el escenario. Bueno, con ese violonchelo que lleva como si fuera parte de ella, tras haber aceptado que no tenía una única raíz. Lo dice en No meu país: “No vengo de aquí / no vengo de allí / no vengo de ningún lugar / no sé donde nací / no recuerdo donde crecí / pero sé que siempre tuve un hogar / en mi país se es feliz”.

    Publicado en El País, 16/3/2016

     
  • “La música es la medicina de la mente agitada” Walter Haddon

    • Fotografías
    • 19 Marzo 2016
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  • 50 años de Montreux
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    • 17 Marzo 2016

    En julio el Festival de Jazz de Montreux cumplirá medio siglo. En Montreux pasó un verano la emperatriz Sissi, en uno de sus hoteles vivía y escribía Nabokov, y Lord Byron la inmortalizó en sus versos. Aunque la ciudad balneario de 25.000 habitantes, a orillas del lago Lemán, es sobre todo conocida por haber recibido a los mejores músicos. Consagrados y recién llegados. Por la cita anual en la Riviera suiza pasaron los grandes del jazz: Mingus, Ellington, Basie, Gillespie, Evans, Peterson, Jarrett, Hancock, Shorter, Miles… Pero también James Brown, Nina Simone, Bob Dylan, João Gilberto, Camarón, Astor Piazzolla, Leonard Cohen, Prince, Paul Simon, Paolo Conte, Van Morrison, John Lee Hooker, Lou Reed o Neil Young. Músicas de diferentes estilos para un público llegado de toda la Confederación y de medio mundo. Porque, lo que había comenzado en 1967 como un festival de jazz de tres días, creció en duración y se abrió, antes que cualquier otro, a rock, pop, soul, reggae, Brasil, África, flamenco, rap… Su director, Claude Nobs, propiciaba momentos únicos como los encuentros de Dizzy Gillespie con Ray Charles, Hermeto Pascoal con Elis Regina, Paco de Lucía con El Cigala, Nile Rodgers con Stevie Nicks, Santana con Al Jarreau… Y, hospitalario, agasajaba a estrellas y amigos en su chalé de Caux, colgado en lo alto de la montaña, con buenas viandas y los mejores alcoholes. Nobs, al que Quincy Jones definió como uno de los mayores promotores culturales de la historia, mantuvo relación de amistad con muchos músicos y llegó a tocar la armónica en sesiones improvisadas junto a Muddy Waters, B.B. King o Etta James.

    Los carteles del festival llevan las firmas de Keith Haring, Tinguely, Niki de Saint Phalle, Tomi Ungerer, Giuseppe Pino, Milton Glaser e incluso David Bowie. Y se conservan cuidadosamente en cintas de vídeo los casi 6.000 conciertos grabados. En plazas y paseos de Montreux, uno se topa con estatuas y bustos de Aretha Franklin, B.B. King -que participó en muchísimas ediciones del festival-, Ella Fitzgerald, Freddie Mercury -que pasó allí sus últimos meses de vida- o Miles Davis, que solo en Montreux aceptó volver a tocar, con orquesta dirigida por Quincy Jones, los arreglos de Gil Evans para Sketches of Spain y Porgy and Bess. Las grabaciones íntegras de todos los conciertos de Miles en Montreux (1973-1991) se publicaron en una caja de veinte discos.

    Smoke on the water, de Deep Purple, recuerda aquella noche de 1971 en que el Casino de Montreux, entonces sede del festival, ardió por completo durante un concierto de Frank Zappa. La letra de la canción habla de Funky Claude “yendo y viniendo / sacando chicos del lugar”. Pero la celebración de los cincuenta años del festival será sin el aprendiz de hostelería, hijo de panadero, que un día soñó con traer a los grandes del jazz y el blues a su pequeña ciudad y convirtió a Montreux en una referencia: Claude Nobs perdió la vida en enero de 2013 tras una caída practicando esquí de fondo.

    Publicado en El País, 2/3/2016

     

                                                                                                                           Cartel obra de Giovanni Riva

     

    Vídeo interactivo con grandes momentos del Festival de Jazz de Montreux desde 1967 en http://montreuxjazz.com/50

     

     
  • Naná Vasconcelos ‘Africadeus’

  • Adiós, Naná Vasconcelos
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    • 13 Marzo 2016

    Para Naná Vasconcelos todo era percusión. Decía hacer sonidos, no ritmos, y tocar más cuando no tocaba. Cuenta Vinicius Cantuária, que estuvo de gira con él, que durante un concierto de ambos en Bélgica se produjo un corte de electricidad y Naná dijo al público que iba a hacer el sonido de la lluvia cayendo sobre los árboles: fue atribuyendo a grupos de espectadores distintos sonidos y empezó a dirigirlos de tal forma que Cantuária casi se puso a correr para no mojarse. Según David Byrne, “Naná podía continuar haciendo su show aunque no hubieran llegado los instrumentos… y, aun así, seguía siendo grande”.

    En la mañana del miércoles 9 de marzo, en un hospital de Recife, a los 71 años, falleció el percusionista brasileño. Estaba internado desde hacía diez días a consecuencia de un cáncer de pulmón. Juvenal –Naná era el apodo que le había puesto su abuela- de Holanda Vasconcelos había nacido en 1944 en la capital del estado de Pernambuco. En 1970 estaba tocando en Río de Janeiro con Milton Nascimento –al que impresionó haciendo sonar unas cacerolas y sartenes mientras éste cantaba Sentinela– cuando Gato Barbieri le propuso irse con él a grabar a Nueva York. Tras una gira con el saxofonista argentino decidió quedarse en París. Allí pasó cinco años, antes de volver a Nueva York, en los que grabó su primer disco Africadeus y trabajó con música en una clínica psiquiátrica para niños: “Aprendí mucho más de ellos que ellos de mí. Tuve que desarrollar el trabajo con el cuerpo porque tenían dificultades de coordinación motora y debía pensar cómo ayudarles”. Naná siempre creyó en la música como una vía para transformar y mejorar la vida de las personas.

    En 1978 fundó el trío Codona, con el trompetista de jazz Don Cherry y el también percusionista Colin Walcott. Tres discos publicados por el sello alemán ECM que han quedado para la historia. También los grabados a dúo con el pianista y guitarrista Egberto Gismonti, como el celebrado Dança das cabeças. Los sonidos característicos que hacía con la boca –su marca registrada- pueden encontrarse en grabaciones del Pat Metheny Group –del que formó parte un tiempo-, Talking Heads, B.B. King, Jan Garbarek, Jean-Luc Ponty, Jack DeJohnette, Trilok Gurtu, Arto Lindsay… Y su nombre aparece en bandas sonoras de películas como Buscando a Susan desesperadamente, de Susan Seidelman, Down by law, de Jim Jarmusch, o Amazonas, de Mika Kaurismäki. Un estudiante de música norteamericano que le contactó hace unos años tenía una lista de más de ochocientos discos en los que Naná había participado.

    Desde María Bethânia, Joyce o Marisa Monte hasta Caetano Veloso y Gilberto Gil contaron con él en Brasil. Junto a Gil, fue director artístico de las primeras ediciones del Percpan (Panorama Percussivo Mundial), festival ideado en Bahía por Beth Cayres. También dirigió en la ciudad colonial de Olinda el proyecto ABC das Artes ‘Flor do Mangue’ con niños que están en la calle, como una forma de incentivar la educación y la cultura. Lo financiaba con dinero ganado en sus conciertos por Europa. Él fue un niño pobre, pero recordaba que en su época no había niños viviendo en las calles. Creció con la música en casa: allí puso sus manos por primera vez en la piel de un tambor y allí asistía a los ensayos del padre. Con 14 años ya era baterista en una orquesta profesional. Tocaba en bailes, con una autorización del juez de menores, pero no podía bajar del escenario.

    Era habitual que revistas musicales de Estados Unidos como Down Beat le eligieran mejor percusionista del año. Si bien tocaba todo tipo de instrumentos de percusión, lo que más impresionaba era su dominio del berimbau –hecho de una vara flexible, un alambre y una calabaza hueca-. Aseguraba que lo que él hacía con el berimbau de la capoeira, tocado como instrumento solista, venía de haber escuchado a Jimi Hendrix. Contador de historias sonoras, igual podía grabar un disco para berimbau y orquesta sinfónica (Saudades) que otros combinando percusión acústica y electrónica (Bush Dance o Rain Dance). Y sabía que hacer que el silencio se convierta en música es todo un aprendizaje.

    Hace menos de un mes había participado una vez más –fueron trece en total- en la espectacular abertura del Carnaval de Recife, dirigiendo el tradicional maracatu pernambucano, al frente de 400 percusionistas. Decía que su manera de pensar música iba a continuar viva después de él.

    Obituario publicado en El País, 9/3/2016

     
  • “Toma mucho tiempo aprender a tocar como tú mismo” Miles Davis

  • Caetano Veloso ‘Vuelvo al sur’

  • Chucho Valdés ‘Mambo influenciado’

  • En memoria de Ernesto Lecuona
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    • 03 Marzo 2016

    El 6 de enero de 1960 Lecuona embarcó en el puerto de La Habana. Malos tiempos para la lírica en la mayor de las Antillas. Estaba viviendo ya en La Florida cuando, con la salud quebradiza, y en barco –odiaba los aviones-, cruzó el Atlántico rumbo a Tenerife para conocer la tierra de su padre, un periodista canario que dirigió diarios tanto en Matanzas como en La Habana, y había muerto de forma inesperada durante una visita a Santa Cruz. En un hotel de esa misma ciudad, el 29 de noviembre de 1963, falleció también Ernesto Lecuona hijo. La SGAE, de la que era miembro, organizó en Madrid una misa en la que tocó la Sinfónica: con su féretro cubierto por la bandera cubana. Está enterrado en el cementerio de Hawthorne, Nueva York, donde reposan la leyenda del béisbol Babe Ruth o el actor James Cagney: lo pidió en su testamento, en el caso de que hubiese un gobierno comunista en Cuba.

    Lecuona había crecido en la recién fundada República y viajó muchas veces a España -en Málaga fue nombrado hijo adoptivo- ofreciendo conciertos, operetas o revistas en teatros madrileños como el Apolo, el Lara o el Pavón. Ernestina, la hermana mayor, le dio clases de piano y, en el conservatorio, tuvo como profesores a Joaquín Nin y Hubert de Blanck. Su biógrafo, Orlando Martínez, escribió que poseía unas manos muy grandes y ligeras a la vez; garras de león ocultas entre sedas.

    Llevó la música cubana por el mundo. En París tocó en las salas Gaveau y Pleyel y, en el Carnegie Hall de Nueva York, estrenó la Rapsodia negra para piano y orquesta. Escribió las partituras de España, Sevilla, Barcelona… y la Suite Andalucía. Más de 850 obras: danzas para piano (La comparsa, Malagueña), canciones como Siboney, la conga Para Vigo me voy o zarzuelas como María la O, con libreto de Sánchez Galarraga. En una Cuba que aún tenía en cuarentena el aporte musical africano, él empleó sus divisiones rítmicas y usó títulos como Danza de los ñáñigos. “Lo que hizo Gershwin con el blues y con el jazz, lo hizo Lecuona con los ritmos afrocubanos”, cuenta Michel Camilo en Playing Lecuona, un documental de casi dos horas realizado por el canario Juanma Villar Betancort y el cubano Pavel Giroud con apoyo de organismos como Fundación SGAE. Participan otros dos gigantes del piano, Chucho Valdés y Gonzalo Rubalcaba, más las cantantes Omara Portuondo, Esperanza Fernández y Ana Belén, el guitarrista Raimundo Amador o Los Muñequitos de Matanzas.

    La Revolución, como hizo con tantos artistas desafectos, olvidó al que quizá sea el músico más universal de Cuba. En Guanabacoa, la ciudad en la que nació, solo lo recuerda una placa deslucida sobre un bloque de piedra: “En este lugar estuvo ubicada la casa natal del compositor Ernesto Lecuona y Casado”. En Playing Lecuona, un Chucho parado ante la inscripción, dice lo que todos saben: “Es increíble que esto sea lo único que queda del maestro Lecuona. Es injusto, él es el padre de la pianística cubana… Merecería algo mucho mejor”.

    Publicado en El País, 17/2/2016

    Fotografía del archivo de SGAE

     
  • Paquito D´Rivera ‘Prikitimpimpom’

  • Los libros de Paquito
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    • 19 Febrero 2016

    Era un adolescente cuando conoció a Ernesto Guevara. -¿Vos a qué te dedicás?, le preguntó el comandante. -Soy músico, le respondió Paquito. –No, vos no me entendés, lo que quiero decir es en qué trabajás. A Paquito D´Rivera le divierte escribir contando cosas que pudieron suceder o no. A sus 67 años, el saxofonista y clarinetista, miembro fundador de la Orquesta Cubana de Música Moderna y de Irakere, acaba de publicar un nuevo libro, Letters to Yeyito: Lessons from a life in music (Restless Books). Yeyito es un estudiante de música imaginario que le pide consejos y al que contesta por medio de cartas.

    En 1977, un extranjero, de paso por La Habana, le dejó una nota en una bodega. El bodeguero, sin saber que aquel gringo era tremendo músico de jazz, lo describió como un negro que vestía igual que Sherlock Holmes. Así, según Paquito, conoció al trompetista Dizzy Gillespie, con el que acabaría tocando. Su padre, que regentaba una tienda de instrumentos y accesorios musicales, le inculcó el amor por la música: mandó hacer en Francia un saxofón en miniatura para que alcanzara con facilidad la boquilla y las llaves. A él le debe también el gusto por la literatura, desde que puso en sus manos un libro de Emilio Salgari. Por su tienda de la calle Virtudes se pasaban gigantes como Ernesto Lecuona, Bebo Valdés, Cachao o el recientemente fallecido Alfredo Chocolate Armenteros.

    Paquito D´Rivera se fue de Cuba hace 35 años. Y no ha vuelto. Le dijo adiós en mayo de 1980, en el aeropuerto de Madrid, durante una gira con Irakere. Para no despertar sospechas, facturó el equipaje –una maleta llena de objetos inútiles- y se quedó el saxo alto con la excusa de hacerle un arreglo. Esperó a que el avión despegara sin él y tomó un taxi hasta la casa de la hija de una amiga. Solicitó asilo político y la embajada de Estados Unidos, tras hacerle aguardar seis meses, le concedió finalmente el visado.

    Mientras sigue esperando que algo ocurra en Cuba, publica discos que ahondan en lo panamericano –el último, Paquito & Manzanero, de obras de Armando Manzanero con arreglos de jazz-, recoge premios –varios Grammy-, recibe doctorados Honoris Causa y condecoraciones, y escribe libros. Hasta ahora tenía tres editados: Mi vida saxual (2000) con prólogos de su admirado Cabrera Infante y de Fernando Trueba-, la novela ¡Oh, La Habana! (2004) -recreación del esplendor artístico en la ciudad prerrevolucionaria- y Ser o no ser, ¡Esa es la jodienda! (2010) –crónicas de sus muchos viajes por el mundo-.

    Escritos todos desde el anticomunismo –habría incluso declinado jugosas ofertas para tocar en China- y trufados de anécdotas impagables. Prosa extrovertida con la que burlarse de las desgracias y gozar la vida. Sin concesiones. Ya tuvo que morderse la lengua demasiadas veces en Cuba: su primer artículo para Juventud Rebelde fue también el último allí de este cubano universal, afincado en Nueva Jersey, que redescubrió la música de su isla a orillas del Hudson.

    Publicado en El País, 3/2/2016

     
  • “Yo vivo con la música” Duke Ellington

  • The Garifuna Collective ‘Mongulu’

  • La travesía de los garífunas
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    • 05 Febrero 2016

    Dos barcos españoles naufragaron en 1635 frente a la isla antillana de Saint Vincent. Procedían del golfo de Guinea y llevaban un cargamento de esclavos. Los africanos supervivientes se unieron a los aborígenes de la isla y resistieron a los ataques británicos hasta que, a finales del siglo XVIII, derrotados pero nunca esclavizados, acabaron refugiándose en la costa Atlántica de América Central: a sus descendientes se les conoce como garífunas. Hoy son unos 300.000 y viven en el litoral de Belice, Guatemala, Honduras y Nicaragua –también hay comunidades en Nueva York, Nueva Orleans, Chicago o Los Ángeles-. En 2001, su cultura en peligro de extinción fue declarada Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

    Hijo de unos catalanes que viajaban por Centroamérica, y en 1971 decidieron quedarse en la península de Yucatán, el productor Iván Durán tiene su base de operaciones en Belice, en el fronterizo pueblo de Benque Viejo del Carmen, junto a unas ruinas mayas. Del equipo móvil de este antiguo estudiante de la Escuela Nacional de Música de La Habana, que le permite grabar en las propias comunidades, sin la intimidación de un estudio convencional ni presiones de tiempo, han salido discos como el de Andy Palacio (Wátina) , el de un grupo de mujeres de entre 20 y 86 años que nunca antes habían cantado de forma profesional (Umalali) o The Garifuna Collective (Ayó), que él mismo ha publicado en Stonetree Records -distribución internacional de Cumbancha-. Música de voces, guitarras acústicas y tambores, conectada a la naturaleza y la vida cotidiana de los garífunas, a la que se añadieron cuidadosamente sonidos de guitarras eléctricas, bajo o saxo. Al referirse al trabajo pionero de Durán, el crítico británico Charlie Gillett llegó a recurrir a ejemplos como los de Sam Phillips en Memphis o Berry Gordy en Detroit.

    En enero de 2008, la muerte inesperada –sólo tenía 47 años- de Andy Palacio, nacido en Barranco, y convertido en embajador oficioso del mundo garífuna, supuso un mazazo para la proyección de la música y su propósito de preservar el idioma para las próximas generaciones. Aunque el testigo del cantante, maestro de escuela y activista beliceño lo ha tomado en cierto modo el hondureño Aurelio Martínez, cuyo disco Laru beya, producido por Durán, y con Youssou N´Dour y la Orquesta Baobab como invitados, está disponible en el sello de Peter Gabriel.

    La película A story about the garifuna, de Ben Petersen para la Brigham Young University, cuenta su historia y su realidad actual, y un documental de Patricia Ferreira para TVE, La aventura garífuna, muestra la música de esta cultura afrocaribeña casi perdida. Otro de sus símbolos, Paul Nabor, sanador y ejemplo de la festiva parranda, también nos ha dejado. En su entierro, en la localidad garífuna de Punta Gorda, al sur de Belice, se cantó y bailó. Porque, en la cultura garífuna, la muerte de un ser querido es una oportunidad de celebrar su memoria y alegrarse por haberlo podido tener en la vida de uno.

    Publicado en El País, 21/1/2016

     
  • Ornella Vanoni & Toquinho ‘La voglia, la pazzia’ (Se ela quisesse)

  • Mina ‘Chi dice non dà’ (Canto de Ossanha)

  • “¿Qué es la historia? Un eco del pasado en el futuro” Victor Hugo

  • Elza Soares, la mujer del fin del mundo
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    • 16 Enero 2016

    “Te vas a arrepentir de levantarme la mano” canta Elza Soares en Maria da Vila Matilde, samba contra la violencia que sufren tantas mujeres. Con unos ochenta años no confesados, y problemas de columna, la carioca ha publicado un disco que hubiera firmado feliz cualquier joven cantante: A mulher do fim do mundo. Once canciones inéditas a las que ella ha puesto su voz ronca y algo rota. En la grabación, producida por el baterista Guilherme Kastrup y con dirección artística de Celso Sim y Romulo Fróes, Elza está acompañada por músicos de la escena independiente de São Paulo como los guitarristas Kiko Dinucci y Rodrigo Campos o el propio Fróes. El resultado: samba noise, cavaco en rock and roll distorsionado, con los metales del grupo Bixiga para la sexualmente explícita Para fuder o en Benedita, visión a través de un travesti de todo un submundo de crack y violencia.

    A mulher do fim do mundo se abre a capella con un poema del modernista Oswald de Andrade musicado por José Miguel Wisnik. Fue el profesor Wisnik quien dijo que para ella cantar era un parto en cada sílaba. En los años sesenta, Elza Soares llenó las páginas de la prensa brasileña por su tormentosa relación con uno de los mayores futbolistas de la historia: Garrincha. Ofrecida por los medios al gran público como la mujer de mala vida que le robó el marido a su esposa (y alejó a un padre de sus hijas). Pero siempre fue valiente. No solo por atreverse a grabar discos osados como Del coxis hasta el pescuezo, con presencia de DJs y beat box, en el que denunciaba que la carne más barata del mercado es la carne negra. Mujer herida, decidió defenderse con todas sus fuerzas. Sobreponiéndose a los golpes físicos y los que propina la miseria, y a la pérdida de varios hijos, para renacer cada vez. En 1997, con el título de Cantando para no enloquecer, se publicó la biografía de esta mulata de ojos rasgados, admirada por Louis Armstrong, que ha ido moldeando su cuerpo a fuerza de mucha gimnasia, fisioterapia y repetidas visitas al quirófano. Una caja de doce CDs, Negra, reúne más de veinte álbumes que grabó entre 1960 y 1988, además de rarezas recopiladas por el investigador Marcelo Fróes.

    Elza Soares nació en una favela de Río de Janeiro. Y con trece años ya era madre. Necesitaba dinero para poder alimentar a su hijo y se inscribió en unos de los populares concursos de aspirantes a artista que organizaba la entonces poderosa Radio Tupi. Apareció por los estudios de la emisora en Río de Janeiro, mal peinada y peor vestida, provocando las risas del público. El programa lo presentaba Ary Barroso –el creador de la célebre Aquarela do Brasil simultaneaba sus grandes composiciones con trabajos como locutor deportivo y animador radiofónico-. Barroso no tuvo mejor idea que preguntarle a aquella chiquilla escuálida –pesaba 38 kilos- de qué planeta venía. “Del planeta hambre”, contestó Elza.

    Publicado en El País, 6/1/2016

    Fotografía de Stéphane Munnier

     
  • Weather Report ‘Birdland’

  • Weather Report ‘A remark you made’

  • Les Ambassadeurs Internationaux ‘Mandjou’

  • Ballaké Sissoko & Vincent Segal ‘Diabaro’

  • Desde Bamako: Ballaké Sissoko & Vincent Segal
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    • 24 Diciembre 2015

    En el tejado de la casa de Ballaké Sissoko, en Bamako, se gestó el disco Musique de nuit. Desde medianoche y hasta las cuatro de la mañana, en que caían rendidos, estuvieron tocando el maliense y el francés Vincent Segal. Tres noches de poesía sonora. Con las cuerdas del violonchelo y la kora sobre el rumor lejano del tráfico o los balidos de ovejas. Así se grabaron los cuatro primeros temas; los otros cinco salieron de sesiones diurnas en los estudios Bogolan.

    A miles de kilómetros de allí, en el corazón de París, tiene su domicilio Vincent Segal: en una estrecha calle del barrio del Marais hasta la que peregrinan seguidores de Jim Morrison porque el cantante de The Doors fue encontrado muerto en un piso de esa misma Rue Beautreillis. Segal, chelista de formación clásica, se pasea por muchos géneros –anima incluso un dúo de trip-hop llamado Bumcello- y ha trabajado con Elvis Costello, Sting, Marianne Faithfull, Naná Vasconcelos o Cesaria Evora; Sissoko toca la kora, arpa-laúd de África Occidental que le ha acercado a Taj Mahal y que cuenta con virtuosos como Toumani Diabaté. Precisamente con Toumani, su primo, grabó Nouvelles cordes anciennes, en recuerdo del primer disco instrumental de kora: Cordes anciennes, obra de los padres de Toumani -Sidiki Diabaté- y Ballaké -Djelimady Sissoko- en 1970. Ballaké aprendió a tocar mirando y escuchando porque Djelimady jamás le dio la menor indicación sobre cómo hacerlo. A la muerte de éste, con solo trece años, entró en el Ensemble Instrumental National para poder sustentar a la familia.

    Ballaké Sissoko y Vincent Segal ya firmaron antes, también para No Format!, artesanal sello creado por Laurent Bizot, el disco Chamber music. El africano se había quedado prendado del sonido del chelo y al europeo le encantó la idea porque su admirado Yehudi Menuhin fue quien amplió las miras del mundo clásico al unir su violín al sitar de Ravi Shankar en West meets East en 1967, año en que nacieron – mes de abril- tanto Segal como Sissoko. Su complicidad tras doscientos conciertos y muchas horas en habitaciónes de hotel y camerinos les lleva a comunicarse sin necesidad de palabras. Y una curiosidad: los dos están en los créditos de Little french songs de Carla Bruni.

    Musique de nuit se grabó días después de los asesinatos de Charlie Hebdo en París. En marzo, otro atentado segó la vida de cinco personas en un bar de Bamako y, no hace ni un mes, el asalto terrorista a un hotel de la capital dejó veintidós muertos. En 2012, la legendaria ciudad de Tombuctú, al norte del país, fue tomada por esos yihadistas que manifiestan claramente su odio a la música. Malí ha legado a la cultura del mundo nombres como los de Ali Farka Touré, Salif Keita, Oumou Sangaré, Rokia Traoré, Fatoumata Diawara o Amadou & Mariam. Y ahora podemos descubrir la música serena de Ballaké Sissoko con Vincent Segal. Música contra el horror y la oscuridad. No solo llegan noticias desoladoras desde Bamako.

    Publicado en El País, 16/12/2015

     
  • “Todo el arte es una confesión de que la vida no basta” Fernando Pessoa

  • La sonrisa de Elis
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    • 16 Diciembre 2015

    Cantar era un sacerdocio. Y no había padre, madre o hijos, decía Elis, que la sacaran de ahí: “Nada me detiene cuando el maestro cuenta un, dos y tres”. A Clarice Lispector le confesó que separarla del escenario equivaldría a castrar a un garañón. Rubén Blades señala que cantaba sonriendo. También lo comenta Rosa Passos. Era la favorita, con Billie Holiday y Frank Sinatra, del saxofonista de jazz Phil Woods y una cantaora de flamenco como Mayte Martín la tiene en su altar junto a María Callas y la Niña de los Peines. En Brasil hay un término similar a swing: balanço. Y nadie en la historia de la música brasileña con más balanço que Elis, poco más de metro y medio de puro nervio, afinación y división sin par del compás.

    Elis Regina nació hace setenta años en la ciudad de Porto Alegre. Tenía siete cuando su madre la llevó por primera vez a un programa de radio para cantar. Regina Echeverria, su biográfa en Furacão Elis (1985) -este 2015 se han editado los libros Nada será como antes, de Julio Maria, y Elis – Uma biografia musical, de Arthur De Faria- reveló que la tensión, justo antes de salir a escena, provocaba a menudo que le sangrara la nariz. El mote de Pimentinha, que ella detestaba, se lo habría puesto Vinicius de Moraes por su temperamento.

    En 1965, Elis Regina es la presentadora de O fino da bossa, programa musical de la TV Record, y gana el primer Festival de Música Popular defendiendo la canción Arrastão. Se convierte en la cantante mejor pagada del país. Y en la primera que graba composiciones de unos jóvenes llamados Milton Nascimento, Edu Lobo, Ivan Lins, João Bosco… Escuchaba todas las cintas que le enviaban –tenía un armario lleno en casa- antes de decidir el repertorio de cada nuevo disco.

    Solo vivió trenta y seis años. Se fue un día de enero de 1982 a consecuencia de una mezcla letal de alcohol y cocaína. Se habló de suicidio, de un accidente. Miles de personas la acompañaron en São Paulo desde el Teatro Bandeirantes –en el que había permanecido catorce meses en cartel con el espectáculo Falso brilhante y donde su cuerpo fue velado- hasta el cementerio de Morumbí en un silencio conmovedor. Todos los diarios y revistas de Brasil la despidieron en sus portadas. Dejaba tres hijos: João Marcelo, hoy productor, de un primer matrimonio con el periodista Ronaldo Bôscoli, y Pedro y Maria Rita, ambos cantantes, de su unión con el pianista César Mariano.

    El letrista Ronaldo Bastos escribió que en ella estaban contenidas todas las cantantes, las del pasado y las que iban a venir. Alguno la tildó de fría, de ser simple técnica. Bobadas. El poeta y psiquiatra Aldir Blanc sostiene que Elis protagonizó el ensayo interminable, persiguiendo no la perfección sino el momento sublime del paso en falso sobre el alambre. Guardaba varios discos de oro en la caseta del perro: contó que estaban ahí para recordarle que no tenían la menor importancia.

    Publicado en El País, 2/12/2015

     
  • Elis Regina ‘É com esse que eu vou’

  • “Toda gran música, en el fondo, es un menosprecio de la muerte” Odysséas Elýtis

  • Sinatra & Jobim ‘Corcovado/Change partners/I concentrate on you/The girl from Ipanema’

  • Francis Albert Sinatra
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    • 03 Diciembre 2015

    Fue la primera y única vez que firmó un disco con su nombre completo: Francis Albert Sinatra. Se insinuó que era para no ocupar un espacio menor que Antonio Carlos Jobim en la portada. Diciembre de 1966, verano en Río de Janeiro: el autor de canciones como La chica de Ipanema, Corcovado o Insensatez está tomando unas cañas con amigos en el bar Veloso –ahora Garota de Ipanema- en la esquina de las calles Prudente de Morais y Montenegro –hoy Vinicius de Moraes-. Don Armênio, el dueño, le avisa de que tiene una llamada telefónica de Estados Unidos. Jobim se acerca al aparato y oye una voz que le dice que va a hablarle Frank Sinatra: el italoamericano quiere saber si está dispuesto a grabar con él.

    A sus cincuenta años, y recién casado con Mia Farrow, treinta años más joven, el chico de ojos azules y voz prodigiosa de Hoboken, Nueva Jersey, aún estaba en la cumbre. Sus últimos elepés para Capitol se habían colocado entre los más vendidos del año en Estados Unidos. La canción Strangers in the night, en plena explosión de los Beatles, llegó al número uno. Y, hasta el atentado de Dallas, Sinatra se había corrido más de una juerga en el hotel Carlyle de Nueva York con el presidente Kennedy. En Chega de saudade –el libro lo editó en español Turner con el título de Bossa nova-, Ruy Castro cuenta que, en 1939, cuando todavía cantaba en la banda de Harry James, un periodista le pidió a James entrevistar a su crooner. “¡Por amor de Dios, no lo haga”, le imploró éste. “El chico acaba de empezar y ya se cree más grande que Caruso”.

    La grabación quedó marcada para finales de enero en Los Ángeles. Mientras el carioca volaba a California, Sinatra dejaba su rancho de Palm Springs rumbo a Barbados para intentar recuperarse de sus problemas amorosos con Mia. Jobim se instaló en un apartamento con piano del hotel Sunset Marquis. Y con Claus Ogerman –el orquestador alemán ya se había encargado tres años antes de los arreglos para The composer of ‘Desafinado’ plays-, preparó las siete composiciones suyas que formarían parte de Francis Albert Sinatra & Antonio Carlos Jobim. Para completar el disco, Change partners, de Irving Berlin, I concentrate on you, de Cole Porter, y Baubles, bangles and beads, pasadas por el tamiz de la bossa nova. Pero los días se le hacían eternos. En una carta a Vinicius de Moraes, en la que se describe como un infeliz inmovilizado en un cuarto de hotel viendo la tele sin parar y lleno de barrigosis, se despedía del poeta como Astenio Claustro Fobim. El 25 de enero cumplió cuarenta años y supo por el productor del disco Sonny Burke que las grabaciones empezarían el día 30. En el Studio One de la Warner, en Sunset Strip, Sinatra y Jobim se vieron por fin las caras. Tras grabar Dindi, el bueno de Frank comentó que solo había cantado tan bajito una vez que tuvo laringitis.

    Publicado en El País, 18/11/2015

     
  • “Hay dos tipos de música: la buena y la otra” Duke Ellington

  • Maria Schneider Orchestra ‘Choro dançado’

  • Maria Schneider Orchestra ‘Hang gliding’

  • Maria Schneider y sus chicos
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    • 23 Noviembre 2015

    Maria Schneider, actriz ya fallecida, se las tenía que ver con Marlon Brando en El último tango en París; su homónima, compositora y arreglista, debe lidiar con los 18 músicos de su orquesta de jazz. Todos hombres, en un mundo obstinadamente masculino, aunque ella es quien manda. El año pasado la llamó David Bowie para escribir y grabar con él Sue (Or in a season of crime).

    Nació en 1960 en la América profunda, en Windom, Minnesota, entre campos infinitos de maíz. De allí son los recuerdos que ha volcado en The Thompson fields, primer disco de la orquesta en ocho años. Una música que transmite espiritualidad y belleza. Marcada por la nostalgia del hogar de su infancia donde pasó muchas horas al aire libre observando a los pájaros. Hoy Maria Schneider, que vive en un pequeño piso de Manhattan y forma parte del consejo directivo del Laboratorio Cornell de Ornitología, sube a la azotea del Empire State o pasea por Central Park para poder ver a los que migran sobrevolando la ciudad.

    Hace treinta años que llegó a Nueva York. Contrastó sus estudios en las universidades de Minnesota y Miami, y en la escuela de música Eastman, con Bob Brookmeyer antes de trabajar para Gil Evans. En 1993 se anima a montar su propia orquesta. Durante cinco años, todos los lunes por la noche, la presenta en un club de jazz del Greenwich Village. Y comienza a recibir propuestas de conciertos y encargos de obras y arreglos. El primer disco se publica en 1994 con el título de Evanescence y excelentes críticas. Le siguen Comin’ about (1995) y Allégresse (2000). Gana tres premios Grammy y, cada año, las votaciones como mejor compositora, arreglista y/o big band por parte de los críticos y lectores de revistas como Downbeat o Jazztimes. Y graba más discos: Concert in the garden (2004) y Sky blue (2007).

    Es una orquesta con sonido propio, con colores y dinámicas que cuentan historias autobiográficas, y que absorbe todo lo que ha llegado a la vida de Maria: desde Copland y Ravel hasta Paco de Lucía o Egberto Gismonti. Porque escuchar a Paco tocar en el Lincoln Center fue un cataclismo para ella, igual que viajar a Brasil y descubrir la capacidad de expresar alegría y belleza sin avergonzarse por ello.

    Piensa que los músicos no deberían ceder el control de su trabajo a otras personas: para la grabación de The Thompson fields –costó más de 200.000 dólares y difícilmente lo hubiera financiado una compañía- ha recurrido de nuevo al crowdfunding de ArtistShare, que le permite compartir, además de su música, una mirada más íntima sobre el proceso de creación a través de vídeos y descargas extras. Con el disco hay un libreto de 50 páginas con fotografías tomadas en la granja cerca de la que creció y con ilustraciones de pájaros de John James Audubon. Y reflexiones de Maria sobre la necesidad de preservar la naturaleza. Porque, a la vez que busca en su música preguntas y respuestas que despierten nuevas preguntas, le preocupa el mundo y lo que estamos haciendo con él.

    Publicado en El País, 4/11/2015

     
  • “Somos de los que decimos no a la oscuridad” Aimé Césaire

  • El carpintero de Sergio Mendes
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    • 05 Noviembre 2015

    Ningún brasileño ha vendido tantos discos en Estados Unidos como Sergio Mendes. Y nada hacía presagiar que pudiera gustar de esa forma a los norteamericanos cuando Herb Alpert y Jerry Moss le contrataron para el sello A&M. Pero su primer elepé al frente de Brasil ’66 fue todo un éxito: con Mas que nada, cantada en portugués, encaramándose a los primeros puestos de las listas.

    Mendes había dado con su piedra filosofal: una novedosa combinación de grandes canciones en inglés, ritmos brasileños suavizados y dos sugerentes voces femeninas: Lani Hall y Janis Hansen –poco después Karen Philipp-. Así llegarían Night and day, The look of love, The fool on the hill –del que vendió más singles que los propios Beatles-, los premios Grammy, Brasil ’77 y ’88, y también su boda con Gracinha Leporace, la cantante que había ocupado en la banda el lugar de Lani Hall, ya señora -y hasta el día de hoy- de Herb Alpert.

    Estudiante de piano clásico y aspirante a concertista, Sergio Mendes se nutrió de pianistas de jazz como Bud Powell y Horace Silver, mientras la bossa nova empezaba a proyectarse al mundo desde Río de Janeiro. Con solo diecinueve años se había ganado reputación de buen pianista. Cruzaba en el ferry la bahía de Guanabara, desde su Niterói natal hasta el barrio de Copacabana, para ir a tocar con su trío en el Little Club o el Bottle´s Bar del famoso Beco das Garrafas. En 1961 publicó su primer disco, el instrumental Dance moderno, y organizó el Sexteto Bossa Rio, para una joya discográfica como Você ainda não ouviu nada, con músicos capaces de tocar con el saxofonista Cannonball Adderley en Nueva York o el guitarrista Barney Kessell en Los Angeles.

    Hace más de cincuenta años que tiene su residencia en California. Aunque en 1992, con el premiado Brasileiro, renovó lazos con su país de origen, grabando tambores de escuela de samba y blocos afros, en patios y calles de Río y Salvador de Bahía, y dando voz a nuevos artistas como Carlinhos Brown. Llevaba casi un decenio sin grabar cuando, en 2006, un admirador, will.i.am., llamó a su puerta. Primero le convenció para colaborar con The Black Eyed Peas en un corte de Elephunk; después para firmar el impactante Timeless, producido por el propio will.i.am. con participaciones de Justin Timberlake, Erykah Badu o el mismísimo Stevie Wonder. La versión electrónica y rapera de Mas que nada fue usada por Nike en su campaña para el Mundial de Fútbol de 2006. Y fue a un Sergio Mendes rejuvenecido que recurrieron para las bandas sonoras de las películas de animación Rio y Rio 2.

    En 1971 había decidido instalar un estudio de grabación en el garaje de la casa comprada en Encino. Durante los seis meses que duró la obra, Sergio Mendes y el carpintero que le habían recomendado hicieron buenas migas. Y han continuado viéndose de vez en cuando. Claro que algunas cosas han cambiado. El estudio fue destruido por el terremoto del 17 de enero de 1994. Y el joven carpintero, que aspiraba a ser actor, y llegó a casa de Mendes con pelo larguísimo, barba y el pantalón roto, finalmente logró su sueño de trabajar en el cine. Incluso se hizo un nombre en Hollywood: se llama Harrison Ford.

    Publicado en El País, 21/10/2015

     
  • Sergio Mendes & Brasil ´66 ‘Mas que nada’

  • Sergio Mendes & Brasil ´66 ‘Pretty world’

  • Ibeyi, jimaguas franco-cubanas
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    • 23 Octubre 2015

    Las hermanas Díaz son jimaguas, que es como llaman en Cuba a los mellizos, y al tomar el nombre de Ibeyi parecen haber buscado protección de las divinidades. Porque los ibeyis forman parte del panteón religioso africano que sincretizó con el santoral católico. En su libro Los orishas en Cuba, Natalia Bolívar, discípula de Lydia Cabrera y alumna de Fernando Ortiz, explica que los ibeyis, varón y hembra, hijos de Changó y Ochún, aunque criados por Yemeyá, son juguetones, golosos y traviesos. Y que hubo un tiempo en que a los mellizos les dio por tocar unos tamborcitos mágicos que les había regalado su madre adoptiva.

    En Ibeyi es Naomi Díaz quien se ocupa de jugar con las percusiones –cajón y tambores batá-, mientras Lisa-Kaindé Díaz se explaya con los teclados, escribe las músicas y letras, y pone la voz principal. Estas veinteañeras, con diez años de conservatorio en París y viajes anuales a La Habana, han publicado en 2015 su primer disco. Grabado para XL Recordings, y producido por Richard Russell, el fundador del sello independiente en cuyo catálogo se encuentran referencias de Radiohead, The White Stripes, Vampire Weekend, Jack White, M.I.A. o Adele. Russell las vio actuar en un local de París y se apresuró a firmar un contrato con las jóvenes franco-cubanas. Ellas tenían muy claro lo que querían para su ópera prima: algo intimista y orgánico, sencillo, con poca producción. Su mezcla de cantos-rezos afrocubanos, música soul y electrónica, en inglés con frases en lengua yoruba, ha despertado tanto el interés de The Guardian o Le Monde como de Vibe, Les Inrocks o Pitchfork. Y las chicas tienen su agenda repleta de conciertos.

    Si Lisa-Kaindé siente veneración por Nina Simone, a Naomi le atraen más el hip hop y el dance-hall. Descubrieron en la música efectos balsámicos porque las mellizas, que se confiesan totalmente opuestas, dos personalidades confrontadas, se pasaban el día discutiendo. Y siguen haciéndolo. Pero a la hora de actuar juntas todo va como la seda: basta una mirada.

    Naomi y Lisa son hijas de Angá. Tenían once años cuando perdieron a su padre: Miguel ‘Angá’ Díaz murió en 2006, de un infarto, cerca de Barcelona, en Sant Sadurní d’Anoia, donde estaba viviendo entonces. El nombre del percusionista cubano de San Juan y Martínez, provincia de Pinar del Río, puede rastrearse en decenas de discos cubanos o de jazz: Roy Hargrove, Steve Coleman, Tata Güines, Frank Emilio, José María Vitier… Angá se ganó fama de excelente conguero en las filas de Irakere, la orquesta que dirigía Chucho Valdés, y acompañó con congas y/o bongós, en sus discos solo, a miembros de Buena Vista Social Club como Rubén González, Ibrahim Ferrer, Cachaíto, Omara Portuondo o Ry Cooder y Manuel Galbán.

    En el escenario, las hijas de Angá no están solas. Al inicio de cada uno de sus conciertos, las hermanas Díaz prenden dos pequeñas velas: una en memoria de su padre; otra por Yanira, su media hermana, que falleció en 2013.

    Publicado en El País, 14/10/2015

    Fotografía de Flavien Prioreau

     
  • “La música es el lenguaje que me permite comunicarme con el más allá” Robert Schumann

  • Pat Metheny ‘And I love her’

  • Egberto Gismonti ‘Salvador’

  • “La música se inventó para confirmar la soledad humana” Lawrence Durrell

  • Jorge Ben Jor ‘Taj Mahal’

  • Djavan ‘Humbiumbi’

  • “Aprendes mucho sobre las personas cuando escuchas las canciones que significan algo para ellas” Anónimo

  • Despedida americana de la OBVSC
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    • 20 Septiembre 2015

    La Orquesta Buena Vista Social Club sigue recorriendo países con su ‘Adiós Tour’. Ahora, en esta última gira de los músicos cubanos, toca despedirse de Estados Unidos y Canadá. Para el recuerdo se ha editado, bajo la forma de un pasaporte, este documento de viaje con el que poder acompañar a Omara Portuondo, Eliades Ochoa, Guajiro Mirabal, Barbarito Torres, Aguaje… en el día a día de una gira. Fotos exclusivas de Carlos Pericás y textos del autor de este blog.

    Pasaporte OBVSC:

    www.adios-tour.com/newsletter/pasaporte.html

    myiesstore.com/orquestabuenavistasocialclub/product/pasaporte-orquesta-buena-vista-social-club-book/

    ‘Adiós Tour’ 

    27 septiembre Toronto, ON, Canadá (Koerner Hall)

    29 septiembre Calgary, AB, Canadá (Jack Singer Concert Hall)

    1 octubre Vancouver, BC (Chan Centre for the Performing Arts)

    2 octubre Seattle, WA (Paramount Theatre)

    4 octubre Portland, OR, Estados Unidos (Schnitzer Hall)

    7 octubre Davis, CA, Estados Unidos (Mondavi Center for the Performing Arts)

    9 octubre Berkeley, CA, Estados Unidos (Zellerbach Auditorium at UC Berkeley)

    11 octubre Costa Mesa, CA, Estados Unidos (Segerstrom Center for the Arts)

    13 octubre Santa Barbara, CA, Estados Unidos (The Granada)

    15 octubre Mesa, AZ, Estados Unidos (Ikeda Theatre)

    17 octubre San Antonio, TX, Estados Unidos (Laurie Auditorium at Trinity University)

    18 octubre Austin, TX, Estados Unidos (The Long Center for the Performing Arts)

    22 octubre Miami, FL, Estados Unidos (Knight Concert Hall)

    24 octubre Atlanta, GA, Estados Unidos (Rialto Center at Georgia State University)

    26 octubre Durham, NC, Estados Unidos (Durham Performing Arts Center)

    29 octubre Northampton, MA, Estados Unidos (Calvin Theater)

    30 octubre Kingston, NY, Estados Unidos (Ulster Performing Arts Center)

    1 noviembre Boston, MA, Estados Unidos (Symphony Hall)

    3 y 4 noviembre Nueva York, NY, Estados Unidos (Beacon Theatre)

    7 noviembre San Juan, Puerto Rico (Roberto Clemente Coliseum)

    15 noviembre México DF, México (Auditorio Nacional)

    4 diciembre Buenos Aires, Argentina (Luna Park)

    6 diciembre Rosario, Argentina (City Center)

    8 diciembre Córdoba, Argentina (Espacio Quality)

    10 diciembre Rio de Janeiro, Brasil (Vivo Rio)

    13 diciembre Florianópolis, Brasil (P12 Parador Internacional)

     
  • “Todos los sonidos suenan de otra manera cuando tú vienes” Fernando Pessoa

  • Keith Jarrett ‘Don´t worry ´bout me’

  • Ballaké Sissoko & Vincent Segal ‘Chamber music’

  • “La dignidad del artista reside en su deber de mantener despierto el sentido de lo maravilloso en el mundo” Marc Chagall

  • Caetano & Gil: Dois amigos, um século de música
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    • 15 Agosto 2015

    Desde que se conocieron en el centro de Salvador de Bahía, una tarde en que Gilberto Gil bajaba por la calle Chile y Caetano Veloso subía en dirección contraria, han compartido muchas alegrías y algunas tristezas. Ahora celebran 50 años de amistad, y en la música, con una gira europea recién terminada a la que siguen conciertos en Brasil, Argentina y Uruguay. Dos voces y dos guitarras, igual que en julio de 1994, cuando Caetano Veloso y Gilberto Gil actuaron en Madrid. Esta fue mi reseña para EL PAIS de aquel concierto:

    ¿Y ahora qué?

    Dos horas de belleza y emoción. Dos voces y dos guitarras. Caetano y Gil. Gilberto y Veloso. Dando una generosa lección a cuantos construyen canciones; demostrando que lo que realmente importa sobre un escenario es el calado artístico de quien allí se sube. Y de lujo se puede calificar este encuentro acústico y a dúo. Algo que no ocurrió en la gira de Tropicália II por Brasil, donde les acompañaba una extensa banda, y un regalo que no se habían hecho desde sus inicios, hará cosa de 30 años. Fue uno de esos momentos mágicos con los que uno se encuentra muy de vez en cuando. Por fortuna, quedó registrado por las cámaras de televisión.Gilberto Gil, piel oscura, de blanco inmaculado; Caetano Veloso, de piel clara, elegante traje negro. Energía dionisiaca y sensualidad poética; Yin y Yang; Leo y Cáncer. La complicidad de dos amigos que además tienen en común un talento monumental. Comenzaron con Bahia com H y, en seguida, llegó Haití, especie de samba-rap de letra demoledora (“Cuando vayas a darte una vuelta por el Caribe / y a follar sin preservativo / y a presentar tu participación inteligente en el bloqueo a Cuba, piensa en Haití / reza por Haití”). Caetano interpretó en solitario tres de sus canciones. Cuando algunos se empeñaron en hacer de coro espontáneo durante Leaôzinho, frunció el ceño. Detesta que la gente canturree y cuentan que ha llegado a enfrentarse verbalmente con algún espectador. Pero, tal vez por la presencia sosegada de Gil, se dejó acompañar en Qualquer coisa y Terra. Hasta encajó los desencuentros con amplias sonrisas. Gilberto Gil, por su parte, homenajeó al gran Dorival Caymmi en Buda Nagó; y generó electricidad con Aquele abraço, Palco y Toda menina baiana, salpicadas de contagiosas onomatopeyas. Ya en los bises, Caetano ofreció un anticipo de su próximo disco, grabado en castellano, con un fragmento de la María bonita, de Agustín Lara, y retomaron Desde que o samba é samba (“Cantando alejo la tristeza”). Se les veía felices y agradecidos. Gracias a ellos por haber escrito tantas canciones espléndidas. Y por compartirlas con la sencillez de los artistas imprescindibles. ¿Y ahora qué? Porque va a ser dificil asistir a un concierto tan gratificante en mucho tiempo.

    Tour Dois amigos um século de música. Two friends a century of music BRASIL, ARGENTINA y URUGUAY

    20, 21, 22 y 23 agosto São Paulo (CitybankHall)
    26 agosto Curitiba (Ópera de Arame)
    28 agosto Porto Alegre (Auditório Araújo Viana)
    4 septiembre Rosario (Centro de Convenciones City Center)
    6 septiembre Córdoba (Estadio Orfeo)
    9 y 10 septiembre Buenos Aires (Luna Park)
    12 septiembre Montevideo (Velódromo)
    26 y 27 septiembre Belo Horizonte (Chevrolet Hall)
    3 octubre Brasilia (Centro de Convenções Ulisses Guimarães)
    8 y 9 octubre  São Paulo (CitybankHall)
    16, 17, 18, 19 y 23 octubre Rio de Janeiro (Metropolitan)
    13 de noviembre
    Recife (Classic Hall)
    14 de noviembre
    Fortaleza (Centro de Eventos do Ceará)
    4, 5 y 6 de diciembre Rio de Janeiro (Circo Voador)
    18 de diciembre
    Jaguariúna, Campinas (Red Eventos)

     
  • Pat Metheny ‘Cinema Paradiso’

  • Bill Evans Trio ‘Waltz for Debby’

  • “La música, la de verdad, no suena: te atraviesa el cuerpo de parte a parte” Belén Gopegui

  • Nat King Cole ‘Unforgettable’

  • Sarah Vaughan ‘Over the rainbow’

  • “La música es la verdadera lengua universal” Pau Casals

  • Caetano & Gil: Dos amigos, un siglo de música
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    • 19 Junio 2015

    Se conocieron en el centro de Salvador de Bahía, una tarde en que Gilberto Gil bajaba por la calle Chile con Roberto Santana y el productor le presentó a Caetano Veloso, que subía en dirección contraria. Desde entonces han compartido muchas alegrías y algunas tristezas. Ahora quieren celebrar 50 años de amistad, y en la música, con una gira europea a la que seguirá un tour americano. Dos voces y dos guitarras, igual que en 1994: el 14 de julio, Caetano Veloso y Gilberto Gil actuaron en Madrid, en la Muralla Árabe, para los Veranos de la Villa. Esta es la reseña del concierto que escribí entonces para EL PAIS:

    ¿Y ahora qué?

    Dos horas de belleza y emoción. Dos voces y dos guitarras. Caetano y Gil. Gilberto y Veloso. Dando una generosa lección a cuantos construyen canciones; demostrando que lo que realmente importa sobre un escenario es el calado artístico de quien allí se sube. Y de lujo se puede calificar este encuentro acústico y a dúo. Algo que no ocurrió en la gira de Tropicália II por Brasil, donde les acompañaba una extensa banda, y un regalo que no se habían hecho desde sus inicios, hará cosa de 30 años. Fue uno de esos momentos mágicos con los que uno se encuentra muy de vez en cuando. Por fortuna, quedó registrado por las cámaras de televisión.Gilberto Gil, piel oscura, de blanco inmaculado; Caetano Veloso, de piel clara, elegante traje negro. Energía dionisiaca y sensualidad poética; Yin y Yang; Leo y Cáncer. La complicidad de dos amigos que además tienen en común un talento monumental. Comenzaron con Bahia com H y, en seguida, llegó Haití, especie de samba-rap de letra demoledora (“Cuando vayas a darte una vuelta por el Caribe / y a follar sin preservativo / y a presentar tu participación inteligente en el bloqueo a Cuba, piensa en Haití / reza por Haití”). Caetano interpretó en solitario tres de sus canciones. Cuando algunos se empeñaron en hacer de coro espontáneo durante Leaôzinho, frunció el ceño. Detesta que la gente canturree y cuentan que ha llegado a enfrentarse verbalmente con algún espectador. Pero, tal vez por la presencia sosegada de Gil, se dejó acompañar en Qualquer coisa y Terra. Hasta encajó los desencuentros con amplias sonrisas. Gilberto Gil, por su parte, homenajeó al gran Dorival Caymmi en Buda Nagó; y generó electricidad con Aquele abraço, Palco y Toda menina baiana, salpicadas de contagiosas onomatopeyas. Ya en los bises, Caetano ofreció un anticipo de su próximo disco, grabado en castellano, con un fragmento de la María bonita, de Agustín Lara, y retomaron Desde que o samba é samba (“Cantando alejo la tristeza”). Se les veía felices y agradecidos. Gracias a ellos por haber escrito tantas canciones espléndidas. Y por compartirlas con la sencillez de los artistas imprescindibles. ¿Y ahora qué? Porque va a ser dificil asistir a un concierto tan gratificante en mucho tiempo.

    Tour Dois amigos um século de música. Two friends a century of music

    EUROPA

    25 junio Amsterdam (Festival Viva Brasil. Concertgebouw)
    29 junio Bruselas (Forest National)
    1 julio Londres (Eventim Apollo Hammersmith)
    3 julio Vienne (Théâtre Antique)
    6 julio París (Palais des Congrès)
    8 julio Copenhague (Jazz Festival. Koncerthuset)
    10 julio Chieri/Turín (Area Festival dei Beni Comuni)
    11 julio Milán (Villa Arconati Festival. Castellazzo di Bollate)
    13 julio Barcelona (Festival de Guitarras. Gran Teatre del Liceu)
    15 julio Montreux (Jazz Festival. Stravinski Auditorium)
    17 julio Perugia (Umbria Jazz Festival. Arena Santa Giuliana)
    19 julio Codroipo/Udine (Udine Jazz. Villa Manin)
    21 julio Madrid (Las Noches del Real. Teatro Real)
    23 julio Monte Carlo (Sporting Club)
    24 julio Marsella (Jazz des Cinq Continents. Parc du Palais Longchamp)
    28 julio Tel Aviv (Ra’ anana Amphitheatre)
    31 julio Lisboa (EDP Coljazz Fest. Oeiras Stadium)
    2 agosto Marciac (Jazz à Marciac. Chapiteau)

    AMÉRICA DEL SUR

    21, 22 y 23 agosto São Paulo
    28 agosto Curitiba
    29 agosto Porto Alegre
    4 septiembre Rosario
    6 septiembre Córdoba
    9 septiembre Buenos Aires
    12 septiembre
    Montevideo
    26 septiembre Belo Horizonte
    3 octubre Brasilia
    16 y 17 octubre Rio de Janeiro
    28 noviembre Salvador

     
  • “La música es un eco del mundo invisible” Giuseppe Mazzini

  • “El que escucha música siente que su soledad, de repente, se puebla” Robert Browning


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    • 07 Junio 2015

    Los protagonistas de las historias del nuevo disco de Melody Gardot son personas a las que no suele prestarse atención en nuestra sociedad. Grabado en Los Angeles, con producción de Larry Klein, orquestaciones de Clément Ducol y el ingeniero de sonido Maxime LeGuil en las máquinas analógicas, Currency of Man contiene un puñado de magníficas canciones interpretadas con esa voz carnosa con la que Melody Gardot emociona. El disco más urbano de la cantante y compositora de Filadelfia llega tras The Absence (2012) -producido por el guitarrista brasileño Heitor Pereira-, el millonario en ventas My one and only thrill (2009) -que también produjo Larry Klein con arreglos de Vince Mendoza- y Worrisome Heart (2008). Salen a la venta dos ediciones: una básica con diez canciones -sugerencia de la discográfica- y otra llamada “Artist´s Cut”, que es la que ella realmente quería, con las quince en una secuencia casi cinematográfica.

    Melody Gardot
    Currency of Man (Decca/Universal, 2015)

    Canciones del disco en podcast www.rtve.es/a/3147413 y www.rtve.es/a/3150841

     

     

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    • 01 Junio 2015

    Un Jobim por lo menos, suele decir Vinicius Cantuária. Se refiere a incluir en cada disco suyo una canción, como mínimo, de Antonio Carlos Jobim. Con este nuevo disco ha decidido grabar de una tacada trece joyas del cancionero del maestro soberano. Para ello ha contado con la complicidad de amigos como Melody Gardot (Insensatez), Joyce Moreno (Caminhos cruzados), Bill Frisell (Só danço samba, Inútil paisagem), Ryuichi Sakamoto (Eu não existo sem você, Por causa de você) o Celso Fonseca (Vivo sonhando). Con la sensibilidad y delicadeza a las que nos tiene acostumbrados, Cantuária firma un cálido y tierno homenaje a Tom.

    Vinicius Cantuária
    Vinicius Canta Antonio Carlos Jobim (Sunnyside Records, 2015)

    Seis canciones del disco en podcast: www.rtve.es/a/3136659

    Cinco canciones en podcast: www.rtve.es/a/3144078

     
  • “La música se ha hecho para lo inexpresable” Claude Debussy

  • Joyce Moreno ‘Clareana & Monsieur Binot’

  • Hindi Zahra ‘Beautiful tango’

  • “La música en el alma puede ser escuchada por el universo” Lao Tsé
  • Billie Holiday ‘Fine and mellow’

  • Billie Holiday ‘Strange fruit’

  • Un siglo de Billie Holiday
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    • 07 Abril 2015

    Nueva York, primavera de 1939. En el Café Society, de Greenwich Village, silencio roto apenas por el ruido de vasos, cuando Billie Holiday empieza a cantar:

    “Árboles del Sur cargan extraños frutos,

    Sangre en las hojas y sangre en la raíz,

    Cuerpos negros balanceándose con la brisa sureña,

    Frutos extraños que cuelgan de los álamos”

    Billie sigue cantando la inédita Strange fruit y las imágenes no mejoran. El público del Café Society la escucha atónito.

    “Escena pastoral del gallardo Sur,

    Los ojos saltones y la boca torcida,

    Perfume de magnolias, dulce y fresco,

    Y el repentino olor a carne quemada.

    Aquí está el fruto para que lo arranquen los cuervos,

    Para que lo tome la lluvia y el viento lo chupe,

    Para que el sol lo pudra y los árboles lo dejen caer,

    Es una extraña y amarga cosecha”.

    La voz de Billie se detiene en crop, la última palabra: cosecha. El foco que ilumina su rostro se apaga y la sala queda a oscuras. Tímidos aplausos primero, muy tímidos, y ya de nuevo con la luz, las aclamaciones: el horror transformado en arte.

    El Café Society de Barney Josephson, en un sótano de Sheridan Square, era uno de los primeros clubes, fuera de Harlem, abierto a blancos y negros. Y la canción la firmaba Lewis Allan, seudónimo adoptado por Abel Meeropol, un judío de origen ruso afiliado al Partido Comunista, que se ganaba la vida como profesor. Strange fruit denunciaba los linchamientos en los estados del sur de Estados Unidos. Impactado por la fotografía de dos linchamientos en Marion, Indiana, primero escribió un poema, Bitter fruit, que se publicó en un diario marxista y un órgano sindical. Luego decidió ponerle música. Con Strange fruit terminaba Billie Holiday sus actuaciones –tres pases cada noche-, acompañada por el pianista Sonny White y la orquesta del trompetista Frankie Newton. Columbia no quiso saber nada de la canción, pero le dio permiso para grabarla en el sello Commodore.

    De racismo sabía demasiado Billie Holiday: cuando la gira por el Sur con la orquesta blanca de Artie Shaw, mientras los músicos comían en restaurantes solo para blancos, ella lo hacía en el autocar, que paraba en medio del campo para que pudiera aliviarse tras un arbusto. Nunca sabía cómo la iban a tratar. En algunos restaurantes solo la atendían en la cocina. Tenía la costumbre de pedir una hamburguesa que envolvía en un pañuelo de papel y guardaba en su bolso por si se complicaba la siguiente comida.

    Este 7 de abril se cumplen cien años del nacimiento de Eleanora Fagan. Su voz vulnerable, al tiempo áspera y lánguida, irónica o triste, hacía brillar las palabras de las canciones que interpretaba, incluso de las más insignificantes. También escribió algunas: Fine and mellow, Don´t explain, God Bless The Child… Fraseaba como un músico, con la sabiduría y sensualidad de quien nunca perdía el tempo.

    Lady Sings The Blues, autobiografía que le dictó a mediados de los años cincuenta a William Duffy, comienza así: “Mamá y papá eran un par de críos cuando se casaron. Él tenía dieciocho años, ella dieciséis y yo tres. Mamá trabajaba de asistenta en casa de unos blancos. Al ver que estaba embarazada la pusieron de patitas en la calle… Los dos críos eran pobres. Cuando se es pobre, se crece rápidamente”.

    Libros y artículos cuentan las miserias de su vida: la violación (o el intento) con diez años, sus primeros trabajos como criada, su estancia en un burdel, el arresto por prostitución, su mala suerte con hombres que la chuleaban, las humillaciones raciales, la estancia en la cárcel siempre en el punto de mira de los agentes de narcóticos o su muerte en la cama de un hospital de Nueva York acusada sin piedad alguna de posesión de drogas.

    Quien queda hoy es la cantante que debutó con catorce años en Nueva York; la jovencita con la que John Hammond se topó en 1933 y a la que hizo grabar para Columbia con la orquesta de Benny Goodman; la mujer que formó parte de las orquestas de Count Basie y Artie Shaw y estuvo en el grupo del pianista Teddy Wilson; la compañera de Lester Young, el saxofonista que le puso el apodo de Lady Day; la voz que emocionaba en los mejores clubes, las emisoras de radio y televisión y los estudios de grabación, y que conmocionó al jazz.

    Se hizo llamar Billie –por la estrella del cine mudo Billie Dove- y Holiday –por su padre biológico, el guitarrista Clarence Holiday-. Murió en 1959. Con cuarenta y cuatro años. La que siempre cantaba como nunca, como escribió Eduardo Galeano. No deja de conmovernos.

     
  • Sigue la gira de despedida…
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    • 01 Abril 2015

    Sólo en el Carnegie Hall de Nueva York y el teatro Carré de Amsterdam, en 1998, coincidieron en el escenario Compay Segundo, Ibrahim Ferrer, Rubén González, Cachaíto, Pío Leyva y Ry Cooder (con Wim Wenders filmándolo todo). Muchos de aquellos venerables protagonistas de Buena Vista Social Club se fueron quedando por el camino, pero aquí están todavía, y con ganas de fiesta, Omara Portuondo, Eliades Ochoa, ‘Guajiro’ Mirabal, Barbarito Torres, Jesús ‘Aguaje’ Ramos… Les acompañan el pianista Rolando Luna, el tresero Papi Oviedo, el trompetista Luis Alemañy, el timbalero ‘Filiberto’ Sánchez o los cantantes Idania Valdés y Carlos Calunga. Con un repertorio de sones, boleros, danzones y guajiras en el que no faltan El Carretero, Bruca maniguá, Chan Chan, Ay Candela o Veinte años. A continuación, fechas y ciudades confirmadas a día de hoy (habrá más y se irá actualizando este listado):

    ‘Adiós Tour’ de Orquesta BVSC con Omara Portuondo

    2 abril París, Francia (Olympia)

    4 abril Brighton, Gran Bretaña (Brighton Dome)

    5 abril Londres, Gran Bretaña (Royal Albert Hall)

    7 abril Liverpool, Gran Bretaña (Philarmonic Hall)

    8 abril Leeds, Gran Bretaña (Town Hall)

    10 abril Glasgow, Gran Bretaña (Royal Concert Hall)

    12 abril Manchester, Gran Bretaña (Bridgewater Hall)

    13 abril Birmingham, Gran Bretaña (Symphony Hall)

    15 abril Lucerna, Suiza (KKL Luzern)

    16 abril Ginebra, Suiza (Théâtre du Léman)

    18 abril Weiz, Austria (Kunsthaus)

    19 abril Viena, Austria (Konzerthaus)

    22 abril Tampere, Finlandia (Tamperetalo)

    23 abril Helsinki, Finlandia (Kulttuuritalo)

    24 abril, Turku, Finlandia(Logomo)

    28 abril Bregenz, Austria (Festspielhaus)

    30 abril Zurich, Suiza (Kongresshaus)

    2 mayo Ludwisburg, Alemania (Forum am Schlosspark)

    3 mayo París, Francia (Olympia)

    13 mayo Porto Alegre, Brasil (Teatro Araújo Vianna)

    15 mayo Río de Janeiro, Brasil (Vivo Rio)

    16 mayo São Paulo, Brasil (HSBC Brasil)

    18 mayo Florianopolis, Brasil (Teatro Ademir Sousa)

    20 mayo Santiago de Chile, Chile (Teatro Caupolicán)

    23 mayo São Paulo, Brasil (HSBC Brasil)

    26 mayo Buenos Aires, Argentina (Teatro Gran Rex)

    ‘Adiós Tour’ de Orquesta BVSC con Omara Portuondo & Eliades Ochoa

    19 junio Barcelona, España (Jardines de Pedralbes)

    21 junio Bruselas, Bélgica (Ancienne Belgique)

    23 junio Ljublijana, Eslovenia (Gallusova Dvorana)

    26 junio Istanbul, Turquía (Harbiye Cemil Topuzlu Açikhava Sahnesi)

    27 junio Bodrum, Turquía (Antik Tiyatro)

    29 junio Izmir, Turquía (Festival)

    1 julio Munich, Alemania (Tollwoood)

    2 julio Straubing, Alemania (Blue Note das Festival an der Donau)

    4 julio Konstanz, Alemania (Zeltfestival Konstanz-Kreuzlingen)

    6 julio Mundenhof, Alemania (Zelt-Musik-Festival Zirkuszelt)

    8 julio Mainz, Alemania (Festival Mainz)

    10 julio Hamburgo, Alemania (Stadpark)

    12 julio Roma, Italia (Auditorium Parco Della Musica)

    14 julio Milán, Italia (Villa Arconati)

    16 julio Arles, Francia (Théâtre Antique)

    18 julio Pori, Finlandia (Pori Jazz Festival)

    21 julio Madrid, España (Teatro Circo Price)

    23 julio Mallorca, España (Port Adriano Summer Season)

    28 julio Marciac, Francia (Jazz in Marciac)

    30 julio Londres, Gran Bretaña (Royal Opera House)

    31 julio Verbier, Suiza (Verbier Festival)

    12 agosto Highland Park (Illinois), Estados Unidos (Ravinia Festival)

    15 agosto Saratoga Springs (Nueva York), Estados Unidos (Mountain Winery)

    16 agosto Rohnert Park (California), Estados Unidos (Green Music Center)

    19 agosto Los Angeles, Estados Unidos (Hollywood Bowl)

    20 agosto San Diego, Estados Unidos (Humphreys Concerts By the Bay)

    22 agosto Denver, Estados Unidos (Denver Botanic Gardens)

    24 agosto Salt Lake City, Estados Unidos (Red Buttle Garden)

    27 agosto Grand Rapids (Michigan), Estados Unidos (Frederick Meijer Gardens)

    29 agosto Vienna (Virginia), Estados Unidos (Filene Center at Wolf Trap)

    30 agosto Kennett Square (Pensilvania), Estados Unidos (Longwood Gardens)

    27 septiembre Toronto, Canadá (Koerner Hall)

    4 octubre Portland, Estados Unidos (Snitzer Hall)

    11 octubre Costa Mesa (California), Estados Unidos (Segerstrom Center for Performing Arts)

    18 octubre Austin (Texas), Estados Unidos (The Long Center for the Performing Arts)

    29 octubre Northampton (Massachusetts), Estados Unidos (Calvin Theater)

    30 octubre Kingston (New York), Estados Unidos (Ulster Performing Arts Center)

    3 y 4 noviembre Nueva York, Estados Unidos (Beacon Theatre)

     

     
  • Los ‘objetos perdidos’ de BVSC
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    • 18 Marzo 2015

    Lost and Found (Objetos perdidos) recupera grabaciones inéditas de Buena Vista Social Club. Joyas de aquellos días seminales de 1996 en La Habana, de sesiones posteriores en los mismos estudios y de un concierto en París de la banda de Ibrahim Ferrer, que habían permanecido guardadas en los archivos de la compañía World Circuit en Londres: Bruca maniguá, Mami me gustó y Como fue -con la banda de Ibrahim Ferrer-, Tiene sabor –con Omara Portuondo-, Macusa –con Compay Segundo y Eliades Ochoa-, Como me siento yo –piano solo de Rubén González-, Black chicken 37 –una “descarga” (improvisación) de contrabajo y congas de Cachaíto y Angá, padre de las gemelas de Ibeyi- o números de voz y guitarra de Eliades Ochoa que se grabaron cuando el estudio quedaba vacío por la noche.

    En marzo de 1996, en La Habana, empezó a escribirse esta historia. O quizá unas décadas antes, cuando ritmos de Cuba como el mambo o el chachachá triunfaron por todo el mundo. En el vetusto estudio de Egrem, del que habían salido tantas referencias históricas de la música cubana, el productor Nick Gold y el guitarrista Ry Cooder grabaron tres discos: a uno lo titularon Buena Vista Social Club, por un antiguo danzón de los años cuarenta, y el disco, apoyado por la película homónima de Wim Wenders, se convirtió en un inesperado fenómeno de masas. Casi veinte años más tarde, y millones de discos vendidos después, llega Lost and Found, que nos trae de nuevo a músicos que ya no están entre nosotros como el cantante Ibrahim Ferrer, el pianista Rubén González, el bajista Cachaíto, el guitarrista Manuel Galbán o Compay Segundo.

    La publicación de Lost and found, a la venta el 23 de marzo, coincide con la gira de despedida de la Orquesta Buena Vista Social Club. En Cuando los elefantes sueñan con la música, de Radio 3, han sonado anticipadamente seis números completos: Bruca maniguá, Mami me gustó, Como fueMacusa, Tiene sabor y Black Chicken 37.  Podcast del programa: http://www.rtve.es/a/3046719

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  • Georges Moustaki ‘Les eaux de mars’

  • Elis Regina & Tom Jobim ‘Águas de março’

  • Elis Regina ‘Águas de março’

  • Fatoumata Diawara, desde Mali
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    • 26 Febrero 2015

    Su voz se escucha en discos de Dee Dee Bridgewater, Oumou Sangaré, Poly-Rythmo o Cheikh Lô y en Afrocubism. Ahora, esta maliense de 29 años que vive en París, y escribe y arregla sus canciones, presenta una primera grabación propia con la impronta de la música de Wassoulou e influencias de soul, funk o jazz. Fatoumata tenía diez años cuando decidió que no quería ir más a la escuela. “Lo que me gustaba era bailar. Desde los cinco años bailaba todo el tiempo y en todas partes [su padre dirigía una compañía de danza], y además tenía demasiado carácter”, dice riendo. Sus padres, que vivían en Costa de Marfil, donde ella nació, la mandaron a Bamako, a casa de una tía. No tuvieron en cuenta que habían enviado a su pequeña a vivir con la única persona de la familia ligada al teatro: su tía era actriz. El director de Taafe fangan (El poder de las mujeres) pensó que aquella niña bien podía ser uno de los personajes de su película. Y así debutó Fatoumata en el cine. “Durante el rodaje veía a las mujeres en pantalones, y bebiendo y fumando bajo la carpa, y a hombres que, en la película, cocinaban, se ocupaban de los niños. Fue una gran experiencia comprobar que era posible otra vida”.

    Su familia adoptiva no quiso dejarla marchar con una compañía de teatro francesa, pero ella se fue. “Me fugué una noche a las diez. Saqué la basura y cogí un taxi al aeropuerto”. Con Royale de Luxe recorrió medio mundo. “Al llegar a Francia puse una cruz sobre mi familia. No podía contar con nadie. Y ese vacío es algo increíble. O creces o te hundes. Cuando estaba sola, me ponía a cantar. Algunos de mis compañeros se escondían para escucharme, pero yo no lo sabía. Un día, después de cuatro meses de ensayos, el director de la compañía nos pidió a cada uno traer una canción para el espectáculo. Era una forma de conseguir que me abriese a ellos porque la canción que escribí fue la única que se utilizó”, cuenta riendo. “Me motivó mucho comprobar que, al final de cada actuación, venía gente a verme para decir que aquel breve canto a cappella les llegaba al alma. Vi incluso gente que lloraba al oírme cantar”.

    “La voz ha sido mi primer compañero. Me separé de mis padres muy pronto y fue un cambio brutal porque descubrí la vida de golpe. Intentaba entender por qué mi padre me enviaba lejos y, en vez de llorar, convertí las lágrimas en canto. Escribía metáforas para entender las cosas. Cantaba para poder sentirme bien. Y recuperaba la sonrisa, como si cantar me aliviara”. Cree que la voz es el único instrumento con el que no se puede mentir: “Me curo poco a poco con ella en lugar de ir a ver a un psicólogo. Y me asusta que mi gente no comprenda que estoy enferma, que me afectó mi infancia y que, para no ser una persona amargada que acaba volviéndose mala con los demás, me tienen que dejar cantar. Es lo único que pido”. Con la cantante de jazz Dee Dee Bridgewater salió por primera vez de gira. “Fue fantástico. Me di cuenta de que eso era lo que yo quería. Yo cantaba en locales de París, soul, rock, pop… Y tenía un público, pero aunque había compañías detrás de mí, les decía que no estaba preparada para grabar un disco”. “Hice bien en esperar porque Nick [Gold, productor de Fatou y productor ejecutivo de Buena Vista Social Club] podía pensar ‘es joven, su primer disco, le pongo a alguien que le diga lo que tiene que hacer’, pero él sabe que yo sé lo que quiero. Así no se ha perdido la inocencia del disco, que es muy minimalista. Guitarra, bajo, batería… No pretendo convencer a la gente, demostrar nada a nadie, sólo busco comunicarme, compartir. Con amor, ternura… Es Fatou en toda su sencillez”.

    Publicado en El País, 8/11/2011

     
  • África canta en libertad
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    • 20 Febrero 2015

    África empieza ahora a vislumbrarse tal como es: rica y diversa. Sus músicas contribuyen a cambiar la visión deformada que se tiene en Europa. Viejas grabaciones de Les Bantous de la Capitale, Orchestre Baobab, Bembeya Jazz National o Étoile de Dakar -primer grupo de Youssou N’Dour- son desempolvadas, y se editan numerosos recopilatorios, mientras nuevos discos de Les Amazones de Guinée, Mulatu Astatké, Tumi and The Volume o Sierra Leone’s Refugge All Stars llegan a las tiendas y están disponibles en Internet.

    “África tiene muchas imágenes. No todas son hermosas, no todas son positivas; pero no todas son horrorosas, desesperanzadoras, negativas”, dijo la escritora sudafricana Nadine Gordimer. El profesor senegalés Ibrahima Thioub explicaba en Le Monde que “el problema son esas élites que han militarizado las sociedades a partir de la trata atlántica de esclavos en connivencia con compañías europeas, para insuflar esta cultura predadora que entrega las materias primas y no desarrolla la producción”. Igual que hace 50 años, cuando la mayor parte del continente era colonia de países europeos.

    1960. Año de independencias: enero, Camerún; abril, Togo y Senegal; junio, Madagascar y República Democrática de Congo (ex Congo belga); julio, Somalia; agosto, Benin, Níger, Costa de Marfil, República Centroafricana, República Popular de Congo (ex Congo francés), Chad y Gabón; agosto, Burkina Faso; septiembre, Malí; octubre, Nigeria, y noviembre, Mauritania. Diecisiete países africanos nacían como Estados soberanos. Hace medio siglo.

    Escribió el poeta, y primer presidente de Senegal, Léopold Sedar Senghor, que en África no hay fronteras; ni siquiera entre la vida y la muerte. Pero las potencias coloniales redibujaron sus lindes. Lo hicieron sobre los mapas de exploradores como Henry Morton Stanley, el periodista al que The New York Herald envió en busca del doctor Livingstone. A golpe de compás y cartabón se trocearon culturas ancestrales o reforzaron estereotipos étnicos. Sin importar las consecuencias. Aún perduran los efectos perversos de aquellas decisiones. Élodie Maillot, representante de la Poly-Rythmo de Cotonou, orquesta surgida en los primeros años de independencia de Benin, refleja en su blog las dificultades en las comunicaciones. Decía el escritor Paul Theroux, en un artículo en EL PAÍS: “Produce tristeza pensar que a muchos africanos les resulta más fácil viajar a Nueva York o Londres que al interior de su propio país”.

    El periodista Xavier Rekalde contaba que “África es un enigma cultural e histórico para el ciudadano medio occidental”. En 1949, un estudiante camerunés llamado Manu Dibango -todavía no se le había ocurrido componer su universal Soul makossa- llegó a Francia con tres kilos de café, un bien escaso en Europa con el que pagar el primer plazo de su estancia: Dibango era el primer hombre de raza negra que veían en el pueblecito de Saint-Calais. La mayoría de los europeos ignoraba las atrocidades cometidas por Leopoldo II, rey de los belgas, que se hizo dueño de los inmensos recursos de un gigantesco territorio que jamás pisó, pero que gobernó como si fuera su cortijo. Precisamente de los altavoces que usaban los belgas en su colonia se han servido los congoleños de Konono nº 1 para crear por medio de sus likembés -pianos de pulgar- electrificados una música sugerentemente distorsionada, que les ha llevado a tocar con Björk y Herbie Hancock, y a ser portada del número de abril de la revista The Wire. Sus discos los graba el mismo sello belga que ha publicado el primero de Staff Benda Bilili, un grupo de músicos de la calle, víctimas de la polio, que sobreviven en ese infierno que es la ciudad de Kinshasa. En el último Festival de Cannes se proyectó un documental sobre ellos. Por la noche, elegantemente vestidos, ofrecieron un concierto, y Stanley Greene escribió en Le Monde: “Yo, que estoy tan acostumbrado a fotografiar africanos en las guerras y los baños de sangre, he podido por una vez tomar una imagen positiva, de auténticos supervivientes. Ya pueden ir en silla de ruedas, que forman parte de las personas más grandes y rectas que me haya encontrado. Comparten una historia colectiva: la sed de hacer música”.

    Los primeros años de independencia, acompañados de un estallido musical sin precedentes, se vivieron con esperanza y euforia. En Guinea, Keita Fodeba recibió el encargo del presidente Sekou Touré de fundar la Orquesta Nacional. Entre las raíces y la apertura al rock, el jazz o los ritmos cubanos, surgieron el afrobeat, el highlife, el mbalax, el makossa, el soukous... La aparición del vinilo en los cincuenta y el desarrollo de la radio permitieron la circulación de la música y alimentaron el panafricanismo. Desde Radio Brazzaville iba a propagarse por toda África la rumba congoleña. Sus ondas transmitían las canciones de Franco Luambo, Tabu Ley Rochereau o el Gran Kalle. En Kinshasa, al otro lado del río que Conrad describió en El corazón de las tinieblas, también mandaba la rumba (y el dictador Mobutu). Y en Bamako, Abidjan o Banjul, coincidiendo con el éxodo masivo del campo a la ciudad, los músicos despertaban pasiones en dancings y night-clubs. Franco Luambo espetó a dos periodistas estadounidenses: “Nosotros lo sabemos todo sobre Otis Redding, Aretha Franklin o James Brown. Pero ustedes, ¿qué conocen de nuestra música?”.

    En Dakar, recién cumplidos los 50, vive Youssou N’Dour, un ejemplo que anima a quedarse en Senegal a unos jóvenes que solo sueñan con irse. Su éxito internacional, junto al de malienses como Ali Farka Touré, Toumani Diabaté o Salif Keita, congoleños como Ray Lema y Papa Wemba, o la beninesa Angélique Kidjo, ha despertado el interés por artistas como Cheikh Lô (Senegal), Amadou y Mariam, Oumou Sangaré, Rokia Traoré (Mali), Femi Kuti (Nigeria), Lokua Kanza (Congo), K’naan (Somalia)… Con el aval de Damon Albarn, Manu Chao o Franz Ferdinand. Ya sucedió antes: Ginger Baker presentó a Fela Kuti al público occidental. Y, en los ochenta, cuando Paul Simon, Peter Gabriel, Brian Eno o David Byrne cayeron bajo el embrujo musical de África, se empezó a hablar de King Sunny Adé, Mory Kanté, Ladysmith Black Mambazo, Alpha Blondy… En estos lustros, se ha hecho de nuevo visible, vía hip-hop y reggae, la ida y vuelta entre África y América.

    Para diciembre de 2011 está previsto en Dakar, que en 1966 acogió la primera edición -la segunda se celebró en 1977 en Lagos-, el tercer Festival Mundial de las Artes Negras. La intención del entonces presidente Senghor: contribuir a elaborar un nuevo humanismo que incluyera esta vez a todos los hombres. Otros tiempos: Fela Kuti, que lo pagó con la cárcel, denunciaba con su música poderosa los desmanes de corporaciones como la ITT y ajustaba cuentas con personajes como Ronald Regan o Margaret Thatcher; Miriam Makeba se plantaba ante la Asamblea General de Naciones Unidas para leer un discurso contra el apartheid. En junio y julio, la nación del arco-iris acaba de organizar sin mayores conflictos el primer Mundial de fútbol en el continente.

    Publicado en El País, 19/08/2010

     
  • “Los cabellos grises son los archivos del pasado” Edgar Allan Poe

  • Ibrahim Ferrer & Omara Portuondo ‘Quizás, quizás, quizás’

  • Buena Vista Social Club ‘Chan chan’

  • BVSC: la gira del adiós 2
    Pistas
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    • 26 Enero 2015

    Desde que se grabó Buena Vista Social Club, el disco con Ry Cooder producido por Nick Gold para World Circuit, los cubanos han recorrido el planeta varias veces. Aunque tan sólo en el Carnegie Hall de Nueva York y el Carré de Amsterdam, en 1998, coincidieron en el escenario Compay Segundo, Ibrahim Ferrer, Rubén González, Cachaíto, Pío Leyva o el propio Cooder (con Wim Wenders filmándolo todo). Muchos de aquellos venerables músicos se fueron quedando por el camino, pero aquí están todavía, y con ganas de fiesta, Omara Portuondo, Eliades Ochoa, Guajiro Mirabal, Barbarito Torres, Jesús ‘Aguaje’ Ramos… Les acompañan el pianista Rolando Luna, el tresero Papi Oviedo, el trompetista Luis Alemany, el timbalero Filiberto Sánchez o los cantantes Idania Valdés y Carlos Calunga. Con su repertorio de sones, boleros, danzones y guajiras de los años cuarenta o cincuenta en el que no faltan El Carretero, Las mulatas del cha cha cha y Dos gardenias.

    Ahora la orquesta de Buena Vista Social Club se está despidiendo del público. En una gira por etapas -en la que se proyectan emotivos vídeos de los grandes ausentes-, que ya ha pasado por Praga, Bucarest, Sofía, Plovdiv, Lisboa, Salónica, Larisa, Atenas, Rotterdam, San Petersburgo, Gardone, Roma, Vitoria-Gasteiz, Grenoble, Budapest, Marciac, Dublín, Peralada, Bastia, Lugo, Groningen, Amsterdam, Eindhoven, Amberes, Bruselas, Ankara e Istambul. Para la clausura, a finales de  2015, están previstos dos conciertos en La Habana.

     

    Próximos conciertos del Adiós Tour:

    4 febrero Ciudad de México, México (Auditorio Nacional)

    6 y 7 marzo Adelaida, Australia (Womadelaide)

    9 marzo Brisbane, Australia (Queensland Performing Arts Center)

    11 marzo Melbourne, Australia (Arts Center)

    13 marzo Sidney, Australia (Opera House)

    15 marzo New Plymouth, Nueva Zelanda (Womad New Zealand)

    31 marzo Saint-Vulbass,  Francia (Festival Printemps de Pérouges)

    2 abril París, Francia (Olympia)

    4 abril Brighton, Gran Bretaña (Brighton Dome)

    5 abril Londres, Gran Bretaña (Royal Albert Hall)

    7 abril Liverpool, Gran Bretaña (Philarmonic Hall)

    8 abril Leeds, Gran Bretaña (Town Hall)

    10 abril Glasgow, Gran Bretaña (Royal Concert Hall)

    12 abril Manchester, Gran Bretaña (Bridgewater Hall)

    13 abril Birmingham, Gran Bretaña (Symphony Hall)

    15 abril Lucerna, Suiza (KKL Luzern)

    16 abril Ginebra, Suiza (Théâtre du Léman)

    18 abril Weiz, Austria (Kunsthaus)

    19 abril Viena, Austria (Konzerthaus)

    22 abril Tampere, Finlandia (Tampere Hall)

    23 abril Helsinki, Finlandia (Hall of Culture)

    24 abril, Turku, Finlandia(Logomo)

    28 abril Bregenz, Austria (Festspielhaus)

    30 abril Zurich, Suiza (Kongresshaus)

    2 mayo Ludwisburg, Alemania (Forum am Schlosspark)

    3 mayo París, Francia (Olympia)

    13 mayo Porto Alegre, Brasil (Teatro Araújo Vianna)

    15 mayo Río de Janeiro, Brasil (Vivo Rio)

    16 mayo São Paulo, Brasil (HSBC Brasil)

    18 mayo Florianopolis, Brasil (Teatro Ademir Sousa)

    20 mayo Santiago de Chile, Chile (Teatro Caupolicán)

    23 junio Ljublijana, Eslovenia (Gallusova Hall)

    1 julio Munich, Alemania (Tollwoood)

    2 julio Straubing, Alemania (Das Festival an der Donau)

    8 julio Mainz, Alemania (Festival Mainz)

    10 julio Hamburgo, Alemania (Stadpark)

    18 julio Pori, Finlandia (Pori Jazz Festival)

    30 julio Londres, Gran Bretaña (Royal Opera House)

     

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  • “El rock es más sexo que amor”
    Caetano Veloso
    Entrevistas
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    • 16 Enero 2015

    Adiós a violines, violas y chelos. Tampoco se escuchan los tambores de Bahía. A sus 65 años -los cumplió el 7 de agosto-, Caetano Veloso sale al escenario acompañado por tres músicos de la edad de su hijo Moreno: una banda de rock -guitarra, bajo y batería- con la que presenta las canciones de Cê, una forma coloquial de decir você, tú.

    Su disco número 40 rezuma sexo y se gestó cuando acababa de separarse de su mujer. Caetano ya no es el crooner elegante de A foreign sound (2004), ni el refinado cantante latino de Fina estampa (1994). Ahora, en sus conciertos manda el rock. Suele decirse de Caetano Veloso que le gusta llevar la contraria. Que nunca hace lo que se espera. “No sé qué esperan de mí porque desde el tropicalismo el rock está presente en todos mis discos”, dice por teléfono. “El mayor escándalo del tropicalismo hace 40 años fue precisamente la aceptación del rock y la adopción de algunos de sus procedimientos. En Noites do norte, un disco aparentemente muy alejado del asunto, hay un Rock’n’Raul, por no hablar de discos como Velô, Uns o Transa. Incluso en A foreign sound, que está visto como un disco de canciones de Tin Pan Alley, hay un tema de Nirvana, otro de Talking Heads y uno de Elvis Presley”, recuerda riendo. “Lo que sucede es que esta vez armamos una banda de rock también para hacer cosas que no son ni remotamente rock… Um sonho, por ejemplo, es casi una canción de Jobim. Y las canciones rock son específicamente brasileñas y, sobre todo, particularmente mías”.

    Cree que los aficionados al rock son muy esnobs “porque lo asocian a los creadores libres y consideran rock auténtico el realizado por artistas supuestamente muy independientes. En realidad, eso es lo opuesto a los orígenes del rock, que era una música ultracomercial. Cuando hoy día se habla de Radiohead, White Stripes o Arctic Monkeys, se considera que están moral y estéticamente muchos escalones por encima de los artistas del pop. Pero en los años cincuenta los esnobs no escuchaban rock. Les parecía la basura de la basura”.

    Caetano Veloso destaca la importancia y el potencial creativo del rock y reconoce que para su actual gira le ha inspirado un concierto que los Pixies dieron en la BBC. Música reducida a lo esencial. Concisa y cruda. Como la de João Gilberto. Nunca antes había planificado la sonoridad de cada canción desde el mismo momento de escribirla: “Se las presenté a Pedro Sá [guitarrista de la banda] con los arreglos delineados con la guitarra. Antes de escoger al bajista y al batería, yo ya sabía lo que quería que cada uno hiciese”.

    Dijo en cierta ocasión que todas sus canciones eran autobiográficas, porque hasta las que no son, lo son. El sufrimiento causado por su separación -cuando lo grabó había roto con Paula Lavigne, madre de sus hijos Tom y Zeca- impregna el disco Cê. “Não me arrependo (No me arrepiento) es la canción que más cuenta sobre mi separación. Aunque no todas hablen de ello, hay mucho de rabia amorosa en Odeio você (Te odio) y Outro (Otro)”. En Não me arrependo (“no debías maldecirme así / Te vi crecer / Te hice crecer / Te vi también hacerme crecer”) hace referencia a Lou Reed -“lo mejor que hizo David Bowie fue producir Walk on the wild side”- y esboza una tímida imitación de la manera de cantar de Bob Dylan -“estoy más apasionado que nunca por Dylan. Me gustó su libro y la película de Scorsese es maravillosa”-.

    En la gira estrena una canción inédita en disco: Amor mais que discreto. “Sobre el amor de un hombre por otro hombre. Está muy claro. No he notado rechazo aunque sólo sea porque al oírla por primera vez la gente no se da cuenta. Las pocas personas que reaccionan son las que se identifican, aquellas que aplauden el hecho de que yo esté cantando una canción explícitamente gay. Es probable que sean homosexuales y por eso tienen las antenas más sensibles y captan un verso que no deja lugar a dudas”.

    Muslos, pezones, erecciones, orgasmos… Una poética corporal con imágenes y metáforas lúbricas para algunas de las canciones de Cê: “El rock, desde el principio, es más sexo que amor. Una expresión de energía sexual… En mi juventud si una chica mantenía relaciones con un chico, los padres no podían enterarse. Creo que eso ha mejorado”, dice riendo. “El problema es que en algunos lugares del mundo es difícil y en otros aún más. Hay unas fuerzas tremendas, incluso en sociedades en las que el sexo logró ser más libre, para volver a una actitud menos libre. Y se utiliza la religión, que sirve para controlar”.

    El 16 de septiembre, Canô, madre de Caetano Veloso y de Maria Bethânia, hija ilustre de Santo Amaro da Purificação (Bahía), cumplió 100 años con vitalidad y alegría. “Le organizamos una gran fiesta y estuvo todo el día animadísima. Pasó toda la semana sin dar muestras de fatiga. Ella no se cansó, pero nosotros sí”, asegura entre risas.

    Caetano Veloso no ahorra críticas a Lula y le dedica elogios a Roberto Mangabeira: “Los diarios ignoraron durante años lo que yo decía sobre él en las entrevistas, así que decidí hablar cada vez más de él. Cuando Lula lo nombró ahora con rango de ministro, la prensa empezó a darle palos. Hay un rechazo muy grande a la originalidad de su pensamiento, una izquierda inteligente, de profundización radical en la democracia y apuesta por la originalidad de Brasil. Me parece reaccionario justificar lo injustificable y continuar venerando el recuerdo de regímenes horrendos como los de Mao, Stalin o incluso Fidel Castro. Creo que esa izquierda amenaza mis sueños de armonía, dignidad, justicia…”.

    Publicado en El País, 19/10/2007

     
  • “La esperanza es un alimento de nuestra alma, siempre mezclada con el veneno del temor” Voltaire

  • Marisa Monte ‘Bem que se quis (E po’ che fa’)’

  • Pino Daniele ‘Sicily’

  • “Lo nuevo sólo ejerce una atracción irresistible para los espíritus que le piden al simple cambio su máxima excitación” Paul Valéry

    • Fotografías
    • 31 Diciembre 2014
     
  • Veinte años sin Antonio Carlos Jobim
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    • 24 Diciembre 2014

    El avión que aterriza en Río de Janeiro lo hace en el aeropuerto internacional Antonio Carlos Jobim. Y en una placa se rinde homenaje al músico que llevaba a su país hasta en el nombre: Antonio Carlos Brasileiro de Almeida Jobim. Aunque para los brasileños Jobim siempre será Tom: su hermana Helena, cuatro años menor, había sacado ese nombre de una canción francesa que su madre solía canturrear.

    Tom Jobim fue uno de los grandes compositores de la música popular del siglo XX, un Gershwin o un Cole Porter carioca. El creador de clásicos como A Felicidade, Wave, Corcovado, Desafinado, Garota de Ipanema, Samba de uma nota só, Agua de beber, Dindi, Triste, Se todos fossem iguais a você, Insensatez, Inútil paisagem, Bonita, Amor em paz o Aguas de março -que el crítico de jazz Leonard Feather consideró una de las diez mejores canciones de la historia-. Obras patrimonio de la humanidad -Feather escribió que suelen mostrar una estructura complicadísima cuando las analizas, pero suenan increíblemente espontáneas y naturales- que han grabado desde Stan Getz, Miles Davis, Frank Sinatra, Sarah Vaughan, Nat King Cole, Ella Fitzgerald, Errol Garner, Count Basie, Chet Baker, Pat Metheny, Stéphane Grappelli, Dexter Gordon, Tony Bennett, Oscar Peterson, Carmen McRae y Shirley Horn hasta Françoise Hardy, Mina, Peggy Lee, Julio Iglesias, Ornella Vanoni, Georges Moustaki, Henri Salvador, Carlos Santana, Ryuichi Sakamoto o Judy Garland.

    Murió el 8 de diciembre de 1994, con 67 años, tras una operación en un hospital de Nueva York. En el país desde el que su música empezó a encantar al mundo. Estados Unidos le había dado lo que Brasil le negó durante mucho tiempo. The Composer of Desafinado Plays, de 1963, fue el primer disco con su nombre en la portada. Y, en Los Ángeles o Nueva York, grabó los LP´s Wave, Tide y Stone Flower. Tuvo que pagar de su bolsillo parte de la producción de Matita perê y Urubu: las discográficas brasileñas argumentaban que no vendía.

    Uno de los primeros ramos de flores que llegaron al hospital Monte Sinaí de Manhattan lo mandó su viejo amigo Sinatra y el presidente Clinton se sumó al duelo a través de un comunicado leído por el portavoz de la Casa Blanca. Jobim fue enterrado en el cementerio de San Juan Bautista, en el barrio carioca de Botafogo, después de ser velado en el Jardín Botánico, uno de sus lugares favoritos de Río de Janeiro. Le preocupaba la ecología, cuando esa palabra ni se usaba.

    Todos los periódicos brasileños tenían su foto en portada. Los publicitarios se apuntaron al homenaje: la empresa estatal de carburantes pagó dos páginas enteras con las teclas de un piano y el nombre del compositor. Se decretaron tres días de luto oficial en la ciudad y el entonces presidente de la República, Fernando Henrique Cardoso, dijo que Brasil se quedaba más triste. Jorge Amado escribió en un diario: “todos los brasileños estamos de luto. Perdimos lo mejor que teníamos”.

    Chico Buarque le saludó en una de sus canciones: “Mi padre era paulista / mi abuelo pernambucano / mi bisabuelo mineiro / mi tatarabuelo baiano / mi maestro soberano / fue Antonio Brasileiro”. Según Guinga era “una compensación para el pueblo brasileño, que sufre tantas cosas humillantes. ¡Produjimos un Jobim!, nos decíamos, y eso compensaba nuestra balanza con el mundo”. Y Ruy Castro aseguró en su libro sobre la historia de la bossa nova que “todas las veces que abrió el piano, el mundo mejoró. Aunque fuese sólo por unos minutos, se volvió más armónico, melódico y poético. Todas las desgracias individuales o colectivas parecían más pequeñas porque, en aquel momento, había un hombre dedicándose a producir belleza”.

    En 1990, su viuda, Ana Beatriz Lontra Jobim logró reunir toda su obra en una editora, Jobim Music. En el sello Biscoito Fino publicó Antonio Carlos Jobim em Minas ao vivo, un concierto de 1981 en Belo Horizonte, con él sólo al piano -en ese estilo suyo económico y espacioso- y contando anécdotas sobre sus ‘parceiros’ Vinicius de Moraes, Newton Mendonça, Dolores Duran o Chico Buarque. “Como si estuviese en casa, en la intimidad, hablando con nosotros”, comentó Ana. Un tesoro en una cinta olvidada en una estantería.

    Desde 1997 funciona el Instituto Antonio Carlos Jobim (http://portal.jobim.org/) dedicado a conservar, catalogar, digitalizar y poner a disposición del público el acervo del compositor que, con su humor carioca, había confesado tenerle miedo a la muerte, pero no exageradamente. Sí que le obsesionaba que sus canciones circularan plagadas de errores y le dolía que pudieran quedar mal para siempre. Lo remedió el lujoso Cancionero Jobim, con sus partituras para piano revisadas por el propio Jobim y su hijo Paulo. Aunque el hombre que decía “siempre busqué la armonía, parece que intenté armonizar el mundo” continúa vivo en las canciones que nos dejó, hace 20 años que Brasil y el mundo se quedaron un poco más huérfanos.

     

    Fotografía de Ana Beatriz Lontra Jobim

     
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  • “Sólo nos oímos a nosotros mismos” Ernst Bloch

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  • “Pienso en ritmo, melodía y poesía” Adriana Calcanhotto
    Entrevistas
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    • 08 Diciembre 2014

    Las letras de su disco Maré son de poetas brasileños como Antonio Cícero, Arnaldo Antunes, Waly Salomão, Augusto de Campos o Ferreira Gullar, que suele decir que hay poesía porque la vida no basta. “Completamente de acuerdo. También dice, bueno, lo dijo Elliot, que el poeta escribe para librarse de las emociones. Ahí el problema empieza a ser del otro”, comenta riendo. A Adriana Calcanhotto (Porto Alegre, 1965) le gusta mucho Joan Brossa. “Hay muchos poemas sin poesía y él en cambio tiene mucha poesía en cosas que se llaman poemas visuales sólo porque hay que llamarlos de alguna manera. Su obra es violenta, delicada, con mucho humor”.

    Maré, coproducido por Arto Lindsay, tiene que ver con el mar. “Me fascina el mar, ese mar de la literatura y las canciones, el mar como metáfora de la condición humana”, explica. Cuando hace 10 años grabó Maritmo no pensaba en términos de trilogía. “Lo hice y punto. Al darme cuenta de que las canciones que me iban gustando seguían siendo marítimas decidí asumir la idea de trilogía. Pero no necesariamente habrá un tercero”.

    Adriana Calcanhotto busca la sencillez. “Mi meta es llegar a lo esencial. Ir eliminando excesos. Refinando hasta quedarse sólo con lo que es esencial lleva tiempo y da mucho trabajo. Pero es divertido porque es un proceso y los procesos siempre me interesan”, confiesa. Dice que le ha influenciado el punk. La idea de “no sé hacer música, pero la hago”. También se identifica con John Cage: “Porque no pensamos en términos de armonía. Me identifico también con el humor y con que trabajo con el azar, la pausa, el silencio. Yo pienso en ritmo, melodía y poesía. Así construyo mi trabajo. Por eso me gustó el rap cuando lo oí por primera vez”.

    En la música brasileña se está produciendo un tránsito libre entre estilos, y ya no hay movimientos como la bossa nova o el tropicalismo. “Me parece muy bueno que sea así. Por los medios de producción, al poder hacer tu disco en tu ordenador portátil en casa, las personas trabajan más aisladas”, dice. “Hace unos años yo recibía material de compositores y cantantes en el que veías muy nítidamente las influencias. Ya no. Hoy los músicos jóvenes quieren ser ellos mismos. Creo que este cambio tan rápido tiene mucho que ver con Internet. La gente ahora escucha lo que quiere”.

    Acaba de publicar en Brasil Saga lusa, un libro en el que narra un mal viaje provocado por la ingesta de medicamentos. “Estaba de gira en Portugal y en el segundo concierto me sentía muy mal, con bastante fiebre. Un médico dijo una cosa, otro otra, y en la confusión me tomé todo lo que me recetaron. Pasé cinco o seis noches sin dormir. Con alucinaciones y delirios. Estuve escribiendo en el portátil para sobrevivir. Fue lo que me salvó. Tenía la guitarra a mi lado todo el tiempo y no la toqué. Comprendo que alguien en esa situación se desespere y se tire por la ventana porque ya no controlas la mente”.

    Con el heterónimo Adriana Partimpim grabó en 2004 un hermoso disco de canciones para los más pequeños. De niña escuchaba con sus padres a Chet Baker, Miles Davis, Piazzolla, y le horrorizaban las canciones infantiles. “No entiendo por qué tratan a los niños como si fuesen burros. En los espectáculos de Partimpin era estupendo que los adultos no se aburrieran. Los niños son transparentes. Dicen lo que piensan. No tienen las cosas tan establecidas. Todo puede ser. Y eso no es poco”.

    Publicado en El País, 6/11/2008

     
  • “Cada mañana mi música despertaba a los astronautas” Toumani Diabaté
    Entrevistas
    • Entrevistas
    • 04 Diciembre 2014

    Graba con Björk, ha tocado con Taj Mahal, Alí Farka Touré, Salif Keita o Ketama, le reclama el Kronos Quartet, y Hans Zimmer le ha llamado para la banda sonora de Madagascar II. Toumani Diabaté (Bamako, 1965) está abriendo nuevos caminos para la kora. Su disco The Mandé Variations se centra exclusivamente en el arpa-laúd de África occidental de 21 cuerdas cuyo sonido define como místico. Los pulgares e índices de Toumani Diabaté la tocan con una maestría apabullante. “Expreso lo que llevo en el corazón a través de las cuerdas”, dice en francés el músico de Malí. The Mandé variations es su primer disco en solitario en 20 años. “Cada uno lucha como puede, y yo lo hago con este disco. Mi combate es de paz, amor, solidaridad, tolerancia y mutua comprensión. Hoy, todo el mundo está sediento de dinero, casas, coches… Nos olvidamos de pensar en nuestro interior”, comenta con voz serena. “Tenemos que apagar el fuego que llevamos dentro. Cuando logremos apagarlo nos resultará más fácil apagar el que hay ahí fuera”.

    Tardó apenas dos horas en grabar el disco. “La cinta comenzó a girar y me puse a tocar. Es un don de Dios, porque esta música no está escrita. Viene del corazón, llega la inspiración a la cabeza y se transmite a los dedos. Quizá pueda tocar mejor, pero nunca igual que en la grabación”, explica. Simultanea los conciertos en solitario con los de su panafricana Symmetric Orchestra. “El proyecto sigue. Hemos ganado todos los premios de música de Malí y arrasamos en EE UU y Canadá. Su objetivo es la reconstrucción cultural del imperio mandinga, que abarcaba lo que hoy son Malí, Senegal, Gambia, Burkina, Costa de Marfil… Hoy hay fronteras de la época colonial, pero pertenecemos a las mismas familias”.

    La kora es el documento de identidad de la cultura mandinga. Y un asunto familiar para el maliense. Durante más de 70 generaciones, los Diabaté la han estado tocando. Se entusiasma al hablar de cómo toca su hijo de 15 años y dice sin pesar que su padre nunca le enseñó: “No tenía tiempo. Yo nací con la independencia de Malí, y mi madre y él estuvieron entre los fundadores de la Orquesta Nacional. Eran los años de las declaraciones de independencia y todos los países competían por tener una orquesta y un ballet”.

    Toumani Diabaté reza cinco veces al día. El sol está declinando y toca la última plegaria. Media hora más tarde retoma la entrevista y cuenta que el astrofísico Cheik Modibo Diarra, que trabajó en California para la NASA, colocó música de Toumani en las estaciones espaciales: “Cada mañana mi música despertaba a los astronautas”.

    Al recordar las grabaciones de Songhai con Ketama y Danny Thompson se le escapa la risa. No se entendían hablando. Las únicas palabras comunes eran “afinado”, “otra vez”, “bueno, vamos”… Y le parecía cómico que los españoles dijeran “falseta” -en su idioma suena igual que “coge el pie del asno”-. “Lamento que ese proyecto no haya tenido continuidad. Porque no creo que se haya hecho nada igual. La cultura inglesa, la española y la mandinga juntas. Además, fue uno de los discos que establecieron el concepto de lo que llamamos world music. Estamos en la historia de la música”.

    Publicado en El País, 28/4/2008

     
  • “Creo que Dios es la eternidad y que en la eternidad hay música” Pete Seeger

  • Bebel Gilberto, el peso de un apellido
    Entrevistas
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    • 25 Noviembre 2014

    “Lo último que haría sería mudarme de nuevo a Brasil”, asegura Bebel Gilberto, que no abdica de su condición de neoyorquina. Su primer disco, Tanto tempo, pasó inadvertido en Brasil, pero le valió los elogios del entonces presidente Clinton y la convirtió en el artista brasileño que más discos había vendido en Estados Unidos desde la década de los sesenta.

    Isabel Gilberto de Oliveira (Nueva York, 1966), hija de João Gilberto y de la cantante Miúcha, sobrina de Chico Buarque, incluye en su nuevo disco, All in one (Verve), una adaptación al portugués de Sun is shining, de Bob Marley. “A finales de año fui a Jamaica de vacaciones. En uno de los hoteles había un estudio de grabación y se me ocurrió llamar a varios amigos”, cuenta. El resto del disco lo grabó en Nueva York y Salvador de Bahía. Allí se citó con Carlinhos Brown, casado con una de sus primas, y cuyo talento creativo ha quedado oculto tras su arrolladora capacidad festiva. “A mí también se me ha tratado un poco injustamente en Brasil. Creo que pasa con todos los que nos hemos ido a vivir fuera”.

    Bebel ha contado con productores como Didi Gutman -de Brazilian Girls-, John King -de Dust Brothers- o Mark Ronson, que ha trabajado con Amy Winehouse: “Pude conocerlo porque sale con una amiga mía y ella me lo presentó en una cena. Él me sugirió The real thing, de Stevie Wonder”. Otra sorpresa del disco es Bim bom, que João Gilberto grabó en 1958. “Daniel [nieto de Antonio Carlos Jobim], al que conozco desde niño, y que tiene un apartamento vecino al mío en Nueva York, estaba tocando el piano en el estudio que tengo en casa. Había una canción que no nos salía y nos fuimos a comer. Al regresar, él se había bebido unos vasos de vino y empezó a cantar ‘Bim bom bim bim bom…’. La grabamos en tres horas”, asegura.

    “Me pregunto cómo tuve el valor de grabar una canción de mi padre”, confiesa con una risita tensa. Y pone cara de jugadora de póquer a la pregunta de si le ha gustado al genio de la bossa nova. “La escuchó por teléfono. En cuanto a lo que dijo, mejor lo dejamos”. Difícil llevar el apellido de un mito de la música popular: “Nunca he pretendido superar el respeto que el mundo tiene por mi padre. Pero saber que nunca vas a ser como él es un poco frustrante”. Firma como compositora la mitad de las canciones. “No tengo método. A veces me encierro en casa para componer. Si se me ocurre una idea durante un viaje o en medio de alguna locura llamo a casa y dejo la melodía en el contestador”, dice. Chica chica boom chic es un guiño a Carmen Miranda, la brasileña más universal. “No he renunciado al sueño de la película sobre ella. Tendré que hacerla con Almodóvar como siempre he dicho. Yo soy la única que puede hacer de Carmen Miranda en el cine. Me voy a morir y ya no habrá otra”.

    Publicado en El País, 27/10/2009

     
  • Henri Salvador ‘Syracuse’

  • Henri Salvador ‘Syracuse’

  • Añorando a Henri Salvador
    Entrevistas
    • Entrevistas
    • 16 Noviembre 2014

    “Vino a saludarme al Palacio de Congresos de París un hombre que había viajado desde Vancouver. ‘Tenía que verle’, me dijo. ‘Al descubrir su edad pensé: tengo que ir antes de que se muera”. Termina la frase con una carcajada que se escucha en todo el bar del hotel Ritz de París. Henri Salvador vive al otro lado de la lujosa y exclusiva plaza Vendôme -sólo 10 inquilinos-. “Hay que tener cuidado cuando bajas a comprar el pan porque el precio del brazalete de diamantes está por las nubes”, bromea.

    En febrero de 2001 recibió dos de los premios Victoires de la Musique: Mejor disco del año y Mejor cantante masculino. “Ya era hora, un poco más y es póstumo”, soltó en la ceremonia. A la profesión le ha costado reconocer su talento. Para la mayoría de los franceses, Henri Salvador era aquel tipo que les hizo reír tantas veces desde la pequeña pantalla con sus ocurrencias disparatadas y su risa contagiosa. El que puso su voz a canciones de películas de Disney o adaptó al francés –Mais non, mais non– el Mhana mhana, de los Teleñecos. “Los niños me adoran. Hacía muchas chorradas en televisión”. Primera broma: nació en Cayena, calle de la Libertad, no muy lejos del penal al que la República Francesa enviaba a los condenados a trabajos forzados.

    Cuando hace seis años ofreció Chambre avec vue, ninguna compañía lo quiso. Sólo se pudo editar gracias a un joven admirador suyo y al inventor de un lucrativo videojuego. ¡Y se vendieron millón y medio de discos! “Esos gilipollas de las discográficas tienen el don de dejar escapar los buenos negocios. Me hizo mucha ilusión el éxito de Chambre avec vue porque siempre soñé con ser un crooner. Estaba cansado de hacer tonterías”. Resulta difícil creer que esa voz flexible sea la de un cantante de casi 90 años. “He trabajado muchísimo la respiración. Es la base de todo. Respirar es una profesión muy difícil y la mayoría de la gente no lo sabe. Todo está aquí”, dice mientras señala su nariz.

    “En el fondo soy un músico de jazz. He seguido el camino de Nat King Cole, un músico que se convierte en cantante. Sólo tengo dos ídolos: él y Frank Sinatra. En 1929, un primo le hizo escuchar discos de Louis Armstrong y Duke Ellington. “Fui a ver a mi padre y le dije: ‘Esto es lo que quiero hacer’. ¡La cara que se le quedó! Él quería que fuese médico o abogado. Aunque me regaló una guitarra. Me pasaba 18 horas al día estudiando. Durante año y medio. Casi enloquecí”. En 1935 acompañaba a Django Reinhardt, el genial guitarrista manouche, en el Jimmy’s Bar de Montparnasse. “Llegó a hacer con dos dedos lo que yo no podía con cuatro. Un día me propuso jugar una partida de billar. ‘Empiezo yo’, dijo. Hizo 100 puntos seguidos (se ríe) y yo allí sentado como un tonto”. Ellington se lo quiso llevar a Estados Unidos. “Pero era menor de edad y mi hermano no me dejó ir. También los Mill Brothers querían llevarme con ellos. Y yo me hubiera ido. Pero no habría sido feliz allí” (muestra su piel oscura).

    Llegó a París con siete años. “En cada esquina había una mujer cantando, un hombre que tocaba el acordeón y se vendían canciones. Era una ciudad que cantaba”, recuerda. No se le vio mucho en la escuela: “La puerta estaba ahí y yo pasaba por delante. Sin embargo, me dieron el certificado de estudios diciéndome: ‘Ande, váyase” (se ríe).

    Ahora se publica un nuevo disco, Révérence, grabado en Río de Janeiro con arreglos y producción de Jaques Morelenbaum. “Habíamos empezado a grabar cuando Morelenbaum me dijo que a Caetano Veloso le gustaría estar en el disco. Y cuando ya estaba grabada Cherche la rose me dice: ‘Oye, que Gilberto Gil también’. Pero ¿van a dejarme hacer mi disco o no?” (suelta una carcajada). “Fue todo estupendo. Los músicos siempre puntuales y tocando muy bien. Me conmovió el respeto que tienen a los franceses. Los brasileños son gente maravillosa”.

    Henri Salvador no estaba en Río desde 1945. Había desembarcado cuatro años antes con la orquesta de Ray Ventura. “Para nosotros, que veníamos huyendo de la guerra, Río era una fiesta. Las tiendas llenas de comida, los casinos a tope, los coches norteamericanos… Asistimos a un espectáculo deslumbrante en el casino en el que íbamos a trabajar. ¡Estábamos acojonados! Empezamos a tocar, y a la tercera canción, como no pasaba nada, Ventura se da la vuelta y dice: ‘¡Señoras y señores, les presento a Henri Salvador!’. Al pasar a su lado oigo que me dice: ‘¡Sálvanos!’. Empiezo a imitar a Popeye (canturrea en inglés) y la gente en pie, entregada”. El director del casino le llamó a su despacho: “Ventura nos encanta, pero le preferimos a usted”. “Me enseña un contrato y veo cero cero cero cero cero… ¡Uf! Cojo el contrato y le digo: ‘Permítame que lo hable con Ventura’. Ray Ventura me dijo que firmara. El director me pidió entonces que le trajera de nuevo el contrato porque al ser yo extranjero faltaba un sello. Y sin ese requisito no me daban permiso para cantar. El tipo coge el contrato, se va a su despacho, regresa y me lo devuelve. Ya no había ceros. Tenía un éxito increíble y casi no ganaba nada. Así que tenía que robar botellas de Coca-Cola y venderlas a 40 centavos para comer. ¡Qué cerdos!”.

    En el Río de hace más de medio siglo se hizo amigo del actor Grande Otelo y trabajó con Orson Welles, que había contratado a Ray Ventura: “Gastaba a espuertas. Se movía en un Cadillac con escolta de motoristas. Hasta que desde EE UU le cortaron el grifo y se paró la película. Tenía un oído increíble. Un día vino a los ensayos, estuvo escuchando y dijo: ‘Perdone usted señor Ventura, pero el cuarto trombón hace un si natural y es un si bemol’. Miramos la partitura ¡y tenía razón!”. Algunos brasileños le han contado que marcó su música. “No me pavoneaba yo ni nada (se ríe). Fue Sergio Mendes quien me dijo en París que Dans mon île influenció la bossa nova. “¿Bromeas?”. Me aseguró que Jobim había ido a ver la película italiana, Europa di notte, en la que estaba esa canción que yo cantaba con mi guitarra. Parece que al oírla pensó que había que ralentizar el tempo de la samba”.

    “Boris Vian era un hermano para mí. Lo sabía todo. Yo le hacía preguntas todo el tiempo. Hasta me prestó un libro suyo, pero no entendí nada (se ríe). En 1956 escribió los primeros rock and roll en francés con Michel Legrand y conmigo”. Salvador firmaba con el nombre de Henri Cording: “Hicimos un disco con los mejores músicos y la cagamos. Ahora hay tíos que se forran cantando rock and roll. Yo lo detesto”, dice riendo.

    El autor de Maladie d’amour o Une chanson douce es hoy uno de los 10 personajes más queridos por sus compatriotas. “Nunca creí cuando caminaba por las calles de París con tres monedas en el bolsillo que un día sería Caballero de la Legión de Honor. Yo, que no he hecho más que burradas”. Como casarse por una apuesta: “En Biarritz vi pasar a una chica espectacular. Estaba yo con un colega y le dije: ‘Si una mujer como ésa me dice que sí, me caso con ella’. Fui a decírselo y me casé con ella. Siete años de desgracias” (se ríe). Henri Salvador se ha casado cuatro veces. “Dos pécoras y dos buenas mujeres”, dice. Asegura no sentir nostalgia: “Ayer ya no me interesa. Juego para hoy y para mañana. La vida es eso. Yo soy optimista. Se nace así, es algo natural. No puedes entrenarte. Incluso espero no morirme”.

    Publicado en El País, 25/10/2006

    Fotografía: Anna Solé

     
  • Silvio Rodríguez ‘Ojalá’

  • Beny Moré ‘Cómo fue’

  • Irakere ‘Bacalao con pan’

  • “La explotación cultural es menos obvia que la explotación económica; el enemigo está en todas partes y disimula su apariencia de mil maneras, lo cual dificulta la lucha” Richard Hoggart

  • Gino Paoli ‘Senza fine’

  • Paolo Conte ‘Via con me’

  • Chano Domínguez & Niño Josele ‘Django’

  • Conciertos de Chano y Josele
    Pistas
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    • 29 Octubre 2014

    Dice Fernando Trueba, productor del disco Chano & Josele, que Juan José Heredia Niño Josele y Chano Domínguez estaban condenados a encontrarse. El pianista gaditano y el guitarrista almeriense tocan juntos obras como Because (Lennon y Mc Cartney), Django –que el pianista del Modern Jazz Quartet John Lewis dedicó al legendario guitarrista manouche-, Luiza y Olha María –ambas de Antonio Carlos Jobim- o las también brasileñas Rosa (Pixinguinha) y Lua branca (Chiquinha Gonzaga). Sin olvidar al Michel Legrand de los Parapluies de Cherbourg o al Henry Mancini de Two for the road. 

    29 oct. París, Francia (Café de la Danse)

    2 nov. Pamplona (Auditorio Baluarte)

    7 nov. Cartagena (Auditorio El Batel)

    8 nov. Sevilla (Teatro de la Maestranza)

    9 nov. Málaga (Teatro Cervantes)

    13 y 14 nov. Madrid (Conde Duque)

    15 nov. Avilés (Centro Niemeyer)

    16 nov. Granada (Festival de Jazz)

    17 nov. Londres, Reino Unido (Bankside Global Theatre)

    21 nov. Vilanova (Auditorio)

    23 nov. Rotterdam, Holanda (Lantarevenster)

     

    Fotografía de Daniel Vilar

     

  • Pistas
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    • 28 Octubre 2014

    Hace seis años, Fernando Trueba estaba en su casa de Madrid con Enrique Morente. Habían cenado y, ya de madrugada, conversaban en el estudio, rodeados de libros y discos, cuando Trueba le habló a Morente de un proyecto: hacer un disco con su hija. Y le puso las grabaciones originales de canciones brasileñas que soñaba escuchar un día en la voz de Estrella. Para sorpresa del cantaor, el cineasta y productor musical las tenía reunidas en un CD en el que había dibujado una estrella. Cuenta Fernando Trueba en el disco que, al terminar la escucha, Enrique Morente le miró y le dijo: ni yo, que soy su padre, las hubiera elegido mejor para ella. Son 16 joyas de la música de Brasil, en versiones en español del propio Trueba, que se grabaron en mayo y junio de 2014 en un estudio de Torrelodones (Madrid). Abarcan casi todo el siglo XX y van desde Mañana de carnaval (Luiz Bonfá/Antônio Maria) hasta la Bachiana nº5 (Heitor Villa-Lobos) pasando por compositores como Antonio Carlos Jobim (Amar en paz, Si todos fuesen iguales a ti– letras ambas de Vinicius de Moraes- y Dindi  -letra de Aloysio de Oliveira-), Pixinguinha (Cariñosa -letra de João de Barro-, Rosa -letra de Otavio de Sousa-), Dolores Duran (Soledad), Francis Hime (Tras la puerta -letra de Chico Buarque-), Ary Barroso (Y machacó mi corazón) o Edu Lobo (A decir adiós -letra de Torquato Neto-). Un anticipo lo habían grabado en 2005 cantante y guitarrista en el disco de Josele homenaje al pianista Bill Evans: Minha, de Francis Hime. Igual que ahora sólo voz y guitarra. Pero aquello que los dos juntos iniciaron con Minha ha crecido de forma asombrosa. Según Trueba, no se trataba de hacer otro disco brasileño, uno más: “Amar en paz es  nuestra carta de amor a la música de Brasil, pero a la vez un modo de hacerla nuestra. De apropiárnosla. De traer ese respertorio de una riquez musical única a nuestra lengua”.

    Estrella Morente con Niño Josele
    Amar en paz (Calle 54 Records/Sony Music, 2014)

    Siete canciones del disco en el podcast: http://www.rtve.es/a/2834942

     
  • Cincuenta años de caricias
    Artículos
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    • 19 Octubre 2014

    Hace medio siglo que se publicó Getz/Gilberto, el disco de Stan Getz y João Gilberto que abre la versión más universal de la Chica de Ipanema. Cincuenta años de un disco que, en realidad, se había grabado en 1963. Todo se fraguó en dos días del 63: 18 y 19 de marzo. El lugar, los estudios de la A&R de Nueva York; el productor, Creed Taylor y, el ingeniero de sonido, Phil Ramone. En la grabación de Getz/Gilberto para el sello Verve participaron, según consta en los créditos, Stan Getz (saxo tenor), Antonio Carlos Jobim (piano), João Gilberto (guitarra y voz), Tommy Williams (contrabajo) –el brasileño Tião Neto, auténtico bajista de aquellas sesiones, como atestiguan las fotografías, fue ninguneado en la ficha-, Milton Banana (batería) y Astrud Gilberto (voz).

    Tiao, Jobim, Getz, Joao, Milton                                                                              Tião Neto, Tom Jobim, Stan Getz, João Gilberto y Milton Banana

    Astrud, una de las tres hijas del señor Weinert, era por aquellos días la mujer de João. Se conocieron en casa de los padres de Nara Leão, en la Avenida Atlântica de Copacabana, por medio de Ronaldo Bôscoli, y se habían casado a comienzos de 1960. Se barajan distintas explicaciones para su presencia en el disco: una, que Stan Getz o Creed Taylor pensaban que había que grabar una parte cantada en inglés y, en el estudio, estaba la joven Astrud que hablaba el idioma; otra, que la idea de cantar profesionalmente ya daba vueltas por la cabeza de la brasileña hacía tiempo y habría sido ella la que se lo propuso a Taylor encontrando el apoyo inmediato del productor. La tercera la sostiene la propia Astrud Gilberto: habría sido una sugerencia de su marido a Getz, que la oyó cantar un poquito y dio el visto bueno. Para el mundo ella fue la musa de la bossa nova –con su vocecita inexpresiva, aunque mágica, como la definió un crítico francés de jazz-, pero en Río de Janeiro apenas era una jovencita más. Allí, las chicas de la bossa eran cantantes como Sylvia Telles o Nara Leão. Escribió Ruy Castro en su libro sobre la bossa nova Chega de saudade que, en 1964, cuando ya el disco era un fenómeno de ventas y ella una celebridad, Astrud podía pasearse tranquilamente por Ipanema sin que nadie la reconociera. Y añadía que, si unos meses antes, alguien hubiera dicho en Brasil que aquella muchacha iba a tener semejante éxito en Estados Unidos, a buen seguro que lo habrían internado.

    gilberto_getz_ipanema_0813015702651                                                                                Astrud Gilberto (con Stan Getz al fondo)

    No era ésta la primera aproximación del saxofonista a la bossa: Stan Getz se había quedado prendado de la nueva música carioca cuando grabó en febrero de 1962, con el guitarrista Charlie Byrd, Jazz samba -con canciones como Desafinado, Samba de uma nota só o Samba triste– y, en agosto de ese mismo año, un disco con la Big Band de Gary Mc Farland –con Manhã de carnaval, Chega de saudade o Bim bom-. En febrero del 63 había repetido en Jazz samba encore! con el guitarrista brasileño Luiz Bonfá como guitarrista y, en marzo, Getz había grabado otro disco con el también guitarrista brasileño Laurindo Almeida.

    Se ha contado muchas veces que Antonio Carlos Jobim y Vinicius de Moraes escribieron la canción en una servilleta, en la terraza del bar Veloso, en el barrio de Ipanema. Sí que veían pasar a Heloísa Eneida Menezes Pais Pinto, a la que todos llamaban Helô, desde el Veloso (hoy Garota de Ipanema) en la esquina de las calles Montenegro (desde hace años se llama Vinicius de Moraes) y Prudente de Moraes (nada que ver con el poeta: fue el tercer presidente de Brasil). Sin embargo, como afirma Ruy Castro, los dos eran gente seria y no quedaban en el bar para trabajar sino para conversar y beber. Vinicius preparó la letra –hizo dos distintas- en la ciudad de Petrópolis y después Tom creó la música en su apartamento de la calle Barão da Torre en Ipanema. La chica, que despertaba la admiración de los parroquianos del Veloso, tardaría en saber que era ella la protagonista de la canción.

    aus-dem-fotoalbum-von-helo-pinheiro-in-den-sechziger-jahren-am-strand-von-rio-de-janeiro                                                                               Helô, la garota de la célebre canción

    Garota de Ipanema                                                                      El antiguo bar Veloso, hoy Garota de Ipanema

    La primera vez que Garota de Ipanema se escuchó en público fue en Encontro, un show estrenado el 2 de agosto de 1962 en la boite Au Bon Gourmet, de Copacabana, y que se mantuvo 45 días en cartel. Espectáculo que reunió por primera y única vez sobre un mismo escenario a Antonio Carlos Jobim, Vinicius de Moraes y João Gilberto, acompañados por el conjunto vocal Os Cariocas. La letra en inglés de Garota de Ipanema se le encargó a Norman Gimbell. Al nuevo letrista el título no le gustaba porque ¿quién diablos sabía en Estados Unidos qué era eso de Ipanema?. Además, para terminar de complicar el asunto, el dentífrico más popular en Estados Unidos se llamaba Ipana, con lo cual el público podía pensar que le estaban anunciando la pasta de dientes. Jobim y Gimbell discutieron, pero el carioca no dio su brazo a torcer: Ipanema.

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    El productor Creed Taylor veía en el disco unas posibilidades comerciales que iban más allá del reducido mercado jazzístico. Y tuvo la cinta en cuarentena durante meses mientras decidía qué hacer con el material. La grabación de The girl from Ipanema, que dura cinco minutos y quince segundos, incluía la introducción de João en portugués, la entrada de Astrud en inglés, el solo de Getz al tenor, el de Tom al piano, y la vuelta de Astrud con Getz. Taylor tomó la decisión de quitar toda la parte vocal de João. Así ganaba casi minuto y medio y, con ayuda de algún que otro recorte más sutil, la canción quedaba ya apta para consumo de las emisoras de radio. La publicó en julio de 1964 como sencillo al tiempo que el LP completo.

    Acuciado por problemas económicos, João Gilberto habría intentado vender sus derechos sobre aquella cinta que, meses después de la sesión de grabación, seguía en un cajón de la compañía Verve. Parece ser que João pidió 1.000 dólares a la discográfica y no se los dieron. Tuvo suerte porque Getz/Gilberto se convirtió en uno de los LP´s más vendidos en Estados Unidos. Casi dos millones de ejemplares y cuatro premios Grammy de siete nominaciones: la primera vez que un disco de jazz se llevaba el de mejor álbum del año –la muchacha carioca llegó incluso a ganar a I want to hold your hand de los Beatles, People de Barbra Streisand y Hello, Dolly de Louis Armstrong-.

    Sólo en el primer semestre de ventas, João Gilberto se embolsó 23.000 dólares. Además de dos estatuillas del Grammy que guardó en un armario y que perdió en una de sus mudanzas. Con el dinero del disco, Stan Getz se compró una casa en el estado de Nueva York que había pertenecido a la hermana pequeña de George Gershwin: una mansión al estilo sureño de dos pisos con columnas blancas y más de veinte habitaciones. A Astrud Gilberto, en cambio, le pagaron 120 dólares, la suma mínima pactada por los sindicatos por una sesión de trabajo.

    Stan Getz y João Gilberto discrepaban sobre las mejores tomas. El saxofonista subía el volumen de su instrumento en cuanto podía. Y, además, se las arreglaba para que destacaran su parte en la mezcla. Uno de los díalogos entre ambos, con Jobim como atrapado traductor, habría sido: “Tom, díle a ese gringo que es burro”. Y Jobim a Getz: “Stan, João me dice que su sueño siempre ha sido grabar contigo”. A Getz la traducción de Jobim no le acabó de convencer porque, por el tono de voz y los gestos, João parecía estar diciendo otra cosa.

    Para conmemorar los 50 años de Getz/Gilberto, cuya portada es un cuadro de la pintora abstracta Olga Albizu, Verve/Universal ha puesto a la venta una edición expanded que, además de los ocho cortes en estéreo del vinilo original, ofrece las ocho tomas en mono de esas canciones –era práctica habitual que se grabara de forma simultánea para cinta monoaural y cinta de tres pistas que luego se mezclaba para estéreo-, así como las versiones para el single de The girl of Ipanema y Quiet nights of quiet stars (Corcovado) en las que Astrud canta en inglés. A partir del éxito arrollador del disco, y sus secuelas, la bossa nova iba a dejar su marca en la música del siglo XX. En la crítica que la revista Down Beat le hizo en 1964 a Getz/Gilberto podía leerse: “Hace 40 años que nadie influenciaba la música estadounidense como hoy lo hace João Gilberto”.

     
  • “Crítico es alguien que, cuando pasa algo no se entera y, diez años después, dice que aquello era muy importante” Raymond Chandler

  • Carminho & Chico Buarque ‘Carolina’

  • Marisa Monte & Paulinho da Viola ‘Dança da solidão’

  • Richard Galliano ‘Libertango’

  • Charlotte Gainsbourg: un aire de familia
    Entrevistas
    • Entrevistas
    • 09 Octubre 2014

    Cruza la calle de Montalembert y entra en el hotel con paso decidido. Nada la distingue de cualquier otra estilosa chica parisiense. Viste informal y el maquillaje es imperceptible. Pero estos días le va a costar más pasar desapercibida porque su imagen para la campaña del nuevo perfume de Balenciaga -ella es la musa de Nicolas Ghesquière, director artístico de la casa- llega hasta el último rincón de Francia.

    A sus 38 años -nació el 21 de julio de 1971 en Londres-, Charlotte Gainsbourg tiene un aire juvenil y un encanto indefinible. Tímida, aparenta una fragilidad romántica aunque su mirada sea firme y la sonrisa traviesa. Se disculpa por mascar chicle. “Estoy intentando dejar de fumar. Saben a pimienta y te calma”, explica mientras lo guarda cuidadosamente en una cajita.

    Su nuevo disco se titula IRM, siglas de una imagen por resonancia magnética. En 2007, Charlotte Gainsbourg sufrió un accidente de esquí náutico. Semanas después empezó a sentir fuertes dolores de cabeza que dispararon la alarma: una hemorragia cerebral que nadie había detectado, y que la llevó al quirófano, estuvo a punto de costarle la vida. “Yo no sabía lo que era un IRM”, dice con esa voz dulce que Madonna utilizó en What it feels like for a girl, “pero desde el accidente se convirtió en algo muy familiar. Para una de las canciones quise partir de una secuencia de sonidos de IRM. Me gustan mucho esos sonidos duros mezclados con otros más orgánicos. Titular el disco IRM se nos ocurrió al ver que teníamos unas cuantas canciones que giraban en torno a la memoria, la muerte… Me pareció algo muy clínico y, al mismo tiempo, muy poético, eso de imagen por resonancia magnética”. Los ruidos que se oyen encerrado dentro de la máquina “son muy angustiosos. Y esos exámenes han marcado el ritmo de mi vida durante bastante tiempo. Cada vez que quería tranquilizarme porque sentía pánico, y no sabía si tenía o no un problema, iba a hacerme la prueba. Había siempre un antes y un después del IRM”.

    Sin saber nada, Beck, productor del disco, escribió en un papel la letra de Master’s hands (“Drill my brain / All full of holes / And patch it before it leaks”). “Para mí es lógico mirar a alguien como mentor, mirar hacia arriba, a quien admiras”, asegura ella. “Nunca me he sentido igual en cuestión de talento, siempre por debajo, pero así es como me gusta trabajar. Creo que me acostumbré a ese tipo de relación con los directores de cine porque sientes que estás a su servicio”. Beck Hansen, que en 2002 sampleó la canción Melody en Paper tiger, reconoce la influencia de Serge Gainsbourg en su música. “Casi no hablamos de ello. Sentí que había un gran respeto por el trabajo de mi padre, pero preferí no saberlo porque me dejaba mayor libertad para ir en otra dirección”.

    “Beck tenía una especie de banco de datos con ritmos y sonidos que había grabado antes de que yo llegara a Los Ángeles. Una biblioteca sensacional. Y cada vez partíamos de un ritmo. Elegíamos una percusión, se sumaba otro instrumento, y al final una melodía”, explica. Beck firma solo todas las composiciones, salvo una en la que comparte autoría con Charlotte Gainsbourg, una canción canadiense de los años setenta que el californiano le hizo descubrir a la francesa, y La collectionneuse con fragmentos de poemas de Apollinaire. “Él escribía en su rincón sin parar y yo le miraba de reojo (se ríe) porque me costaba escribir algo. Exagero un poco, pero para la suma de trabajo que él aportaba yo llegaba con tres palabras. Grababa la voz y pasábamos a otra cosa aunque la canción no estuviera terminada. Después se grababan las cuerdas. Y ahí cada canción tomaba una dimensión diferente porque Beck trataba los violines de una forma bastante original. Eran músicos clásicos y él los brutalizaba un poco con el fin de obtener sonidos no demasiado melodiosos. Después yo regresaba a París y él seguía trabajando en cada una de las canciones. Lo que estaba bien es que teníamos las sesiones de trabajo -desde cinco días hasta tres semanas- y cuando yo regresaba a París volvía sin nada. No sabía lo que había hecho. Y era una sorpresa cuando me enviaba distintas mezclas. Yo ya había tomado cierta distancia y al regresar a Los Ángeles partíamos hacia otra aventura porque mi estado de ánimo era diferente”.

    Con 15 años se llevó el César a la mejor actriz revelación por L’effrontée, primero de sus más de treinta papeles en películas como La bûche -César a la mejor actriz secundaria-; La ciencia del sueño, de Michel Gondry; 21 gramos, de Alejandro González Iñárritu; I’m not there, de Todd Haynes, o Persécution, de Patrice Chéreau. También con 15 grabó su primer disco, Charlotte forever; sin embargo, el segundo, 5:55, tardó veinte años en llegar. ¿No quería cantar? “Ni por asomo”, responde categórica. “Tenía una relación de amor-odio. Me atraía mucho y a la vez lo rechazaba. Recuerdo que cuando Portishead sacó su primer disco pensé: ‘Si pudiera trabajar con ellos’. Sólo tras conocer al dúo Air, y pensar en un proyecto común, se tornó posible”.

    “Mi primer disco lo había hecho con mi padre, gracias a mi padre, a causa de mi padre, para mi padre. Y, sin él, no veía por qué y me parecía imposible. Tampoco consideraba la música mi profesión. Quizá si el primer disco se hubiera vendido bien habría grabado otro, pero la cosa quedó así” (se ríe). “Tengo la impresión de no haber demostrado nada en la música. Me siento muy orgullosa de los discos que he hecho, pero he sido apoyada por Air, por Beck, y no me veo aún en una posición legítima. Me falta el valor de atreverme a decir que me siento cantante. Es más fácil decir: ‘No sé hacerlo, lo hago de todos modos, pero no sé hacerlo”, dice riendo como una adolescente pillada en un pequeño renuncio.

    Suele utilizar música para preparar sus papeles en el cine. “Me ayuda mucho a inspirarme. Para Anticristo fue fácil. Escuché mucha música clásica, prácticamente sólo música clásica, y todo aquello que estuviese muy cargado. Mahler, sinfonías de Beethoven, Carl Orff…”. La polémica película de Lars von Trier, por la que ganó el premio de interpretación en el Festival de Cannes 2009, fue su primer rodaje tras la dolencia. No parecía lo más indicado protagonizar una historia de locura progresiva, pérdida de un hijo, violencia sexual hasta la mutilación genital… Se ríe al oír la observación. “Al contrario. Había pasado un año preocupándome de mi salud, era verano, y no sabía lo que iba a hacer. Estaba un poco taciturna cuando mi representante me dijo que había una actriz que ya no iba a hacer la película, que me leyese el guión y que si me apetecía viajase a Dinamarca para hablar con el director. Quería olvidarme de mí, hundirme en algo más fuerte que mis preocupaciones. Y esa película era tan violenta que me arrastró a otro mundo”.

    Por ella se quedaría en casa sin hacer gran cosa. Necesita que otros la motiven. “Me apetece ir hacia personas que tienen talento. Y poder colaborar con ellas. Soy bastante perezosa. Cuando tengo una obligación, me encanta trabajar, pero si depende de mi voluntad no hago nada. Diría incluso más, busco acabar con todo lo que tengo en la cabeza”, cuenta riendo, “me busco ocupaciones para no pensar”.

    “Tengo muchas ganas de tirarme al agua, pero he perdido algo de inocencia. Como actriz viví una primera etapa en la que era completamente ingenua. Me daba un poco igual ser actriz, lo que me gustaba era estar en un equipo. En determinado momento actuar se convirtió en algo muy serio y empecé a tener cada vez más miedo de hacerlo mal. Y si no te arriesgas a ser mala, es fácil, te quedas a medio camino”, dice con una carcajada. “Mi accidente me ha vuelto muy miedosa en relación con mi propia muerte. Me preocupaba mucho la de los demás, pero la mía… Al estar tan cerca de ella me di cuenta de hasta qué punto me aterraba. Y no me gustó ver que no era nada valiente. Yo pensaba que a medida que uno va envejeciendo aparecía una especie de serenidad, pero he visto a gente mayor tener mucho miedo a la muerte. Y no hay nada más terrorífico para mí que imaginar que cuanto más se acerque más miedo tendré. Es un feo descubrimiento que he hecho no hace mucho”, asegura con una sonrisa.

    Su estreno en el mundo de la canción, con 13 años, fue un éxito y un escándalo: Lemon incest, grabada a dúo con su padre. Ella estaba interna y se libró del lío. Hoy, con la corrección política, y el control social, cabe preguntarse si Serge Gainsbourg no hubiera acabado ante un tribunal. “Es verdad. Pienso que ahora resultaría muy chocante. Creo que hoy tenemos más miedo a las consecuencias de nuestros actos. Parece tonto decirlo, pero tenemos miedo hasta de fumar. Como si cada uno de nuestros actos fuera a ser juzgado. Y nos da miedo que nos juzguen. Mi padre lo hizo de una forma provocadora, pero con mucho pudor. Es un texto hermoso. Muy explícito. Dice ‘el amor que nunca haremos juntos’. Es un amor puro de padre-hija, hija-padre. Lo interesante de los textos es que nos perturben”.

    Pregunta. ¿Se imagina lo que hubiera pensado su padre al escuchar el disco o viéndola en Anticristo?

    Respuesta. (Largo silencio antes de contestar). No, no lo sé. Era más pudoroso de lo que la gente piensa. Tenía un lado sexual muy marcado, y hablaba mucho de ello, pero lo de caer en cierta vulgaridad creo que no le gustaba nada. Así que todo el lado pornográfico de la película… A saber si no la hubiera detestado (se ríe).

    P. ¿No está cansada de que le pregunten por él?

    R. No, aunque en el extranjero me siento más abierta. En Francia siempre ha sido más pesado para mí. Si estoy en otro país y me hablan de él, me alegra la idea de que lo conozcan porque él tenía la impresión de que sólo se le conocía en Francia. Es como si yo viviera su excitación por ser reconocido en otros lugares. Y eso me gusta mucho.

    Durante años soñó convertir la casa de su padre en la Rue de Verneuil, que ha conservado intacta, en un museo. Del proyecto se encargó el arquitecto Jean Nouvel. “Pensaba que es lo que mi padre quería. Mi madre y otras personas me dijeron que él había dicho que su casa era un museo y que había pensado incluso donarla al Estado. Reflexioné y me di cuenta de que eso no era vivible para mí. Y cuando estaba a punto de concretarse di marcha atrás. Necesité todo ese tiempo para comprenderlo”. Al final ganó la necesidad de guardar para ella esa parte íntima, secreta, de Serge Gainsbourg. “Sí, pero es muy extraño porque es igual que guardar un mausoleo. Es una pequeña casa, a dos pasos de la mía, a la cual voy rara vez. Y cuando voy me invaden los recuerdos, su presencia. Es toda una decisión ir y después salir y cerrar la puerta. No es algo que haga fácilmente. A veces me pregunto por qué la guardo. Pero estoy pillada. No puedo venderla y no puedo vivir en ella. La guardo y hago como si no estuviera ahí”. Suele ir sola. “Lo que me molestó de la idea del museo es que fui allí mucho con gente y tenía la impresión de ser un agente inmobiliario”, dice riendo. “Era horroroso. Me sentía fatal haciendo eso. Luego soñaba con que él estaba en su casa. Había algo de entrar en la casa de alguien. Y todavía tengo esa sensación: la de que estoy entrando en su casa”.

    En los últimos meses las librerías de Francia se han llenado de títulos que tratan sobre la vida y obra del autor de Je t’aime moi non plus… Y la película francesa anunciada como el evento de este primer trimestre del año es Gainsbourg, vie héroique, que ha dirigido el conocido dibujante Joann Sfar.

    P. ¿La ha visto?

    R. No, no quiero verla.

    P. El director le llegó a ofrecer un papel

    R. Me dijo que quería que yo hiciera de mi padre. Me quedé tan impresionada que no le dije que no. Durante varias semanas me dejé tentar por esa idea. Hasta que comprendí que era imposible. Después mantuve una relación muy complicada con el proyecto porque no quería leer el guión. Y cuando lo leí no me gustó. Pensé que no me gustaba porque yo conocía demasiado a mi padre y el resultado nunca podría acercarse a lo que fue. Me daba tanto miedo ese proyecto que, al final, me lavé las manos. Vale, él hace su película, pero yo no quiero saber nada.

    A Charlotte Gainsbourg todos los franceses la han visto crecer. Junto a su padre y a su madre, la actriz Jane Birkin. “Como mujer me ha intimidado mucho. Sin querer. Yo era demasiado consciente de su belleza y, como en mi familia la belleza física tiene mucha importancia, se habla continuamente de ello, sentía al crecer que tenía rasgos poco agraciados y eso me acomplejó muchísimo. Hasta hoy. Todavía me cuesta decirme: ‘Qué más da, es mi cara y ya’. Cuando me dicen que me parezco a ella me siento tan halagada (se ríe), pero al mismo tiempo me digo: ‘Mierda, a ver si dejan ya de compararnos’. Admiro su trabajo, su voluntad, y lo que hace con organizaciones humanitarias de forma espontánea. Yo no hago nada y me siento muy egoísta”.

    El cine, para ella, es su madre. “La veía ensayar, aprenderse los textos, a veces la ayudaba. Y ella me llevaba a rodajes en los que podía esconderme y mirarla actuar. Había un lado muy mágico. La debí de idolatrar un poco. No demasiado porque si no no hubiera seguido esta profesión, pero lo suficiente para darme ganas de hacerlo. Era algo divertido y positivo, una fuente de placer. Por eso siento una enorme gratitud. Nunca tuve la menor dificultad con este trabajo de actriz”. Charlotte Gainsbourg -sus primeras películas las rodaba durante las vacaciones escolares- asegura no haber ido a ninguna escuela de actores.

    No sólo echa mucho de menos a su padre. También a sus abuelas. La paterna, Olia Bessman, judía de origen ruso -“me marcó mucho. La perdí cuando yo tenía 13 años. Vivía en París e íbamos a verla todos los domingos. Tenía acento ruso y nos preparaba comida rusa. Había unas tradiciones familiares tan fuertes. La adoraba. Y tenía la impresión de parecerme mucho a ella físicamente. Yo quería ser judía, sentía que pertenecía a ese mundo”-; la materna, la británica Judy Gamble, actriz del West End londinense y musa de Noel Coward, falleció hace seis años -“la descubrí mucho más tarde porque de pequeña yo era muy obstinada y no quería hablar inglés, hacía como si no entendiera el idioma. Sin ella, todo un lado de la cultura inglesa se ha ido para mí. Y he tardado en ser consciente de ello”-.

    Charlotte Gainsbourg prefiere cantar en inglés. “Me aleja de las referencias paternas, de todos los textos que escribió y que continúan tan presentes. Tengo la impresión de que cada palabra hace referencia a algún texto suyo. Y eso me bloquea. Con el inglés me siento más libre. También hay que tener en cuenta que me dirigí a gente de la que me gustan sus canciones, su manera de escribir, como Beck o Jarvis Cocker”.

    Sus dos hijos, Ben, de 12 años, y Alice, de 7, están presentes en el disco. El niño se puso a la batería sin saber que le grababan; ella se divertía con el interfono del estudio haciendo voces de monstruos. “Se grababa en casa de Beck, estaban sus hijos por todas partes, los míos, y los grabábamos en cuanto podíamos. Cuando nacieron yo no quería decir sus nombres. Al nacer mi hija dijeron que se llamaba Alice Jane y nunca se llamó así, pero como yo no quería decir su nombre no podía rectificar”, cuenta riendo. “Yvan [el actor y cineasta Yvan Attal, su compañero desde hace veinte años, y padre de sus hijos] escribió una película en la que teníamos un hijo y estuvo probando a muchos niños hasta decidir que fuese Ben. Me hice muchas preguntas porque tenía miedo de exponerles, de no saber las consecuencias. Tengo la impresión de que es otra época. Yo logré protegerme -pedía que la cambiaran de colegio cada año- con ayuda de mi madre. Hoy con Internet y todo lo que la gente cuenta me parece que es mucho más duro. Me dije que había que guardarlo en secreto, pero al mismo tiempo que no nos estropeara el placer de vivir cosas juntos”.

    Por primera vez se ha subido a un escenario para unos conciertos. En enero se presentó en Nueva York y ahora está ilusionada preparando la gira que comienza en abril. “Todavía me da un poco de miedo. Me pareció mucho más fácil que cantar en París porque no sentía que me iban a juzgar. Me siento bien en Francia, pero hay un esnobismo, que yo también debo de tener, de juzgar todo lo que vemos. En Nueva York la gente es más abierta o yo no la veía juzgarme o quizá es que me daba igual. Pese a ser una ciudad en la que hay de todo, son mucho más indulgentes”.

    “Cambio de parecer cada día. Me avergüenza decirlo, pero me pueden dar la vuelta como una crepe. Soy fácilmente manipulable. Y de hecho me encanta que me manipulen”, añade con una carcajada. “Me gusta no tener certezas. Pensar algo y lo contrario. A veces desestabiliza un poco porque no te sientes bien anclado. Por eso tengo siempre la impresión de flotar, de no tener del todo los pies en la tierra”.

     

    Publicado en El País, 20/3/2010

     
  • El rebelde Khaled
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    Khaled llega al hotel de París en un monovolumen negro con matrícula de Luxemburgo. Entra en el lujoso establecimiento, escondido en una tranquila calle junto a los Campos Elíseos, y se mueve con familiaridad por la recepción. Se aloja a menudo ahí cuando está en la ciudad. Cierto que el músico argelino transmite la impresión de sentirse tan cómodo en los salones más distinguidos como lo estaría en un asentamiento gitano de chabolas. Lanza desde lejos un “¡hola!” al periodista antes de acercarse a estrecharle la mano. Y elige el jardín para hablar tranquilamente y poder fumar mientras toma café. Una conversación torrencial en la que se emociona y ríe como un niño travieso. A punto de viajar a España para abrir el festival La Mar de Músicas, que organizó el encuentro parisiense, deja muy claro que ha cantado siempre lo que quería, incluso bajo una dictadura. “En Argelia estaba en el punto de mira porque nunca me dejé hacer y decía lo que pensaba. Desde que era pequeño”, asegura.

    Su nuevo disco, Liberté, con antiguos temas como el que le da título, y sin concesiones a las trampas del mercado, está recibiendo las mejores críticas. Un gran disco, más cerca del espíritu de canciones como Wahrane wahrane que de éxitos como Aïcha, con el que Khaled retorna a sus orígenes. “Me producía cierto temor porque desde que llegué a Europa por primera vez he pensado que la gente no estaba preparada para escuchar la música tradicional”, confiesa. Llevaba tres años sin saber por dónde tirar cuando volvió a cruzarse con el productor Martin Meissonnier. “Le pedí ayuda, a ver qué sugería. Veinticuatro horas después me telefonea: ‘Quiero grabar con tu grupo en directo’, me dice. ‘Vale, me parece bien porque hace tiempo que mis músicos tienen ganas de tocar conmigo en un disco’. Le cuento que tengo una maqueta con treinta canciones y me contesta, ‘tírala a la basura porque vamos a hacer otra selección’. Me quedé un poco parado. Me dijo, ‘mira, Khaled, yo te conozco bien pero la gente no te conoce. Hazme caso. Vamos a grabar sin clic y vas a cantar como antaño’. En la música rai cantas cuando puedes y donde quieres, pero yo, al llegar a Francia, la convertí en algo cuadrado, cosa que no era en un principio”.

    “Hubo momentos en que estuve a punto de no hacerlo”, admite. “Martin me convenció para hacer esas introducciones vocales que en la música árabe toman su tiempo. Las hago en concierto, pero tienes toda la noche, no es lo mismo en disco. Y pensé que me estaba pidiendo demasiado”. El disco -grabado en una sola toma, “no teníamos margen de error”, dice- permite escuchar de nuevo canciones como Hiya ansadou o Raykoum, de las que sólo había testimonios con su voz entre cajas de ritmos y sintetizadores.

    Martin Meissonnier, buen conocedor de los sonidos africanos y árabes, ya le produjo el disco Kutché, con Safy Boutella, a finales de los años ochenta. “Además fue él quien me sacó de Argelia”, dice riendo. “Ya habían venido antes otras personas para llevarme a actuar a Francia y yo les decía, ‘si pueden sacarme de aquí yo estoy listo”. El problema es que Khaled no tenía en regla los papeles del servicio militar. Meissonnier trabajaba entonces con el director de la Casa de la Cultura de Bobigny y allí, en ese suburbio de París, se celebró en 1986 el histórico festival de rai que reunió a Khaled (entonces Cheb), Cheb Mami, Cheb Sahraoui, Fadela… “Me dijo que había que exportar esa música. Yo no me fiaba ya de nadie porque me habían prometido muchas cosas y no habían hecho nada. Le dije, ‘si consigue que vaya a Francia subo sin contrato y, si hace falta, canto sin cobrar’. Lo que yo quería era irme”, cuenta. “No sé cómo se las arregló con los militares argelinos y el Ministerio de Cultura de Francia”.

    Las casetes de Khaled circulaban -se calcula que una de ellas vendió tres millones de copias- por el barrio parisiense de Barbès, pero lo que Meissonnier encontró en Orán fue algo especial. Un Khaled, trajeado y sentado, que cantaba en bodas toda la noche. “Durante nuestros descansos, un animador leía poemas y recogía el dinero de los que pedían canciones dedicadas. Había una pequeña bandeja con un termo, una tetera y tacitas para el café. De vez en cuando, Martin Meissonnier, que estaba detrás, me veía beber café del termo. Le serví una tacita y se la bebió de un trago. Le oigo hacer un ruido extraño con la boca, y me suelta, ‘¡cabrón!’. Y yo, ‘¿qué te ocurre?’. Me dice, ‘¡es vino!’. ‘¡Claro!”. Se desternilla al recordarlo.

    Orán, al oeste de Argelia, la ciudad más cosmopolita del país norteafricano, en la que convivían judíos, musulmanes y cristianos. Hadj-Brahim Khaled nació el 29 de febrero de 1960 en el barrio portuario español, en el que todavía se encuentran apellidos como Cano o Torres. “En un lugar llamado Escalera, aunque nosotros decíamos La Calera. Crecí con la paella, la cerveza, las sardinas fritas, la tortilla de patatas, la fiesta [dice todas esas palabras en español]. Y con Joselito. ¿Cómo lo descubrí? Pues viendo sus películas en blanco y negro. Cuando hacía buen tiempo en Orán se captaba la señal de Televisión Española. Subíamos al tejado para mover la antena. Y oías al que gritaba por la ventana, ‘¡no, no, un poco más a la izquierda!’. Yo me decía, ‘¡Dios mío, qué voz tiene!’. Me veía a mí mismo sobre el caballo a pesar de tener yo una voz grave”.

    “Al lado del barrio español había uno marroquí y también crecí con ellos y su cultura. Tenían un pequeño estudio en el que ensayaban para tocar en las bodas y ahí descubrí el laúd y las músicas de Marruecos. Con mi tío descubrí a Eddy Mitchell, Johnny Hallyday, Adamo… Era el tiempo de los comediscos. Los llevábamos incluso en los coches, metíamos dentro los sencillos y bailábamos con ellos” (se ríe). “La primera voz que me mató fue la de Edith Piaf. ¿Por qué ella? Porque veía el sufrimiento en aquella mujer siempre vestida de negro. Cuando cantaba, veías sus tripas subiendo, la veías tirando de ellas”.

    Tras la independencia, el movimiento nocturno en Orán se desplazó desde el centro hacia La Corniche. “Eso era otro mundo (se queda pensativo y sonriendo). En sus playas había cabarés como el Casino o el Biarritz. Yo casi vivía en el Biarritz. Los que no tenían dinero bajaban a la playa y escuchaban la música sobre la arena”. Asegura haberse bebido contenedores enteros. “Crecí con el zambretto, un alcohol de 90° para los que no tenían con qué comprar vino, y que se mezclaba con Coca-Cola. Una cosa bien española, ¿no?”, dice riendo. “Cuando llegué por primera vez a España no me sentí extraño, si me permite que lo diga. Mi padre nos embarcaba con una manta de casa, de esas que habían abandonado los militares franceses. Al llegar a la playa colocaba las toallas en la arena y con unos tablones y la manta por encima nos montaba un parasol, con la gran sandía delante y la botella de Coca-Cola en el agua atada a un hilo”.

    “Tengo cosas que escribirte / que no he sabido decirte”, le canta a su progenitor en la única canción en francés del disco. “Me ha leído usted la letra y se me pone la piel de gallina. Ya no está aquí y yo quería que lo supiera. Gracias a él me dedico a la música. Me empujó a ello al decirme que no me dedicara a la música como profesión porque yo quería demostrarle que no iba a tocar la droga y que podía alcanzar un estatus con esa música, triunfar en el mundo, y al mismo tiempo estar casado y tener hijos. Ése era el reto que no me atrevía a plantearle”.

    PREGUNTA. Y él llegó a verlo…

    RESPUESTA. Oh sí, antes de morir pudo ver a mis dos hijas (se le humedece la mirada mientras sonríe). La tercera aún no había llegado. Cuando se puso enfermo mi mujer me convenció de que en Francia había mejores médicos y de que estaría mejor con nosotros. Y me dio la sorpresa de traerlo. Le preparó una bonita habitación, le compró una cama… Me sentí muy orgulloso de ella porque tuvo ese gesto conmigo que no puedo olvidar. Ver a mi padre en mi casa con mis hijas sobre las rodillas.

    Khaled lamenta que el Orán de su juventud ya no exista. “Por fortuna, me han dejado ese olor de casa. ¿Cómo voy a olvidar el olor del pescado y del café? Yo vivía en el tercer piso y por la mañana, al despertarme, el humo de la fábrica de café llegaba hasta casa y olía todo. Lo que más me duele es que hemos perdido la generosidad, aquel espíritu festivo. Ahora es todo más salvaje. Ni siquiera se respeta a los mayores. Hablas con un niño y te cuenta que vio a alguien al que le cortaron el cuello y lo arrojaron allá, y cómo se fue volviendo verde. El oranés ha visto cómo crecían los nacionalismos y se ha contaminado también”. Cuando volvió a Orán por primera vez en el año 2000 lo que más le chocó fueron las ventanas con barrotes. Y las puertas soldadas. “Khaled, me dijeron, ‘tú no vivías aquí cuando el terrorismo’. En mi época las puertas estaban abiertas y sólo había la cortina que iba y venía con el viento”.

    P. Sorprende su afirmación de que nunca fue amenazado por los integristas. ¿Cómo lo explica?

    R. No era mi hora. Nunca hasta hoy se ha acercado alguien a decirme, “Khaled, te vamos a matar”. Un día salían por televisión unos arrepentidos explicando que habían estado en las montañas, y un joven me hizo reír al contar que a él el islam se la soplaba y que se ponía el walkman y escuchaba a Khaled (ríe).

    P. Pero artistas tan populares en Argelia como Cheb Hasni o Lunes Matoub fueron asesinados…

    R. Lamentablemente. La táctica consistía en mandar cartas. La primera era un simple aviso. La segunda, un poco más dura, te decía que dejaras de fastidiar y te largaras, y en la tercera había un trozo de tela y una pastilla de jabón [con la que se limpia al muerto]. Y ahí era definitivo, aunque escapases o te escondieses, estabas muerto.

    P. Usted ha sido contundente con el integrismo

    R. Cuando digo que es repugnante degollar a un niño o abrirle el vientre a una mujer, que el buen Dios no habla de eso, no me lo pueden rebatir. Yo soy alguien que exige sus derechos en cualquier parte. Y ellos lo saben. Pero cuando haces cosas terribles no vas a conseguir que la gente se ponga de tu parte. Asesinar niños no es una buena publicidad. Lo siento mucho, pero el islam no habla de hacer eso. Si tienes narices, ponte delante de un tanque como hizo aquel tipo de la plaza de Tiananmen.

    En el disco hay una canción, Zabana, sobre uno de los primeros resistentes a la ocupación de Argelia por los franceses. “La cantábamos en las bodas. Sólo más tarde fui entendiendo lo que significaba. Un mártir, el primer guillotinado en Argelia. Hay hombres en el mundo que han dado su sangre para que los demás vivan, hombres de los que nunca se habla. Son lecciones que doy ahora a mis hijas cuando vemos lo de Gaza. Con esos integristas que matan, pero que al llegar los militares se esconden en los edificios para que mueran civiles inocentes. Él, en cambio, entrega su vida para proteger a otros, para que no los maten”.

    Explica por qué no ha escrito canciones sobre lo que sucede en su país: “A los que me lo pedían, les decía: ‘El día que yo cante sobre el integrismo o sobre cualquier otra cuestión política, creo que el rai me va a dar una patada en el culo y me va a mandar a la mierda’. El rai, tal como yo lo conocí en sus inicios, es festivo. Habla de los jóvenes que quieren disfrutar de libertad. Es rock and roll. Algo marginal. Molesto. Habla de beberse una buena botella de vino y quedarse tan a gusto. O de enamorarse. Digamos que no se escucha en familia. El rai es vulgar. Y además el hombre lo baila moviendo las caderas. Aunque al final ha ganado su batalla y ha sido aceptado”.

    Asombroso: el nuevo disco fue pirateado en Argelia y Marruecos antes incluso de su salida a la venta en Francia. “Antes eran las cintas de casete y ahora es Internet. Vivimos en un mundo de internautas, y hay auténticos diablos, así que no sirve de nada poner claves de acceso en la red”. Cree que la piratería es buena y mala. “Gracias a las cintas piratas yo era conocido en Francia. De no haber sido por eso me hubiera quedado en Argelia”. En Orán ya se había tenido que enfrentar a editores poco escrupulosos: “Siempre nos han explotado pequeños vendedores de alfombras, como suelo decir. Por desgracia es así en toda África. Los contratos eran una estafa. Los editores de Orán se llenaron los bolsillos a mi costa. Borraban en la trastienda las casetes que no se vendían con un imán. Y cuando grabas a otro cantante por encima, al cabo de unas cuantas escuchas empiezas a oír al primero por debajo (se pone a imitar con la boca una cinta que gira a más velocidad). Las carcasas se compraban a los italianos porque eran más baratas y a veces no podías sacar las cintas del aparato porque se hinchaban”, cuenta con una carcajada. “El ser humano desafía la prohibición. Nos atrae lo que nos prohíben. Es cuestión de que cada uno valore las cosas en conciencia”.

    Una profesora de Orán que huyó de Argelia en 1995 decía que la arabización y la islamización del sistema educativo enseñaban el odio y formaban monstruos. “Muy cierto. Al independizarnos necesitábamos profesores que nos enseñaran el árabe literario y los buscamos en Oriente Próximo. Cometimos un error. Ellos trajeron a la escuela el islam puro y duro. El maestro te contaba cómo el profeta se peleó con los judíos que lo querían matar y, cuando abrías el libro, había una foto de militares con la bandera de Argelia y debajo estaba escrito, ‘un millón de muertos’, acusando a los franceses… Con ese tipo de educación, lo que generas es odio”.

    Khaled ha hecho unas polémicas declaraciones sobre Gaza. “Yo dije en Argelia, ‘despertad, que están matando inocentes, hay niños, mujeres y ancianos que son rehenes’, y el periodista lo deformó diciendo que yo animaba a atacar a los judíos. ¡No lo he dicho ni para los integristas, voy a decirlo para los judíos! Lo de los palestinos es terrible, porque no sólo han sido expulsados de su tierra sino que además son esclavos en su propia casa. Pero mientras los civiles revientan bajo las bombas me he encontrado con multimillonarios palestinos en fiestas en Estados Unidos, Alemania o Francia llenos de joyas y emborrachándose con judíos. No se crea que lloran por sus hermanos allá. Sé de lo que hablo”.

    El equívoco de sus supuestas declaraciones tuvo consecuencias. “Algunos judíos fascistas me han insultado en Internet. Pero voy a contarle algo: la mayoría de los judíos dijeron que aunque yo hubiese hecho esas declaraciones no lo creían. Ésa es mi fuerza. Aquí en Francia la gente me miraba de reojo. Hasta mi compañía de discos se preocupó. ‘Un momento, pedazo de gilipollas, no tengo intención de desmentirlo. Yo no soy Dieudonné”, se indigna Khaled, que grabó Imagine con Noa, canta canciones de Jean-Jacques Goldman y ha trabajado con Don Was. Los tres, judíos.

    En el Womad de Cáceres cuenta que una chica saharaui le dio una bandera. “Y un periodista destacó que me enrollé en la bandera del Sáhara Occidental. Si quería crearme un problema con Marruecos se va a joder”, brama. “El director de un festival declaró que ya no me iban a invitar, pero su majestad el rey le llamó: ‘Déjate de chorradas’. Mohamed VI es mi amigo. Y no es como su padre Hassan II, es de una generación que quiere progresar, tener un sistema político como el de España o el Reino Unido. Y es un juerguista como yo (se exalta). Lo conozco bien desde que él era príncipe”.

    Khaled siente que ha nacido con estrella. “Aunque he trabajado mucho y he sufrido para llegar donde estoy. Sé lo que es dormir en la calle, ir dando tumbos de un lado a otro, recibir golpes en casa”, dice. “Voy a seguir cantando al amor, a la libertad, para que se escuche mi mensaje. Mi padre me dejó algo metido en la cabeza. Me dijo, ‘hijo mío, por favor, quiero que tus amigos se llamen Patrick, González, Mohamed’… Me lanzaba nombres para que comprendiera que tenía que tener un amigo judío, otro francés, otro de lo que fuera. Cuando Mitterrand invitó a Kohl a presenciar el desfile del 14 de julio, después de las atrocidades que los alemanes cometieron en Francia, un francés ya anciano me dijo algo hermoso: ‘Hay gente que no entiende lo que significa que después del amor está la amistad”.

     

    Publicado en El Pais, 27 de junio de 2009

     
  • BVSC: la gira del adiós
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    • 02 Octubre 2014

    Desde que se grabó en La Habana con Ry Cooder el disco Buena Vista Social Club, producido por Nick Gold para World Circuit, han recorrido todo el planeta varias veces. Aunque tan sólo en el Carnegie Hall de Nueva York y el Carré de Amsterdam, en 1998, coincidieron en el escenario Compay Segundo, Ibrahim Ferrer, Rubén González, Cachaíto, Pío Leyva o el propio Cooder (con Wim Wenders filmándolo todo para el documental). Muchos de aquellos venerables artistas y músicos cubanos se fueron quedando por el camino, pero aquí están todavía con energía en el cuerpo Omara Portuondo, Eliades Ochoa, Guajiro Mirabal, Barbarito Torres, Jesús ‘Aguaje’ Ramos… Les acompañan, entre otros, el pianista Rolando Luna, el tresero Papi Oviedo, el trompetista Luis Alemany, el timbalero Filiberto Sánchez o los cantantes Idania Valdés y Carlos Calunga. Con su repertorio de sones, boleros, danzones y guajiras de los años cuarenta o cincuenta en el que no faltarán El Carretero, Las mulatas del cha cha cha y Dos gardenias.

    Buena Vista Social Club se está despidiendo de los escenarios. Y lo hará en una gira por etapas hasta finales de 2015. Para la clausura están previstos dos conciertos en La Habana. En junio y julio pasados ya se presentaron en Praga, Bucarest, Sofía, Plovdiv, Lisboa, Salónica, Larisa, Atenas, Rotterdam, San Petersburgo, Gardone, Roma, Vitoria-Gasteiz, Grenoble, Budapest, Marciac, Dublín, Peralada y Bastia. Con una sorpresa: emotivos vídeos con imágenes de los grandes ausentes se proyectan en algunos números.

    Próximos conciertos del Adiós Tour:

    10 oct Lugo, España (Fiestas de San Froilán. Plaza Horta do Seminário)

    12 oct Groningen, Holanda (De Oosterport)

    14 oct Amsterdam, Holanda (Concertgebouw)

    15 oct Eindhoven, Holanda (Muziekgebouw Frits Philips)

    17 oct Amberes, Bélgica (De Roma)

    20 y 21 de oct Bruselas, Bélgica (Ancienne Belgique)

    23 oct Ankara, Turquía (ATO)

    24 oct Istanbul, Turquía (Black Box)

    2 abril París, Francia (Olympia)

    5 abril Londres, Gran Bretaña (Royal Albert Hall)

    7 abril Liverpool, Gran Bretaña (Philarmonic Hall)

    8 abril Leeds, Gran Bretaña (Town Hall)

    10 abril Glasgow, Gran Bretaña (Royal Concert Hall)

    12 abril Manchester, Gran Bretaña (Bridgewater Hall)

    13 abril Birmingham, Gran Bretaña (Symphony Hall)

    15 abril Lucerna, Suiza (KKL Luzern)

    16 abril Ginebra, Suiza (Théatre du Léman)

    19 abril Viena, Austria (Konzerthaus)

    2 mayo Ludwisburg, Alemania (Forum am Scholsspark)

    1 julio Munich, Alemania (Tollwoood)

     

    www.buenavistasocialclub.com

    www.montuno.com

     

     
  • “El verdadero talento se asegura de no dejarse desperdiciar, insiste en su capacidad de florecer” Geoff Dyer

  • Gilberto Gil ‘Máquina de ritmo’

  • Gilberto Gil ‘solo’ por Europa
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    • 27 Septiembre 2014

    Gilberto Gil inicia una gira por Europa con su guitarra y sus canciones. Y ha querido recordar lo que dijo Jon Pareles, crítico de The New York Times, cuando le escuchó por primera vez cantar acompañándose únicamente de su guitarra. “Solo en el escenario del Carnegie Hall, un martes por la noche, Gilberto Gil tenía una banda fantasma en su voz y sus dedos”.

    27 sept  Montreux (Stravinsky Hall)
    6 oct  Lyon (Auditorium)
    11 oct  Lille (Théâtre Sébastopol)
    13 oct  París (Théâtre du Châtelet)
    18 oct  Nancy (Chapiteau)
    21 oct  Zurich (Volkhaus)
    24 oct  Roma (Auditorium Conciliazione)
    26 oct  Fabriano (Teatro Gentile)
    1 nov  Trieste (Teatro Rosseti)
    3 nov  Viena (Wiener Konzerthaus)
    6 nov  Padua (Gran Teatro Geox)
    8 nov  Lisboa (Centro Cultural de Belém)

     

    Fotografía de Gilberto Gil: Daryan Dornelles

     
  • Cello Sam3a Trio en Europa
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    • 26 Septiembre 2014

    Jaques Morelenbaum y Cello Samba Trio, con Lula Galvão a la guitarra clásica y Rafael Barata a la batería, presentan su primer disco Saudade do futuro. Futuro da saudade. Samba para música de cámara. Caetano Veloso escribió este texto: “La saudade del futuro es el futuro de la saudade. El chelo de Jaques Morelenbaum, sonido milagroso que tuve la dicha de tener como compañero próximo de todas mis emisiones vocales melódicas, de todas mis inspiraciones autorales y de todas mis idealizaciones de organización de sonidos. La inteligencia musical natural de Jaquinho es de una enorme amplitud y, el “yo” que se incrusta en ella, de una generosidad increíble. Ahora, por fin, tenemos un disco en el que esa densa realidad humana –que tenemos el privilegio de ver desarrollada entre nosotros- se muestra pura. El Cello Samba Trío es expresión de la vida musical que lleva la firma de Jaques Morelenbaum. Nadie mejor que Lula Galvão a la guitarra para ser parte de la textura (y de la imaginación improvisadora) de esa música. Y los sonidos percusivos de Rafael Barata cierran cada célula ‘joãogilbertiana’ del disco blanco, aquel en el que João pronuncia las vocales breves abiertas. Cello Samba Trío es una nueva voz en el mundo. El maracatú bajo la bruma rítmica del romanticismo profundo de Jaquinho es el secreto del secreto. El samba ternário de Lula es la felicidad de la música de los músicos (hay músicas que son sólo de los oyentes). Lyra y Tom y tales, todo viene hacia el futuro adecuadamente. Mi corazón vagabundo no habría podido anhelar un análisis sentimental más bello de todas sus arterias. El Gil de João regresa en esa compresión-expansión armónica que es el genio de la música saciándose. Un trío. Fórmula tema/improvisación/tema. ¿Cómo puede algo tan grandioso caber en lo que parece tan pequeño?”.

    La gira europea:

    10, 11, 12 y 13 oct Atenas (Half Note Jazz Club)  feat. Paula Morelenbaum

    17 oct Barcelona (L´Auditori)

    19 oct Milán (Teatro Manzoni)  feat. Paula Morelenbaum

    20 oct Linz (Bruckner Haus)  feat. Paula Morelenbaum

    21 oct Viena (Porgy & Bess Jazz & Music Club)  feat. Paula Morelenbaum

    22 oct Oporto (Casa da Música)

    25 oct Bari (Teatro Forma)  feat. Paula Morelenbaum

    26 oct Sorrento (Cattedrale)  feat. Paula Morelenbaum

    13 nov Cartagena (Nuevo Teatro Circo)  feat. Paula Morelenbaum

    15 nov Padua (Teatro Verdi)  feat. Paula Morelenbaum

     

    Fotografía del CST de Roberto Cifarelli

     
  • Cello Sam3a Trio ‘Coração vagabundo’

  • Cello Sam3a Trio ‘Outra vez’

  • El violonchelo de Jaques Morelenbaum
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    • 23 Septiembre 2014

    Nació en Río de Janeiro en 1954, nieto de inmigrantes polacos y de la antigua Besarabia, en una familia de músicos. Su padre, Henrique Morelenbaum, era entonces un joven violinista de la orquesta del Teatro Municipal de Río de Janeiro a la que acabaría por dirigir, y su madre, Sarah, profesora de piano. Así que el pequeño Jaques creció en el teatro oyendo entre bambalinas conciertos sinfónicos, ballets y óperas. Y dicen que Jaquinho ya soñaba con viajar por el mundo con la música.

    A los seis años empezó las clases de piano y, después de ganar con doce una beca de su escuela de música, decidió tocar el violonchelo, instrumento para el que han escrito en Brasil compositores eruditos como Francisco Mignone, Guerra-Peixe, Radamés Gnatalli o el mismísimo Villa Lobos. En el hogar de los Morelenbaum sólo se escuchaba música clásica europea. Y la búsqueda de una identidad musical brasileña no fue fácil para un adolescente que entró en la música pop de la mano de los Beatles –“con 13 o 14 años quería tocar música popular, pero no encontraba ningún paralelismo con la clásica y oir aquellos arreglos de cuerda de George Martin, como el de Eleanor Ribgy con el chelo tan predominante, me permitió el intercambio”. Un septeto llamado A Barca do Sol -“con cierta influencia del rock progresivo y sin concesiones comerciales, muy ingenuo y muy profundo”, recuerda-, fue el primer grupo del que formó parte, sin contar la banda de la escuela en la que tocaba el bajo para un repertorio de canciones de los Beatles, Jorge Ben, Simon & Garfunkel y la Jovem Guarda que lideraba Roberto Carlos.

    “Empecé a oir música brasileña en la radio de la empleada del hogar, que ponía la de peor calidad, y ése fue mi primer contacto. Por eso la bossa nova me llegó tan tarde. En mi casa sólo había discos de música clásica hasta que comencé a comprar mis propios discos. Recuerdo que el primero brasileño fue uno de Nara Leão cantando la Suíte dos pescadores de Dorival Caymmi, pero el primero primero de todos fue Help. Quizá fuese algo simbólico: aquel niño prisionero dentro de la música erudita daba un grito de socorro y con él se abría al mundo, a otras realidades de la cultura universal”.

    “Siempre tuve ganas de transitar por universos musicales diversos”, confiesa Morelenbaum, que permaneció un decenio como director musical y chelista de la Nova Banda de Antonio Carlos Jobim: “Fueron diez años de convivencia y de mucho aprendizaje. Con él reaprendí a vivir. Y, musicalmente, aprendí que hay que ir a la esencia. Ése es el camino que intento encontrar aunque yo no tenga su talento. Él tenía una capacidad especial para, con poquísimos elementos, decir mucho. Me impresionaba en su obra cómo cada dos notas que juntaba se tornaban extremadamente hermosas por alguna razón metafísica. La magia para hacer canciones con un grado de sofisticación tan elevado y al mismo tiempo que la gente las supiera cantar. Era un genio que, además de un talento descomunal para la música, lo tenía para la conversación. Tenía una visión tan clara de lo que es nuestro universo, la naturaleza, la vida. Ya hablaba de ecología mucho antes de que existiera la palabra. Una persona que sabía amar de verdad”.

    Después estuvo tocando cinco años en el cuarteto del compositor, pianista y guitarrista Egberto Gismonti –con dos discos para el sello alemán ECM- antes de iniciar una colaboración de 14 años con Caetano Veloso. “Por si no era ya suficiente haber estado con Tom el poder convivir con Caetano fue algo increíble. Y respirar esa luz constante que emana de él ha sido un privilegio muy especial. Admiro profundamente su música, su poesía, desde que era un adolescente, toda mi formación en la música popular le tuvo a él como referencia. Una de sus grandes cualidades es que siempre tiene interés en escuchar tu opinión”.

    Luego vinieron disco y conciertos con el Quarteto Jobim-Morelenbaum –formado por el hijo de Antonio Carlos Jobim, Paulo, y el nieto, Daniel, más Jaques y su mujer Paula-. Morelenbaum ha prestado su talento como chelista y/o arreglista y/o productor a músicos como Ryuichi Sakamoto –con el que trabaja desde 1992, cuando se lo presentó Caetano en Nueva York, en proyectos como el trío del pianista japonés o el Morelenbaum2/Sakamoto-, Sting –en 2001 pasó casi dos semanas en su mansión de la Toscana preparando un concierto que iba a ofrecerse a bombo y platillo vía Internet el 11-S y que abortó el ataque a las Torres Gemelas dejándolo finalmente en una catártica actuación para los doscientos invitados allí presentes-, Mariza, Henri Salvador, David Byrne, Gilberto Gil, Cesaria Evora, Maria Bethânia, Gal Costa, Julieta Venegas, María Dolores Pradera, Rui Veloso, Marisa Monte, Omar Sosa… y a grupos como Madredeus o Presuntos Implicados. Además, Jaques Morelenbaum se ha puesto al mando de orquestas brasileñas como la Sinfônica de Bahia, la Sinfônica de Brasilia, la Petrobras Sinfônica de Río de Janeiro o la Jazz Sinfônica de São Paulo, suizas como la Sinfonietta de Lausanne, portuguesas como la Sinfonietta de Lisboa o alemanas como la NDR Pops Symphony (Hannover), la NDR Big Band (Hamburgo) y la WDR Big Band (Colonia).

    Contabiliza, en 40 años de actividad, más de 2.000 conciertos y participaciones en alrededor de 700 discos -más de 50 de ellos como productor-. También llevan su firma las bandas sonoras de las películas A República dos anjos, de Carlos del Pino, Central do Brasil, de Walter Salles, Orfeu, Tieta y Deus é brasileiro, de Carlos Diegues, O Quatrilho y A Paixão de Jacobina, de Fabio Barreto, Olhos azuis, de José Joffily, o Paid, del holandés Laurence Lamers. Y se le puede ver tocando junto a Caetano Veloso Cucurrucú paloma en Hable con ella de Almodóvar. “El cine quizá sea mi camino favorito. Me gusta mucho el cine y me gusta mucho la música al servicio de otras artes. Aunque lo que me produce más placer es el escenario. Tocar ante el público. Paso de media varios meses al año viajando para dar conciertos”.

    Tiene un proyecto propio, el Cello Samba Trio, con el que lleva trabajando desde 2005, en compañía del guitarrista Lula Galvão y del baterista y percusionista Rafael Barata –al principio era Marcelo Costa-. Recuerda que estaban en Murnau, Alemania, ensayando para el primer concierto del trío y que al terminar la primera o segunda pieza y abrir los ojos –suele tocar con los ojos cerrados- estaba allí un señor muy simpático que les sonreía: Manfred Eicher, el fundador de ECM. Hasta ahora no había dado el paso de grabar un disco. Ya está aquí y se titula Saudades do futuro. Futuro da saudade. Doce temas que van desde clásicos sambas del repertorio de João Gilberto como Tim- tim por tim-tim, obras de Jobim (Outra vez y Retrato em branco e preto) y canciones de Gilberto Gil (Eu vim da Bahia) y Caetano Veloso (Coração vagabundo), hasta composiciones suyas como Maracatuesday o Ar livre. “Creo que Brasil siempre va a estar en todo lo que hago, pero lo que pretendo en la música es hablar de Brasil teniendo una visión global del mundo. Buscar la universalidad sin perder los orígenes nacionales, como hacía Piazzolla”.

     

    Fotografía de Andrea Palmucci

     
  • Dorival Caymmi & Tom Jobim ‘Saudade da Bahia’

  • Gal Costa & Dorival Caymmi ‘Só louco’

  • 100 años de Caymmi
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    • 15 Septiembre 2014

    Sus canciones forman ya parte de la memoria colectiva: son casi de dominio público. En una entrevista en 1972, Dorival Caymmi confesaba su sueño de llegar a esa perfección de ser autor de algo que se pierde entre el pueblo. Y lo consiguió con Samba da minha terra, Saudade da Bahia, O mar, João Valentão, Só louco, Nem eu, Rosa morena, Dora, Marina, Oração da Mãe Menininha, Você já foi a Bahia?… Canciones –pocas más de cien- que han grabado João Gilberto, Caetano Veloso, Gilberto Gil, Gal Costa, Maria Bethânia, Baden Powell, Rosa Passos… También la cantante de jazz Sarah Vaughan y un crooner como Andy Williams (Das rosas) o un guitarrista como Carlos Santana y el saxofonista Paul Winter (Promessa de pescador). Canciones sencillas, en apariencia, pero con las armonías de un innovador en la música popular. El maestro Antonio Carlos Jobim explicó que en su música hay notas de sexta y séptima mayor en los acordes menores, imprevisibles modulaciones de medio tono, cosas que nadie usaba en la época.

    Buda nagô, lo llamó Gilberto Gil, que por un tiempo fue su yerno virtual, en una canción homenaje a este bahiano universal: “Como príncipe, principió la nueva edad de la canción”. Tenía 24 años, cuando casi recién llegado a Río de Janeiro desde Bahía, en busca de empleo en la capital del país, Carmen Miranda grabó O que é que a baiana tem? para una película y dio a conocer su nombre. Dorival Caymmi, nacido el 30 de abril de 1972 en Salvador de Bahía, fue uno de los primeros compositores brasileños que grabó sus propias canciones –era costumbre hasta entonces que las grabasen cantantes conocidos-. Y se significó por editar un disco sólo de voz y guitarra cuando se grababa con acompañamiento orquestal por imperativo discográfico: en 1959, un LP titulado Caymmi e seu violão -su primer LP, de diez pulgadas y con ocho canciones, Canções praieras, había salido en el 54-.

    En el disco seminal de la bossa nova, Chega de saudade, de João Gilberto, lanzado en 1959, junto a canciones inéditas de Tom Jobim y Newton Mendonça, de Carlos Lyra y Ronaldo Bôscoli, de Jobim y Vinicius de Moraes o del propio João Gilberto, estaba Rosa Morena, de Caymmi. Y en el Getz/Gilberto, de 1964, que se abre con la famosa grabación en Nueva York de The girl from Ipanema, el segundo corte del disco es Doralice, de Dorival Caymmi y Antônio Almeida.

     

     

    Cara B del primer LP de Dorival Caymmi publicado en 1954

     

     

     

     

     

    Era Obá Óniyôki -“Obá significa maestro, ministro, jefe, es el título más alto, el puesto civil más importante en la jerarquía del candomblé”, según explicó su gran amigo Jorge Amado. Nadie ha cantado a Bahía como lo hizo Dorival Caymmi. Con el mar como eterna inspiración. Una Bahía que él vivió y también soñó. Canto a sus playas y sus pescadores, a sus lavanderas y vendedoras callejeras -negras y mulatas vestidas de blanco-, a sus encantos y sus misterios. Jorge Amado escribió que Bahía esta entera, en lo que tiene de más característico, en la obra de Caymmi: “Allí está la vida de un pueblo capaz de sobreponerse a la miseria y la opresión para reir, cantar y bailar; superando a la muerte para crear la fiesta”. Pablo Neruda decía que, con su voz dulce y profunda, Caymmi llevaba su saudade de Bahía por todo el cielo de Brasil. En 1944, Walt Disney había incluído su samba Você já foi à Bahia? en The Three Caballeros, película de animación en la que el loro José Carioca se la cantaba al Pato Donald.

    Sus tres hijos se han dedicado a la música: Nana (1941), la mayor de los tres hermanos, es una cantante de timbre emotivo; Danilo (1948), el menor, flautista, cantante y compositor; Dori (1943), además de compositor y cantante, un valioso arreglista apreciado por el mismísimo Quincy Jones. Una de sus nietas, Stella, es la autora de la más completa biografía publicada sobre su abuelo, Dorival Caymmi. O mar e o tempo (2001, edición ampliada y revisada en 2014) además de los libros Caymmi e a bossa nova (2008) y O Que é Que a Baiana Tem? – Dorival Caymmi na Era do Rádio (2013).

    Hace unos meses, en una de sus columnas dominicales para O Globo, Caetano Veloso dejó escrito: “João Gilberto me dijo que le mirara siempre a él porque él era el genio de la raza, una lección permanente. No en vano es folclore y sofisticación urbana”. Se fue el 16 de agosto de 2008, con 94 años, el hombre tranquilo que cantaba, en Saudade da Bahia, “pobre de quien cree en la fama y en el dinero para ser feliz”. Como dice Chico Buarque en Paratodos “contra hiel, malestar, delito, use Dorival Caymmi”.

                                                                              Con Carmen Miranda y Assis Valente en Radio Mayrink Veiga, en 1939

      1942: encuentro con el actor y director de cine Orson Welles

                             Caymmi cantando con Vinicius de Moraes y tres hermanas del Quarteto em Cy, en Río, a mediados de los años 60

                                                                  Dorival Caymmi con su gran amigo el escritor Jorge Amado

     

    Para escuchar a DORIVAL CAYMMI en ‘Cuando los elefantes sueñan con la música’ (Radio 3):

    – Una hora con Stella Caymmi hablando de su abuelo (programa 15 septiembre 2014) http://rtve.es/a/2759018

    – Homenaje a Dorival Caymmi en el centenario de su nacimiento (programa 30 abril 2014) http://rtve.es/a/2538761

     
  • “Los productores de obras de arte significativas no son semidioses, sino seres humanos falibles, a menudo neuróticos y dañados” Theodor Adorno

  • João Gilberto ‘Eu sei que vou te amar’

  • João Gilberto ‘Desafinado’

  • “Se sabe que lo propio del genio es proporcionarles ideas a los necios veinte años más tarde” Louis Aragon

  • Miles Davis ‘So what’

    • Fotografías
    • 09 Septiembre 2014
     
  • Festival de Jazz de Barcelona
    Pistas
    • Pistas
    • 06 Septiembre 2014

    Casi medio siglo le contempla. Fue en 1966 cuando el empresario Joan Roselló decidió organizar por su cuenta y riesgo un festival de jazz en Barcelona. Se inauguró en el Palau de la Música, el día 3 de noviembre, con un concierto del cuarteto del pianista Dave Brubeck. Y desde entonces –salvo entre 1977 y 1979 que no se celebró- el jazz ha acudido a su cita otoñal con Barcelona. Por allí han pasado gigantes como Miles Davis, Duke Ellington, Count Basie…

    Más de 70 conciertos en la pasada edición del Festival Internacional de Jazz de Barcelona en la que, con Rumba para Bebo, se rindió homenaje a Bebo Valdés, que mantuvo una relación muy especial con el festival: en Barcelona presentó todos sus proyectos desde el ‘renacimiento’ profesional vía Paquito D´Rivera y Fernando Trueba. “El día que yo me muera, no quiero lloradera. Pongan mi música más bailable, compren ron y chocolate, y a bailar”, repetía a menudo el gran músico cubano. Y así se hizo. Se le recordó con emoción y alegría en una noche de octubre en la sala BARTS, con su hijo Chucho Valdés de maestro de ceremonias e invitados próximos a Bebo como el contrabajista Javier Colina y músicos como la pianista Lazara Cachao –hija de Cachaíto y sobrina de Cachao- o el trompetista Jerry González, que compartieron obras de Bebo, de Lecuona y Cervantes, de Matamoros, y cantos religiosos yorubas y congos. Celebración colectiva emitida por Radio 3 y Arte TV.

    El festival, además de los conciertos, propone clases magistrales en el Conservatori del Liceu y también puede sugerir cata de vinos y cena con un músico de jazz en un restaurante de la ciudad como el Monvínic. Al igual que en los últimos doce años, Joan Anton Cararach se encarga de la dirección artística de un festival que organiza desde 1989 la solvente promotora de conciertos The Project. Y, desde 2002, la cerveza Voll-Damm, que ha añadido su nombre al del festival, apoya el evento. Cararach ha sabido ganarse la amistad –o al menos el respeto- de muchos músicos, acercar el festival a personalidades del jazz en Estados Unidos, vincularlo con periodistas musicales como Ted Panken, Ashley Kahn o Ned Sublette –autor del imprescindible Cuba and its music-, y a revistas como Down Beat, Jazz Times o la digital All About Jazz. El que ya era uno de los festivales más antiguos de Europa –nació bajo el franquismo- se ha situado sin duda entre los mejores.

    Programación de la 46ª edición, del 17 de octubre al 30 de noviembre de 2014:

    * Jaques Morelenbaum Cello Sam3a Trio 17 oct (L’Auditori Sala 2, 21h)

    * Jean-Philippe Guy 17 oct (Harlem Jazz Club, 20h30)

    * The Campbell Brothers 18 oct (Apolo, 21h)

    * Joachim Kühn 23 oct (Conservatori del Liceu, 20h30)

    * Vicente Amigo 24 oct ( Palau de la Música Catalana, 21h)

    * Adriana Ospina 24 oct (Harlem Jazz Club, 20h30)

    * Wayne Shorter Quartet 28 oct (L’Auditori, 21h)

    * Zakir Hussain & Masters of Percussion 29 oct (BARTS, 21h)

    * Kurt Rosenwinkel & Orquestra Jazz de Matosinhos 30 oct (BARTS, 21h)

    * Rudresh Mahanthappa Gamak 31 oct (Luz de Gas, 21h)

    * Amélie Angelbaut 31 oct (Harlem Jazz Club, 20h30)

    * Arto Lindsay 1 nov (Luz de Gas, 21h)

    * Chucho Valdés & The Afro-Cuban Messengers 4 nov ( L’Auditori, 21h)

    * Kenny Barron – Dave Holland 5 nov (BARTS, 21h)

    * Gary Burton Quartet 6 nov (L’Auditori Sala 2, 20h30)

    * John Legend 6 nov (Auditori del Fòrum, 21h)

    * Anthus 11 nov (Harlem Jazz Club, 20h30)

    * Chris Thile & Brad Mehldau 8 nov (Teatre-Auditori Sant Cugat, 21 h)

    * Mark Turner Quartet 10 nov ( Conservatori del Liceu, 20h30)

    * Paolo Conte 11 nov   ( L’Auditori, 21h)

    * Joe Lovano ­– Dave Douglas Quintet: Soundprints 12 nov (L’Auditori Sala 2, 20h30)

    * Martirio y Raúl Rodríguez 13 nov (BARTS, 21h)

    * Taylor McFerrin 13 nov (Harlem Jazz Club, 22h)

    * Trondheim Jazz Orchestra & Eirik Hegdal con Joshua Redman 14 nov (Palau de la Música, 21h)

    * Leslie Helpert Quartet 14 nov (Harlem Jazz Club, 20h30)

    * Branford Marsalis Quartet   15 nov ( Palau de la Música Catalana, 21h)

    * Jacky Terrasson – Stéphane Belmondo 17 nov ( Institut Français, 20h30)

    * Medeski – Scofield –Martin –Wood 18 nov (BARTS, 21h)

    * Piano cubano: Omar Sosa – Gustavo Ovalles Dúo + Alfredo Rodríguez Invasion Parade 19 nov (BARTS, 21h)

    * Émile Parisien – Vincent Peirani 20 nov (Institut Français, 21h)

    * Joan Chamorro Quartet con Magalí Datzira, Eva Fernández, Andrea Motis y Rita Payés 21 nov (Palau de la Música Catalana, 21h)

    * David Krakauer’s Ancestral Groove 21 nov (L’Auditori Sala 2, 21h30)

    * Asíkides 21 nov (Harlem Jazz Club, 20h30)

    * Cristina Pato con l´Orquestra Simfònica del Vallés 22 nov (Palau de la Música Catalana, 21h)

    * Torun Eriksen 22 nov (L’Auditori Sala 3, 21h30)

    * Josemi Carmona – Ignasi Terraza 22 nov (Luz de Gas, 21h)

    * The Swallow Quintet 25 nov (L’Auditori Sala 2, 20h30)

    * Gianluigi Trovesi – Gianni Coscia 27 nov (Luz de Gas, 21h)

    * Marlango 27 nov (BARTS, 21h)

    * Moritz Von Oswald – Francesco Tristano 28 nov (BARTS, 21h)

    * Quico Pi de la Serra 28 nov (Harlem Jazz Club, 20h30)

    * Agustí Fernández 29 nov (Conservatori del Liceu, 20h)

    * Nit Discordian 29 nov (Conservatori del Liceu, 22h)

    * Georgia Mass Choir 17 dic (L’Auditori, 21h)

    * Soweto Gospel Choir 19 dic (Palau de la Música Catalana, 21h)

     

    CLASES MAGISTRALES/WORKSHOPS

    Del 22 de octubre al 20 de noviembre, en Conservatori del Liceu.

    Con los pianistas Kenny Barron (5 nov), Joachim Kühn (22 oct), Jacky Terrasson (19 nov) y Chucho Valdés –seminario sobre su concierto homenaje por los 40 años de Irakere- (1, 2 y 3 nov), el vibrafonista Gary Burton (6 nov), el contrabajista Dave Holland (4 nov), el guitarrista Julian Lage (6 nov), los saxofonistas Joe Lovano (11 nov), Rudresh Mahanthappa (31 oct) y Mark Turner (10 nov) y los trompetistas Dave Douglas (12 nov) y Stéphane Belmondo (18 nov). Con Carlos Azevedo y Pedro Guedes sobre arreglos y big band (29 oct), con la gaitera Cristina Pato sobre emprendimiento artístico (19 nov) y con Dani Morón y Aaron Diehl ‘Jazz meets flamenco’ (26 nov). Conferencia de Ashley Kahn ‘JazzTimes Before & After con Chucho Valdés’ (5 nov) y ensayo abierto de la Trondheim Jazz Orchestra & Eirik Hegdal con Joshua Redman (13 nov). Consultar horarios.

     

    www.barcelonajazzfestival.com

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  • Caetano Veloso, la gira americana
    Pistas
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    • 01 Septiembre 2014

    Para quienes leen (y son muchos ¡gracias!) este blog por aquellas tierras, las fechas y lugares de los conciertos de Abraçaço en Estados Unidos, Argentina y Chile. Caetano estará acompañado, cómo no, por la Banda Cê: Pedro Sá (guitarras), Marcello Calado (batería) y Ricardo Dias Gomes (bajo eléctrico y teclado).

    13 de septiembre Miami (The Fillmore Miami Beach. Jackie Gleason Theater, 20h/8 pm)
    16 de septiembre Seattle (Benaroya Hall, 19h30/7:30 pm)
    18 de septiembre Davis, CA  (Mondavi Center for the Performing Arts, 20h/8 pm)
    19 de septiembre Oakland (Paramount Theatre, 20h/8 pm)
    21 de septiembre Los Angeles (Hollywood Bowl, 19h/7 pm)
    25 y 26 de septiembre Nueva York (Brooklyn Academy of Music. Howard Gilman Opera House, 20h/8 pm)

    2 de noviembre Buenos Aires (Estadio Luna Park,  21h)
    5 de noviembre Santiago de Chile (Teatro Caupolican,  21h30)
    7 de noviembre Córdoba (Orfeo Superdomo, 21h30)
    9 de noviembre Rosario (Centro de Convenciones, 21h30)
    11 de noviembre Mendoza (Auditorio Ángel Bustelo, 21h30)


     
  • “El azar y la testarudez son las dos únicas cosas que funcionan en el mundo” Fernando Trueba

  • Mayra Andrade ‘Kenha ki ben ki ta bai’

  • Salif Keita ‘Iniagige’

  • Richard Galliano ‘Tango pour Claude’

  • Ryuichi Sakamoto ‘Merry Christmas Mr Lawrence’

  • “La música no sirve para comprender por qué estamos aquí sino quizás lo inexplicable de que estemos aquí” Jordi Savall

  • ‘Cuando los elefantes sueñan con la música’ (la sintonía)
    Pistas
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    • 22 Agosto 2014

    Cuando los elefantes sueñan con la música es un programa que se emite desde 1987 en Radio 3. Ahora, de lunes a viernes, a las 15h (horario de Madrid).

    Para poder escucharlo en directo: www.rtve.es/radio/radio3/
    Para escuchar programas ya emitidos, a la carta, los podcast: www.rtve.es/alacarta/audios/cuando-los-elefantes-suenan-con-la-musica/

    Una pregunta se ha repetido una y otra vez todos estos años: el nombre del autor de la sintonía y el título de la canción. Respuesta: Toninho Horta y Aquelas coisas todas. Durante los primeros años de emisión, la sintonía sonó en la grabación orquestal incluída en su disco Terra dos pássaros. Hasta que el brasileño, de paso por Madrid a principios de los años noventa, se acercó con su guitarra de flamenco a los estudios de la radio y nos dejó el maravilloso regalo de esa grabación acústica que escuchamos desde entonces al inicio de cada programa. Antonio Carlos Jobim le consideraba un genio de la armonía y Pat Metheny llegó a decir del guitarrista de Minas Gerais que escribe progresiones de acordes que desafían la ley de la gravedad, alzando el vuelo cuando crees que van a descender, y que sus melodías permanecen contigo durante días y, aunque te parece haberlas escuchado antes, son completamente nuevas.

    Aquí debajo dos versiones de Todas aquellas cosas para ver y escuchar. La primera, 26 de octubre de 2009, es de una actuación de Toninho Horta en el Sesc de São Paulo con Itamar Assiere (piano y teclados), Yuri Popoff (bajo eléctrico), Esdra “Neném” Ferreira (batería) y Lena Horta (flautas).

    http://youtu.be/zg-aOo2DI7E

     

    En la segunda, 25 de octubre de 2008, Toninho Horta está en Beverly Hills, California, en la Rising Jazz Stars Foundation, acompañado por Tom Lellis (voz, teclados), Lori Bell (flauta), Rique Pantoja (piano), David Enos (bajo) y Enzo Todesco (batería).

    http://youtu.be/E5T1LkL6EoQ

     

     
  • El hombre que almacenaba millones de discos
    Artículos
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    • 13 Agosto 2014

    En tiempos en que cuesta vender un disco, él los compra por miles y acumula ya varios millones. De todos los géneros musicales. Él es un brasileño llamado Zero Freitas. Lo cuenta The New York Times Magazine en un reportaje publicado este fin de semana.

    Zero Freitas despertó la curiosidad del periódico tras hacerse con las colecciones de Paul Mawhinney –antiguo propietario de una tienda de discos en Pittsburgh, que había puesto a la venta infructuosamente tres millones de LPs y 45rpm, muchos completamente olvidados y nunca editados en CD- y del fallecido Murray Gershenz –uno de los grandes coleccionistas de la Costa Oeste, y dueño de la tienda Music Man Murray de Los Angeles, cuyos vinilos tampoco encontraban una salida digna: formar parte de los fondos de un museo o una biblioteca-. También llamó la atención que comprase las existencias de Colony Records, la famosa tienda de Times Square en Nueva York. Pero ya había arramblado antes con acervos discográficos de medio mundo. Hace un par de años, cuando echó el cierre en Copacabana Modern Sound, la mejor tienda de discos que había en Río de Janeiro, fue Freitas quien compró todo el depósito. Cuentan que, para no llamar la atención, se hizo pasar por un coleccionista japonés. Tampoco los vendedores estadounidenses pudieron conocer al hombre que adquiría sus discos. Ni siquiera sabían el nombre del comprador. Sólo que les entregaban una suma muy considerable de dólares y que los discos viajaban en barco a Brasil.

    El dinero no parece un problema. Según el diario de Nueva York, Freitas, de 62 años, el voraz e infatigable acaparador de LP´s y singles, es un magnate de São Paulo, del transporte de pasajeros en autobús, que ha tenido que contratar unos ayudantes para que le organicen el material que acumula en una nave de la ciudad. Doce becarios ante una tarea interminable -limpiar los vinilos e introducir los datos de cada grabación en un ordenador- porque, además, no cesan de llegar miles de nuevos discos enviados por los agentes que Freitas tiene destacados en varios lugares del mundo y que negocian las compras en su nombre. En Estados Unidos sus principales fuentes de abastecimiento son los antiguos ejecutivos de la industria discográfica y críticos de música ya jubilados. En poder de Freitas se encuentra, por ejemplo, la colección de discos de Bob Hope, comprada a su hija unos años después de la muerte del popular artista.

    No sabe cuántos discos tiene. A veces incluso compra títulos que ya tiene sin saberlo. Comenzó a guardar discos desde niño: el primero en las navidades de 1964, uno de Roberto Carlos. Y ya no pudo parar. Confiesa que, su compulsión por comprar vinilos, le llevó a hacer terapia durante cuarenta años para intentar comprender por qué lo hacía. Ahora está negociando la digitalización de una pequeña pero valiosísima parte de su discoteca: miles de discos brasileños de pizarra. La idea de Freitas, que sólo de Cuba posee más de 100.000 LP´s, es abrir el almacén de São Paulo al público y que puedan realizarse consultas y escuchas de sus múltiples tesoros. El futuro archivo ya tiene nombre: Emporium Musical.

     

    Enlace del reportaje: www.nytimes.com/2014/08/10/magazine/the-brazilian-bus-magnate-whos-buying-up-all-the-worlds-vinyl-records.html?hpw

     
  • Chico Buarque en Radio 3
    Pistas
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    • 07 Agosto 2014

    Seis programas de una hora (Cuando los elefantes sueñan con la música, Radio 3) dedicados a Chico Buarque por su 70 cumpleaños -los cumplió el 19 de junio-. Se llegó a decir en su país que era la única unanimidad nacional. Sus canciones, como escribió O Globo, están incrustradas en la historia de Brasil. Construye con las palabras como muy pocos: se pone en la piel de los desvalidos, habla en femenino y cuenta las cosas de la vida cotidiana. Ya era un autor consagrado de canciones cuando se convirtió además en un novelista notable. En cada uno de los seis programas está el enlace/link para poder escuchar el podcast.

     

    Cuando los elefantes sueñan con la música – Chico Buarque 1 – 03 jul 2014

    Chico canta ‘Até o fim’, ‘Tatuagem’, ‘Trocando em miúdos’, ‘Almanaque’, ‘Sinhá’, ‘A banda’, ‘Bye bye Brasil’, ‘Samba de Orly’, ‘Valsinha’, ‘Meu caro amigo’, ‘As vitrines’, ‘Bastidores’, ‘Futuros amantes’, ‘Gente humilde’, ‘Pedro Pedreiro’ y ‘Vai passar’. Comentarios y anécdotas sacadas de textos y entrevistas de Carlos Diegues, Miguel Faria Jr, Regina Zappa o Adriana Calcanhotto.

    http://www.rtve.es/a/2643633

     

    Cuando los elefantes sueñan con la música – Chico Buarque 2 – 04 jul 2014

    Chico canta ‘Essa moça tá diferente’, ‘Paratodos’, ‘Tempo e artista’, ‘De volta ao samba’, ‘O meu guri’, ‘Ela é dançarina’, ‘Samba e amor’, ‘Joao e Maria’, ‘Bárbara’, ‘Quem te viu quem te vê’, ‘Morro dois irmaos’, ‘Estaçao derradeira’, ‘Samba do grande amor’ y ‘Construçao/Deus lhe pague’. Lectura del primer capítulo del libro de Regina Zappa sobre Chico Buarque traducido y publicado al español en 2001.

    http://www.rtve.es/a/2644972/

     

    Cuando los elefantes sueñan con la música – Chico Buarque 3 – 17 jul 2014

    Canciones de Chico grabadas por Lenine (‘Baticum’), Sandra de Sá (‘Meu guri’), Caetano Veloso (‘O que será’), Joao Bosco (‘Homenagem ao malandro’), Dominguinhos (‘A banda’), Elza Soares (‘De volta ao samba’), Beth Carvalho (‘Apesar de você’), Leny Andrade (‘Choro bandido’), Ana Carolina (‘Mil perdoes’), Edu Lobo (‘Assentamento’), Zeca Baleiro (‘Até o fim’) y Joyce (‘Vai passar’). Lectura de un texto de la psicoanalista y poeta Maria Rita Kehl escrito en 1998 para la colección ‘A Folha explica’.

    http://www.rtve.es/a/2665509/

     

    Cuando los elefantes sueñan con la música – Chico Buarque 4 – 22 jul 2014

    Canciones de Chico en las voces de Nana Caymmi (‘Olhos nos olhos’), Ney Matogrosso (‘Carolina’), Luiz Melodia (‘Bom conselho’), Wanda Sá (‘Piano na Mangueira’), MPB-4 (‘Morro dois irmaos’), Dori Caymmi (‘Januária’), Gal Costa (‘Samba e amor’), Francisco Faria y Luiz Claudio Ramos (‘O futebol’), Zizi Possi (‘Com açucar, com afeto’), Evandro Mesquita (‘Partido alto’), Francis Hime (‘Tem mais samba’), Beth Carvalho (‘Quem te viu, quem te vê’), Adriana Calcanhotto (‘Já passou’) y Chico César (‘Pedro pedreiro’).

    http://www.rtve.es/a/2674603/

     

    Cuando los elefantes sueñan con la música – Chico Buarque 5 – 23 jul 2014

    Traducimos al español canciones de Chico como ‘Pedaço de mim’ (Zizi Possi), ‘Terezinha’ (Paula y Jaques Morelenbaum), ‘Tatuagem’ (Djavan), ‘Atrás da porta’ (Elis Regina), ‘Trocando em miúdos’ (Francis Hime), ‘Roda-viva’ (Ivan Lins & Nó em Pingo d’Agua), ‘Valsinha’ (Zezé Gonzaga), ‘Cotidiano’ (Arnaldo Antunes), ‘Construçao’ (Ney Matogrosso), ‘O que será (À flor da pele)’ (Simone), ‘O que será (À flor da terra)’ (Chico Buarque & Milton Nascimento) y Quarteto em Cy (‘Pedro pedreiro’).

    http://www.rtve.es/a/2677760/

     

    Cuando los elefantes sueñan con la música – Chico Buarque 6 – 30 jul 2014

    Escuchamos canciones de dos discos grabados en directo: ‘Carioca ao vivo’, en 2006/2007, con ‘Deixe a menina’, ‘Quem te viu, quem te vê’, ‘Voltei a cantar’, ‘Mambembe’, ‘Dura na queda’ y ‘O futebol’ y, ‘Na carreira’, en 2011/2012 con ‘O velho Francisco’, ‘De volta ao samba’, ‘Desalento’, ‘Injuriado’, ‘Anos dourados’, ‘Sob medida’, ‘Nina’, ‘Valsa brasileira’, ‘Bastidores’, ‘Todo o sentimento’, ‘Barafunda’, ‘Futuros amantes’ y ‘Na carreira’.

     
  • “La vida de uno no es lo que sucedió, sino lo que uno recuerda y cómo lo recuerda” Gabriel García Marquez

  • Rubén Blades ‘Cuentas del alma’

  • “Prohibido olvidar” Rubén Blades
    Entrevistas
    • Entrevistas
    • 04 Agosto 2014

    “La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”, decía el estribillo de Pedro Navaja. Pero no hay nada inesperado en el hecho de que Rubén Blades esté hoy ejerciendo un cargo político: el compromiso con la realidad latinoamericana siempre ha estado presente en su vida. Rubén Blades (Ciudad de Panamá, 1948), un abogado licenciado en Harvard, trajo al conservador mundo de la salsa la crónica social con crítica. Es el creador de canciones como Pablo pueblo (“hijo del frío y la calle, de la miseria y el hambre… su paso no lleva prisa, su sombra nunca le alcanza”). Además, Blades ha actuado junto a Anthony Hopkins, Joe Pesci, Harrison Ford o Johnny Depp, y bajo las órdenes de Robert Redford, Wayne Wang o Robert Rodríguez en más de treinta películas. Mañana a la una de la tarde, en la Casa de América y dentro del Festival VivAmérica, conversará con Leire Pajín, secretaria de Estado para la Cooperación Internacional. Ayer por la tarde, recién aterrizado en Madrid, estaba ansioso por ir al Museo del Jamón, mirar libros en la Cuesta de Moyano y ver por televisión el partido del Real Madrid -“Panamá está dividido entre el Barcelona y el Real Madrid. Hay familias en las que la mujer tira pa’ un lado y el tipo pa’ otro, y eso es un problema después en la cama”, dice riendo-.

    Pregunta. ¿Qué le impulsó a aceptar formar parte del Gobierno de Martín Torrijos?

    Respuesta. Es pasar de escribir Pablo pueblo, que está planteando una denuncia, a una propuesta en la que vas a tratar de ayudar a mejorar las condiciones a través de un proceso político. Y quería corregir una irresponsabilidad mía que fue meterme en política sin tener claro que era un proceso que requería de mi participación a tiempo completo [se presentó a las elecciones presidenciales de Panamá en 1994 y 1999 por el ya desaparecido movimiento Papá Egoró].

    P. ¿Qué piensa hacer para desarrollar la industria turística?

    R. Estamos normalizando cuestiones tan básicas como la campaña publicitaria. Porque antes se hacían licitaciones anuales, y el que perdía, impugnaba. ¿Dónde está la campaña publicitaria de Panamá? Está en el juzgado cuarto (se ríe). Así, cómo vas a competir. Estamos creando las estructuras necesarias y dando motivos a la inversión.

    P. Durante la ceremonia del inicio de las obras de ampliación del canal de Panamá sonó su canción Patria…

    R. Patria es una palabra muy usada para la sinvergüenzura. Por eso utilicé a un adulto explicándoselo a un niño con imágenes: las paredes de un barrio, los ojos de la abuela…

    P. Cuando aceptó el cargo, explicó que no le estaba diciendo no a la música, que le estaba diciendo sí al país… ¿Falta mucho para disfrutar de un nuevo disco?

    R. Tengo un par de proyectos que empecé en 2003. Un disco, Cantares del subdesarrollo, con un material inédito que va a recordar lo que hacía con Siembra o Maestra vida. Y el otro es un disco con Cheo Feliciano. Calculo que el próximo año es posible que saque el producto; el problema es que entonces tienes que salir tú y yo no sé dónde voy a estar.

    P. Gilberto Gil, ministro de Cultura de Brasil, le planteó a Lula poder actuar en sus periodos vacacionales…

    R. Es muy complicado, porque los enemigos del presidente empezarían a decir: “Mira al musiquito”. A pesar de que he pasado tres años en el puesto, cuando nadie me daba tres meses. Y no quiero rebajar la seriedad del cargo.

    P. Desde que es ministro, ¿se siente condicionado?

    R. Hay ciertas cosas que tienen que ver con política internacional, donde tengo que tener en consideración que si expreso mi opinión podría interpretarse como una posición oficial del presidente. Y no puedo hacer eso.

    P. Compuso El Padre Antonio…, sacerdote asesinado en un país centroamericano, o Desapariciones. ¿Podemos creer que esos horrores no van a volver a vivirse en América Latina?

    R. No. Eso es como Hitler y Stalin: los extremismos de derechas o izquierdas, el Ku Klux Klan… Eso no se va, eso anda por ahí y hay que tener cuidado. Me preocupa que la distancia borre la memoria. Y de pronto empezamos desde cero. Y es horroroso, porque los muchachos no entienden lo que fue el drama de la Guerra Civil española, qué fueron las marchas por los derechos civiles en Estados Unidos o qué ocurrió en Chile o en Argentina. Prohibido olvidar.

    P. ¿El horror está ahora en Guantánamo?

    R. No puedes justificar unos crímenes y otros no. Si pierdes el concepto moral o ético no eres distinto de lo que criticas. Por más que intentes justificarlo. No puedes hablar de la corrupción y decir que alguien está un poquito corrupto. Es igual que decir que una mujer está un poquito preñada.

    P. ¿Cómo imagina el futuro para América Latina?

    R. Creo que tenemos una gran oportunidad. Pero me preocupa muchísimo el deterioro del medio ambiente, porque creo que va a tener un impacto negativo en el desarrollo de las instituciones. No le estamos poniendo atención a esto [lo repite tres veces]. Fíjese que yo estoy moviendo el turismo, y parte de lo que más daña al medio ambiente son los aviones. Vamos a un país a hacer ecoturismo y vamos en avión. ¿Cómo resolvemos esa contradicción?”

     

    Publicado en El Pais, 4/10/2007

     
  • Las vidas del señor Q
    Entrevistas
    • Entrevistas
    • 01 Agosto 2014

    “Comíamos ratas porque mi abuela sabía cómo cocinarlas. Pero, sobre todo, comíamos ratas porque era lo único que había para comer”. Este testimonio de su infancia en una familia pobre del Southside de Chicago, la ciudad donde nació hace 78 años, se puede leer en el primer párrafo de Q: The autobiography of Quincy Jones. Un libro en el que Jones, que debutó como trompetista, confiesa que el bebop era su Dios y, su ídolo, Dizzy Gillespie. “Empecé a escuchar música con doce o trece años cuando el bebop estaba arrancando. Entonces vivía en la Costa Oeste y no lo tenía cerca, pero llegó a Seattle y me enamoré completamente. Estaba fascinado por aquel concepto revolucionario. No paré hasta conseguir una beca para estudiar en Boston y, ya en Nueva York, comenzar a trabajar con Lionel Hampton y a viajar por el mundo”.

    Asegura haber aprendido de todos los grandes músicos con los que ha tocado: desde Miles Davis y Clark Terry hasta Count Basie o Ray Charles. “Cosas que jamás se olvidan”. El saxofonista Ben Webster le dio un consejo: “Quincy, déjame decirte algo muy importante. Allá donde vayas escucha la música que escucha la gente del lugar, come la comida que comen, y aprende treinta o cuarenta palabras de su idioma. Le hice caso y he aprendido palabras en serbocroata, turco, sueco, ruso… En español sé decir ‘sácate la colita’ (sic) ¡qué le voy a hacer!”, dice riendo. “Uno de los sentimientos más increíbles es sentirse en casa en cualquier lugar”.

    Arreglos para Frank Sinatra, Ray Charles o Celine Dion, discos para George Benson o Patti Austin -ahijada de Dinah Washington, con la que también trabajó-, bandas sonoras para películas como El prestamista, de Sidney Lumet; A sangre fría, basada en el libro de Truman Capote y dirigida por Richard Brooks, o El color púrpura, que dirigió Steven Spielberg, y de la que Quincy Jones fue uno de los productores. También produjo El príncipe de Bel Air y compuso la música de Ironside y la cabecera para El show de Bill Cosby. 79 nominaciones a los premios Grammy -ganó 27-, siete a los Oscar, el Emmy por la música de la serie Raíces, doctorados de varias universidades y condecoraciones como la Legión de Honor de la República Francesa, el Polar Music de la Real Academia Sueca o la National Medal of Arts del Congreso de Estados Unidos recibida de manos del presidente Obama.

    La revista Time Magazine le eligió entre los músicos de jazz más influyentes del siglo XX. Salta al otro lado de la línea telefónica cuando se le pregunta si los críticos y aficionados al jazz le reprocharon haberlo dejado de lado con el fin de dedicarse a la música pop. “No, no, no… Yo tocaba pop en restaurantes o clubes de tenis. Y luego nos cambiábamos de uniforme para tocar en locales de streaptease. rhythm and blues, blues, jazz, funk, música clásica y todo lo que la gente pueda imaginar. Y en fiestas benéficas, bar mitzvahs ¡Toda la vida! ¡Desde 1946! Mi expresión favorita es ‘si no te has ido nunca no tienes por qué volver”, dice riendo. “Volver da mucho trabajo”.

    Entre 1979 y 1989, produjo Off the wall, Thriller y Bad. “Conocí a Michael Jackson cuando él tenía 12 años y yo ya estaba en los cincuenta”, explica. “Puedes imaginarte cómo era grabar con Michael. Dejábamos el estudio casi en penumbra y él se ponía a bailar mientras cantaba… Lo más importante al trabajar con un artista es tener amor, respeto y confianza. La confianza es esencial en ambas direcciones. Los grandes como Sinatra descubren muy rápidamente que no sabes lo que estás haciendo”. Thriller es el disco más vendido de todos los tiempos. Y tal como anda la industria discográfica no parece probable que alguien pueda desbancarlo. Quincy Jones también tiene el récord de ventas de una canción con We are the world, una grabación colectiva con Bruce Springsteen, Stevie Wonder, Bob Dylan, Paul Simon… que produjo en 1985 para recaudar fondos contra la hambruna en Etiopía.

    En Rabat, hace unas semanas, Quincy Jones ha grabado otra canción con fines benéficos. Se trata de Bokra, versión árabe de Tomorrow (A better you, a better me). “Para mí ha sido un sueño especialmente por lo que está sucediendo en algunos países del norte de África y Oriente Próximo. Hay revoluciones por todas partes. Así que fuimos a Marruecos y grabamos con algunos de los principales cantantes del mundo árabe. Y es una de las cosas más fascinantes que he tenido la suerte de poder vivir. Ver su emoción, su energía, su espiritualidad… “. El fin: ayudar a la financiación de becas artísticas y culturales para niños de todos esos países. “Probablemente esté listo para el mes de noviembre. Ojalá sirva de estímulo para la unidad y un futuro mejor. Tú lo haces con el corazón y esperas que funcione, pero nunca sabes lo que va a suceder”.

    A Mister Q le han recibido Juan Pablo II, Nelson Mandela y Clinton. Bono, de U2, le llama profesor y comenta que nadie ha vivido tantas épocas musicales haciendo música en todas ellas. Medio siglo dejando huella en la cultura de su país desde esa música afroamericana de la que dijo, en cierta ocasión, que era como el Renacimiento: nadie puede detenerla ni resistirse a su influjo. Y no sólo se refería a la tradición estadounidense, también a la brasileña, la caribeña y todas las músicas de raíz africana. “Son diferentes colores de la misma música. Un alto nivel melódico y los ritmos más sofisticados. Material poderoso”, proclama. “Viajo a Brasil casi todos los años desde hace 54. ¡Dios mío! la música que se hace allí, y la de Cuba, son las mejores. Lirismo y ritmos africanos. Con las mismas 12 notas desde hace 500 años. Nadia Boulanger me dijo: ‘Quincy, aprende lo que otros han hecho con 12 notas hasta que cumplas los 30”.

    A finales de la década de los cincuenta, estudió en París con la condiscípula de Ravel y maestra de Leonard Bernstein, Aaron Copland o Piazzolla. Boulanger le espetó: “Tu música será lo que tú seas como ser humano”. “Recuerdo todas sus palabras: la melodía es la reina, y cuantas más reglas le pongas a tu composición más libre vas a ser aunque parezca una contradicción. Y es cierto. El jazz es libre y, aun así, tiene una estructura organizada”. Mientras estudiaba en Francia lo contrató la discográfica Barclay. “La combinación perfecta. Todo el día con una orquesta de 55 músicos a mi disposición para trabajar con grandes artistas como Henri Salvador, Jacques Brel, Aznavour… Tenía a Stéphane Grappelli al violín, Kenny Clarke tocando la batería, Don Byas al saxo… Como estar en el paraíso”, dice. Se emociona al hablar del fallecido Henri Salvador: “Henri era un hermano para mí. Un cómico enorme y un gran cantante”. Salvador tenía que participar en la película que Quincy Jones tiene previsto rodar en Brasil. “El año que viene, en marzo, durante el carnaval, con músicos de jazz y blues de Nueva Orleans y de Misisipi, y brasileños. La recaudación será para las favelas y los damnificados del Katrina. Un proyecto que me entusiasma”. La dirige William Friedkin -El exorcista, French connection-, con quien ya trabajó en 1960.

    Quincy Jones & The Global Gumbo All Stars sólo darán dos conciertos en Europa este verano: Montreux y Peralada. Dos momentos únicos porque varían los músicos. En Peralada, con él como maestro de ceremonias y su protegido, el cubano Alfredo Rodríguez -“el mejor pianista del planeta”- ejerciendo de director musical, estarán la pianista y compositora de 19 años Emily Bear, los contrabajistas Esperanza Spalding y Peter Slavov, el guitarrista nacido en Benin Lionel Loueke, el batería cubano Francisco Mela, el palestino Ali Amr, qanun y voz, y el húngaro-iraquí Omar Bashir, laúd árabe. Como invitados especiales, el ex-Ketama Antonio Carmona y Andrea Motis, una adolescente catalana que canta y toca trompeta y saxo. “Todos músicos increíbles. ¡Y tan jóvenes! Siempre intento ser auténtico en este negocio. Y nunca he perdido mis raíces musicales. De eso trata el Global Gumbo Ensemble”. El nombre de gumbo viene de Nueva Orleans, de un popular plato de la cocina criolla, “que tiene de todo: vegetales, almejas, ostras, cebollas… Ingredientes diversos que funcionan bien juntos. Igual que estos músicos que hacen cosas diferentes y que, al juntarse, también sale algo bueno”.

    Es de los que cree que la música y las artes son una gran baza, un activo importante, para tender puentes entre las personas y las culturas. “No es que lo piense, es que lo sé”, asegura. “Curiosamente, somos el único país que no tiene ministerio de cultura a pesar de que toda la gente toca música estadounidense”. Además de compositor, arreglista, productor y director de orquesta, es empresario. Jones ha comprado cadenas de televisión, y fundado emisoras de radio, sellos discográficos y una revista como Vibe. “Cuando tenía 26 años vine a Europa al frente de una orquesta de 18 músicos. Estuvimos de gira diez meses y me patearon el culo”, exclama riendo. “Cuando volvimos a Estados Unidos, Irving Green me dijo: ‘Sabes de música, amigo, pero no tienes ni idea del negocio’. Y me nombró vicepresidente de discos Mercury. También fui vicepresidente de discos Philips. Puede parecer una tontería lo que voy a decir, pero siempre me ha funcionado. Veo los negocios y la política con mi experiencia de orquestador. Como si hubiera cuatro trompetas, cuatro trombones, cinco saxos, batería, bajo, piano y guitarra o, como una orquesta sinfónica, con metales, vientos, cuerda y percusión. Cada instrumento haciendo algo distinto, pero sonando todos juntos”.

    Su insistencia obró el milagro: su amigo Miles Davis, el hombre que nunca quiso mirar hacia atrás, aceptó volver a tocar los arreglos que Gil Evans escribió en los cincuenta para los discos Miles ahead, Porgy and Bess y Sketches of Spain. En el Festival de Jazz de Montreux. “Una noche inolvidable”, dice Quincy Jones, que dirigió en la pequeña ciudad suiza al borde del lago Leman las orquestas de George Gruntz y del fallecido Evans. Cincuenta músicos en el escenario del viejo Casino de Montreux. Con Miles llevando gafas para leer las partituras. Era el 8 de julio de 1991. Dos meses después, el trompetista fallecía en California.

    “En estos sesenta años de viajar por el mundo he podido ver el efecto que produce la televisión. Hace unos años le pregunté a Mijaíl Barishnikov por qué había desertado de la Unión Soviética justo antes de la perestroika y me contó que porque había visto en televisión al ballet de Roland Petit y se dijo que él también podía hacerlo. Lo que está sucediendo en Oriente Próximo sólo podía pasar a través de la comunicación. Antes la gente no sabía cómo vivían los otros. Ahora viajas a Shanghái y ves a todo el mundo con dos teléfonos móviles y ordenador. El proceso ha sido asombrosamente rápido y ha cambiado nuestra civilización”, dice. “Yo he vivido dos cosas, desde el punto de vista tecnológico, que han supuesto un cambio sustancial para la música. Los primeros sintetizadores y el bajo eléctrico Fender sin el cual no habrían existido ni el rock and roll ni Motown”.

    Quincy Jones, que confiesa que su artista española favorita es Carmen Amaya, ha grabado varios discos con decenas de invitados de lujo: en 1989, Back on the block con Ella Fitzgerald, Sarah Vaughan, Bobby McFerrin, Miles Davis, Gillespie, Hancock… ; en 1995, Q’s jook joint con Stevie Wonder, Ray Charles, Nancy Wilson, Phil Collins, Marlon Brando, Shaquille O’Neal… y, en 2010, su primer disco en quince años, Q: Soul bossa nostra con Amy Winehouse, Wyclef Jean, John Legend… “Para el año próximo tengo previsto uno con Tony Bennett, Stevie Wonder, Snoop Dogg, Joe Pesci… Me encanta trabajar con otra gente. Mandela me enseñó una palabra bantú, ubuntu, que significa que lo colectivo es esencial para el individuo. Y me gusta mucho ese concepto”, afirma el señor Q, que parece haber vivido más vidas que cualquier otra persona. “Lo sé”, dice rápidamente, “pero ¿sabes una cosa? Tengo otras veinte en camino”.

    Publicado en El País 9/7/2011

     

     
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    • Entrevistas
    • 25 Julio 2014

    “Cuando era una niña, mi mamá, en casa, me decía a veces que me agachara por miedo a los tiroteos”, recuerda. Una bala perdida había matado al hijo de unos vecinos. Entonces vivía con su madre en un barrio pobre de Portland, Oregón. Con 25 años —acaba de cumplir 29— ya la había llamado el presidente Obama para tocar en la Casa Blanca y acompañarle a la ceremonia del Premio Nobel de la Paz en Oslo. “Era un honor, claro, pero nos preguntábamos qué es lo que iba a decir en su discurso. Digo nosotros porque yo pago mis impuestos en Estados Unidos, no porque me identifique con muchas de las políticas de mi país. Fuera había miles de personas protestando contra la guerra en Irak y Afganistán, y yo no podía dejar de pensar si no estaría avalando todo aquello”.

    Domingo por la mañana en el jardín de un hotel de la zona sur de Madrid. Hay demasiado ruido para poder grabar la entrevista y ella propone salir a la calle. La víspera descubrió un pequeño bar en la tranquila calle de atrás del hotel y, de pie ante una mesa alta en la misma acera, pide un zumo de naranja y un pincho de tortilla de patatas. A pesar de los elogios que le llueven, y que podrían despistar a cualquiera, Esperanza Spalding tiene las cosas claras: “El jazz no soy yo, una chica de 29 años”. Llegó a comentar que se sentía como una hormiga en el hormiguero: “Quería decir con ello que se me estaba prestando demasiada atención y que lo que hacía no era tan especial. Solo que les daba una buena foto para la portada y una buena historia con lo de ‘¡oh!, una mujer tocando el bajo’. Y pensaba: ‘¿Pero no se dan cuenta de todo lo que sucede musicalmente?’. Yo salgo a escuchar a músicos y pienso: ‘Mira a este tipo, cuando tiene la posibilidad de estar en un escenario, cómo emociona a la gente”.

    El culpable de que quisiera acercarse a la música tiene nombre: Yo-Yo Ma. Tenía cinco años cuando vio al chelista en un capítulo de la serie infantil de televisión Mister Rogers’ neighborhood y, ante su reacción, su madre decidió apuntarla a un programa gratuito de la comunidad, en el que comenzó a aprender a tocar el violín. “Recuerdo haber escrito un pequeño quinteto para cuatro de mis amigos y yo en un campamento de verano, pero le dieron el premio a otra persona porque creyeron que estaba mintiendo, que no era mío”, cuenta. Estudió música clásica durante diez años antes de viajar con una beca a la Costa Este para entrar en la Berklee de Boston. Con solo 20 años se convertiría en la profesora más joven del prestigioso centro.

    “La primera vez que tuve un bajo en las manos no pensé: “Qué bien, un bajo, es lo que quiero tocar”, dice riendo. “Estaba allí, desnudo, en una sala de la escuela, y me dije: “¿Qué es eso?’. Empecé a tocar con el arco unas obras en las que había estado trabajando con el violín. Y ya no lo solté”. Una hora después le había salido una buena ampolla. Tenía 15 años. “Me sucede algo curioso. Si no estoy cerca del bajo, no estoy como loca por ir a coger el instrumento y tocar. En cambio, veo que algunos músicos de la banda están deseando hacerlo. Cuando hay que preparar una obra, cojo el bajo porque es una obligación, pero una vez que estoy con él ya no quiero dejarlo. A veces te planteas por qué tocas ese instrumento, de qué va este trabajo. Yo siento que consiste en escuchar. Todos tienen que escuchar, sí, pero tú eres el ayudante del director de la banda. Y me gusta esa misión”, asegura.

    Esperanza Spalding, que ha trabajado con músicos como McCoy Tyner, Joe Lovano o Jack DeJohnette, participa en el último disco de Bobby McFerrin tocando el bajo y cantando. La revista de jazz Down Beat, en su encuesta anual entre los críticos, la sitúa como quinto mejor bajista —por detrás de Christian McBride, Dave Holland, Ron Carter y Charlie Haden— y la número cinco de las cantantes después de Cassandra Wilson, Luciana Souza, Dianne Reeves y Dee Dee Bridgewater. Comenzó a simultanear las dos cosas con 16 años: “Necesitaba dinero para pagar el alquiler y la comida, y el seguro de mi coche, y me enteré de que el bajista de una banda se había trasladado de Portland a Nueva York y el grupo buscaba bajista. Al llamar para la audición me preguntaron: ‘¿Tocas y cantas?’. Contesté que sí, aunque nunca lo había hecho. Pensé que ya me las arreglaría”.

    “Ser hoy músico de jazz, para mí, significa estudiar mucho y ensayar”, dice. Esperanza Spalding ha dejado caer que cada vez se siente menos cómoda con la palabra jazz. La pregunta de por qué provoca un silencio de varios segundos. “Supongo que porque durante mucho tiempo acarreó una connotación pesada y, por otra parte, difícilmente explica nada. Hay un café debajo del piso donde vivo y el tipo que trabaja en el mostrador me dice un día: ‘Esperanza, he escuchado tu Radio Music y me ha gustado, aunque no me gusta el jazz’. Y es que el jazz se ha terminado por asociar a un estereotipo. Me fastidia igualmente que la gente llame pop a mi música. Pediría que la escucharan y ya está”, dice. “Si escuchas algo sin tiempo a etiquetarlo, solo sabes si te gusta”.

    Sus dos últimos discos —concebidos como dos partes de un proyecto— son Radio Music Society, coproducido en parte por Q Tip, antiguo líder de A Tribe Called Quest, que lleva hacia los terrenos del soul, el R & B y el hip hop, y Chamber Music Society, coproducido por Gil Goldstein, que combina jazz con música de cámara. “Chamber Music me hace pensar en una habitación con unas veinte o treinta sillas, sin amplificación, y con quizás cinco músicos enfrente. Oyes el sonido que crean, percibes los matices de su interpretación y del arreglo. Lo escuchas todo con mucha atención y es una experiencia interior de la música. Radio Music, en cambio, podría ser alguien en un coche, gente en su lugar de trabajo… La música llega con fuerza por un altavoz, intentando que le presten atención porque esas personas no están sentadas en una habitación dispuestas a escucharte”.

    Con Chamber Music Society le arrebató el Grammy de 2011 como mejor artista revelación a Justin Bieber. “En la revista de Iberia había un artículo sobre él. Y lo leí, ¿por qué no? Después me puse a reflexionar sobre aquello en lo que se centran los medios, la cultura que reflejan, y me parece un desperdicio que se ponga tanto el foco en Bieber mientras un creador como Wayne Shorter está con proyectos de los que casi no se habla. Me entristece que esa cultura dominante sea ciega a tantas cosas increíbles que están sucediendo en todas las ciudades del mundo”. Se cuenta que prolongó la entrega de los Grammys tocando con Prince en una fiesta. “Me entrevistó Tavis Smiley en su programa y me dijo: ‘Creo que deberías enviarle tu música’. Pensé que sería como escupir en el océano, pero le mandé un CD. Su gente me contactó para que fuera a verle a Las Vegas. Viajé hasta allí y estuvimos tocando juntos. Y, a partir de entonces, empezó a llamarme y nos hemos encontrado algunas veces”. También ha actuado en la Casa Blanca ante un público formado por personajes como Spike Lee, Tony Bennett o Stevie Wonder, que le pidió que cantase Overjoyed —“me sentí un poco estúpida cantándola delante de él”—. “Estar en la Casa Blanca no formaba parte de mis sueños. No me identifico con esa cultura del sueño americano. Imagino que me viene de familia. Un sueño era trabajar con Wayne Shorter y se ha cumplido. Quizá sea una cosa narcisista, pero cuando empiezas quieres ser un músico increíble, darles a todos una patada en el culo”.

    ACS son las siglas del trío de jazz que la bajista se trae entre manos con la pianista Geri Allen y la baterista Terri Lyne Carrington. “Tocamos música de Wayne Shorter por sus 80 años, desde temas de Weather Report a los más recientes, de la época de Miles Davis a la primera con los Jazz Messengers. Y, por lo general, arreglos de Lucky to be me o Nothing like you”. El posible morbo de un trío de mujeres instrumentistas tocando jazz tiene escaso recorrido con ella. “Si no están acostumbrados, ya lo superarán”, dice irónica. “Empecé en el mundo de la música clásica y la orquesta la dirigían dos mujeres, y había más chicas que chicos, así que cuando llegué a Berklee y escuché comentarios de ‘¡oh!, chicas’, me pareció raro. Me costó mucho tiempo darme cuenta de que eso estaba muy profundamente grabado en las mentalidades del mundo del jazz”.

     

    Publicado en El País, 16/10/2013       Foto Sandrine Lee

     
  • “Lo único nuevo es lo que ha envejecido” Geoffrey Chaucer

    • Fotografías
    • 19 Julio 2014
     
  • Charlie Haden Quartet West ‘First song’

  • Charlie Haden & Pat Metheny ‘Two for the road’

  • Los goles de Ary Barroso
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    • 10 Julio 2014

    Ary Barroso, el compositor de música popular, dejó clásicos universales como Aquarela do Brasil –samba rebautizada Brazil en Estados Unidos-, Na baixa do sapateiro –conocida también como Bahia-, No tabuleiro da baiana, Na batucada da vida, É luxo só, Camisa amarela, Risque… El locutor radiofónico Ary Barroso dejó huella en Brasil, y unas cuantas anécdotas jugosas, con su estilo de narrar partidos de fútbol.

    Le tocó vivir el “Maracanazo” de 1950. La derrota por dos a uno de la selección de Brasil ante la de Uruguay, el 16 de julio de 1950, en la final de aquel Mundial –Brasil todavía no había ganado su primer campeonato-, le hizo perder la afición por el fútbol. Siguió retransmitiendo partidos, pero tener que narrar hasta el final aquella tragedia nacional pudo con él. Dos años después del gol de Ghiggia a Barbosa abandonó su trabajo. La victoria del equipo de Pelé y Garrincha en el Mundial de Suecia le permitiría escribir en el periódico O Globo: “Señoras y señores, desde 1936 vengo esperando lo que nos ha dado 1958”. Aún pudo disfrutar de otro Campeonato del Mundo para Brasil, antes de fallecer en 1964.

    Estaba muy ligado a la historia del Maracanã. En las elecciones de 1947 había conseguido un sillón en la Cámara municipal y el célebre estadio se construyó siendo él concejal por la UDN, la Unión Democrática Nacional. Ary Barroso defendió un proyecto que tenía muchos detractores: el debate público entre estadio o escuelas y hospitales no es de hoy. La idea de su construcción nació durante el campeonato de fútbol de Francia en 1938. La FIFA aprobó que uno de los siguientes mundiales se celebrara en Brasil y Río de Janeiro se propuso erigir entonces el mayor estadio del mundo: con capacidad para casi 200.000 espectadores. Se inauguró en junio de 1950.

    En aquel Mundial de 1950, en el partido que enfrentó a Brasil y Yugoslavia en Río de Janeiro, Ary Barroso abandonó el micrófono en el minuto 69 tras marcar  Zizinho el gol de la tranquilidad (2-0). Una vez más el hincha podía con el profesional. Barroso no se escondía: era seguidor del Flamengo. Más que un seguidor, un militante, como le define Ruy Castro en su libro O vermelho e o negro. Llevaba los colores rojo y negro del club de Río en las venas. En 1944, el Flamengo estaba a punto de conquistar el tricampeonato. El partido contra el Vasco aún no había terminado, pero él se olvidó de la transmisión bajando al césped a celebrar la ya previsible victoria rojinegra. A nadie le sorprendió: su parcialidad, cuando quien jugaba era su equipo del alma, estaba fuera de toda duda.

    Aquarela do Brasil, casi un himno oficioso de su país, se utilizó en la banda sonora de la película Alô amigos (1942) protagonizada por el pato Donald y José Carioca, un loro verde con sombrero de paja y paraguas. La canción se convirtió en un gran éxito internacional. Después llegaría otro largometraje de Disney, Los tres caballeros, también con composiciones suyas como Bahia (Na baixa do sapateiro) y Os quindins de Iaiá. En 1944, el brasileño pasó unos meses en Hollywood, donde se reencontró con su gran amiga Carmen Miranda. Walt Disney le ofreció ser el director musical de su productora cinematográfica, pero al recibir la propuesta Barroso pidió 24 horas para pensarlo. Y le dijo que no, que se volvía a Río. Cuando Disney, sorprendido por la negativa, le preguntó por qué, la respuesta de Ary Barroso, en su precario inglés, fue: “Because don´t have Flamengo here”.

    En aquellos días no existían puestos de comentaristas ni cabinas en los estadios de fútbol y los locutores narraban los partidos entre el público. Para hacerse oir cuando cantaba los goles, a pesar del griterío de las hinchadas, Ary Barroso pensó en la posibilidad de recurrir a un instrumento de viento. Lo buscó, y encontró un sonido triunfal, con escala cromática irregular aguda -en palabras suyas-, en ese chiflo que usaban los vendedores callejeros de helados en Brasil o los afiladores en España. Compró una docena en una tienda de juguetes de la calle de la Carioca, en el centro de Río. El impacto fue inmediato y sirvió además para diferenciarle a la hora de vender los espacios radiofónicos a los anunciantes. Con aquel ‘tirulirulí’ había nacido el antecedente de las cortinillas electrónicas .

    Barroso se recreaba tocando cuando subía un gol al marcador de su equipo, y se limitaba a algún breve sonido si marcaba el rival. Su primera locución de un partido de fútbol la realizó en 1936. En la víspera de un decisivo Flamengo -Fluminense, una úlcera de estómago llevó de urgencia al hospital a Afonso Scola, locutor deportivo de Cruzeiro do Sul, la emisora en la que Ary Barroso ejercía como pianista, presentador o incluso de humorista. Alguien sugirió el nombre de Ary como buen conocedor del fútbol. Lo cuenta Sérgio Cabral en su libro No tempo de Ary Barroso: “Le dio a su narración un encanto muy especial, mezclando información con opiniones personales, comentarios irreverentes y frases efectistas que pasaron a ser la gran característica del locutor deportivo”.

    Más de una vez tuvo que salir de un estadio protegido por la policía. En 1937, en la cancha del San Lorenzo, en Buenos Aires, asistió a un Argentina-Brasil que terminó con victoria de la albiceleste. Entre miles de hinchas argentinos, Ary, irritado con el árbitro, le estuvo dedicando unos cuantos piropos. Estaba tan fuera de sí que entró en el rectángulo de juego, micrófono en mano, para protestar una decisión del colegiado: todo tipo de objetos llovieron sobre él. Cuando le prohibieron la entrada en el estadio del Vasco se instaló con todo el equipo en el tejado de una casa vecina desde la que podía ver todo el campo. En 1942 trabajaba para Radio Tupi, -propiedad del magnate de la comunicación Assis Chateaubriand-, y Radio Mayrink Veiga consiguió en exclusiva los derechos del Campeonato Sudamericano de Selecciones. Decidido a transmitir el Brasil-Argentina a toda costa, viajó hasta Buenos Aires y, ante la imposibilidad de hacerlo desde el campo, narró el partido desde el apartamento de unos amigos gracias a la escucha de la locución de Odulvaldo Cozzi para la emisora de la competencia, que también emitía una radio argentina.

     

     

    Un domingo que el Flamengo perdía 6 a 0 con el Bangu, con Ary Barroso como apenado testigo radiofónico, se acercó un hombre a las taquillas del estadio:

    – Quiero comprar una entrada.

    – Señor, el partido está casi terminando, y además ya está decidido, le explicó el taquillero.

    – Deme una entrada, insistió el hombre, yo no quiero ver el partido, lo que quiero es ver la cara que se le ha quedado a Ary Barroso.

     

     
  • “El genio, en definitiva, es poco más que la facultad de percibir de una forma no habitual” William James

  • Marcus Tardelli ‘Baião de Lacan’

  • Bill Evans ‘Minha’ (All mine)

  • Guía de conciertos del verano en España
    Pistas
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    • 30 Junio 2014

    * Pat Metheny Unity Group (Estados Unidos)
    30 de junio Córdoba (Axerquía Teatro, 22h30)

    * Karina Buhr (Brasil)
    30 de junio Barcelona (Palau de la Música, 20h30 –concierto gratuito-)
    3 de julio Madrid (Festival Fringe. Plaza Matadero, 21h, libre hasta completar aforo)

    * Migdalia Hechevarría & José Luis Cortés ‘El Tosco’ (Cuba)
    1 al 6 de julio Barcelona (Grec 2014. Jamboree, 20h y 22h)

    * Richard Bona (Camerún)
    2 de julio Valencia (Festival de Jazz Palau de la Música. Palau, 22h)

    * Avishai Cohen Trio (Israel/EEUU)
    3 de julio Valencia (Festival de Jazz Palau de la Música. Palau, 22h)
    5 de julio Vilafranca del Penedès (Vijazz Penedès, Plaça de Jaume 1, 21h)

    * Jack DeJohnette (Estados Unidos)
    3 de julio Getxo (Getxo Jazz. Plaza Biotz Alai. 21h)

    * Mike Stern + Bill Evans Band (Estados Unidos)
    3 de julio Córdoba (Festival de Guitarra. Gran Teatro, 22h)

    * Michel Camilo Trio (Rep. Dominicana)
    3 de julio Madrid (Clazz Continental Latin Jazz. Teatros del Canal, 21h30)
    4 de julio Vilafranca del Penedès (Vijazz Penedès, Plaça de Jaume 1, 22h30)
    5 de julio Getxo (Getxo Jazz. Plaza Biotz Alai, 21h)
    6 de julio San Javier (Festival de Jazz. Auditorio Parque Almansa, 21h30)

    * Issac Delgado Orquesta (Cuba)
    3 de julio Barcelona  (Bikini Live. Sala Bikini, 20h30)

    * Jerry González, Javier Colina & Guillermo McGill (Estados Unidos/España)
    3 de julio Cuenca (Estival. Parador de Cuenca, 20h)

    * Ménilmontant Swing (España)
    4 de julio Cuenca (Estival. Parador de Cuenca, 20h30)

    * Giovanni Hidalgo (Puerto Rico)
    4 de julio Madrid (Clazz Continental Latin Jazz. Teatros del Canal, 21h30)

    * George Benson (Estados Unidos)
    4 de julio Barcelona  (Palau Real Pedralbes, 22h)
    5 de julio San Javier (Festival de Jazz. Auditorio Parque Almansa, 21h30)
    7 de julio Madrid (Real Jardín Botánico Alfonso XIII, Universidad Complutense, 21h30)

    * Carmen Souza (Cabo Verde)
    4 de julio Elorrio (Musikaire. Palacio Lariz, 22h30 –entrada gratuita-)
    3 de agosto Xàbia/Jávea (Xábia Jazz. Plaça de la Constitució)

    * Ebo Taylor (Ghana)
    4 de julio Zaragoza (Slap! Festival. Camping municipal. Anfiteatro Slap!)

    * Paquito D´Rivera & Pepe Rivero Sextet (Cuba)
    3 de julio Tortosa, Tarragona (Teatre Auditori Felip Pedrell, 22h30)
    4 de julio Atarfe, Granada (Jazz en El Lago. Centro Cultural, 22h30)
    5 de julio Madrid (Clazz Continental Latin Jazz. Teatros del Canal, 21h30)

    * Cécile McLorin Salvant (Estados Unidos)
    6 de julio Valencia (Festival de Jazz Palau de la Música. Palau, 22h)
    19 de julio Vitoria (Teatro Principal, 18h)

    * Bobby McFerrin ‘Spirityouall’ (Estados Unidos)
    6 de julio Granada (Festival de Música y Danza, 22h30)
    7 de julio San Javier (Festival de Jazz. Auditorio Parque Almansa, 21h30)
    21 de julio Barcelona (Grec 2014. Teatre Grec, 22h)
    22 de julio Madrid (Real Jardín Botánico Alfonso XIII, Universidad Complutense, 21h30)                                                                                                                       24 de julio San Sebastián (Jazzaldia. Plaza de la Trinidad, 22h30)

    * Danilo Pérez, John Patitucci & Brian Blade (Panamá/Estados Unidos)
    8 de julio Valencia (Festival de Jazz Palau de la Música. Palau, 22h)

    * Grigoryan Brothers (Australia)
    8 de julio Córdoba (Festival de Guitarra. Teatro Góngora, 21h30)

    * Freddy Cole (Estados Unidos)
    9 de julio Valencia (Festival de Jazz Palau de la Música. Palau, 22h)
    26 de julio San Javier (Festival de Jazz. Auditorio Parque Almansa, 21h30)
    5 y 6 de agosto Barcelona (Mas i Mas Festival. Jamboree, 20h y 22h)

    * Stacey Kent (Estados Unidos)
    10 de julio Valencia (Festival de Jazz Palau de la Música. Palau, 22h)

    * Ray Lema -voz y piano- (Congo)
    10 de julio Madrid (CaixaForum, 22h)
    29 de julio Málaga (Teatro Cervantes, 21h)
    30 de julio Barcelona (CaixaForum, 21h30)

    * Chucho Valdés & The Afro-Cuban Messengers (Cuba)
    10 de julio Madrid (Veranos de la Villa. Teatro Circo Price, 21h30)
    11 de julio Tarragona (Auditori del Camp de Mart)
    16 de julio Valladolid (Universijazz. Claustro San Benito)
    19 de julio Vitoria-Gasteiz (Festival de Jazz. Polideportivo de Mendizorrotza, 21h)
    24 de julio Marbella (Starlite Festival. Cantera de Marbella)

    * Gisela Joao (Portugal)
    10 de julio Badajoz (Festival Badasom. Auditorio Ricardo Carapeto)

    * Mariza (Portugal)
    11 de julio Badajoz (Festival Badasom. Auditorio Ricardo Carapeto)
    18 de julio Madrid (Veranos de la Villa. Teatro Circo Price, 21h30)

    * Arto Lindsay & Marc Ribot (Estados Unidos)
    11 de julio Madrid (Veranos de la Villa. Teatro Circo Price, 21h30)

    * Lee Konitz Quartet (Estados Unidos)
    11 de julio Puerto de Santa María (Bahía Jazz Festival. Teatro Pedro Muñoz Seca, 23h)

    * Regina Carter Quartet (Estados Unidos)
    11 de julio Madrid (Clamores, 21h30)

    * Habib Koité (Mali)
    11 de julio Elorrio (Musikaire. Palacio Tola, 22h30 –entrada gratuita-)

    * Sara Tavares (Portugal/Cabo Verde)
    12 de julio Badajoz (Festival Badasom. Auditorio Ricardo Carapeto)

    * Orquestra ‘A base de sopro’ de Sedajazz & Thais Morell (España/Brasil)
    12 de julio Valencia (Festival de Jazz Palau de la Música. Palau, 20h)

    * Mélissa Laveaux (Canadá) + Suzanne Vega (Estados Unidos)
    12 de julio Lanuza (Pirineos Sur. Auditorio natural, 22h)

    * Pink Martini (Estados Unidos)
    12 de julio Peralada, Gerona (Festival Castell de Peralada. Auditorio Parque del Castillo)
    28 de julio Las Palmas de Gran Canaria (Arrecife de las Músicas. Auditorio Alfredo Kraus)

    * António Zambujo (Portugal)
    12 de julio Elorrio (Musikaire. Palacio Tola, 22h30 –entrada gratuita-)
    27 de septiembre Santiago de Compostela (Auditorio)

    * Martirio y Raúl Rodríguez (España) “Cantes por Chavela”
    12 de julio Melilla (Plaza Estopiñán)
    21 de julio Lanuza, Huesca (Pirineos Sur. Sallent de Gállego, 22h30)
    26 de julio Cartagena (La Mar de Músicas. La Catedral, 21h30)
    27 de julio Segovia (Alcázar)
    6 de agosto Madrid (Veranos de la Villa. Jardines de Sabatini)
    9 de agosto Nerva, Huelva
    12 de agosto Punta Umbría, Huelva (Plaza de las Artes dle Teatro del Mar)
    13 de agosto Sevilla (Jardines de la Buhaira)
    15 de agosto Los Escullos, Almería (El Chamán)
    16 de agosto Cádiz (Baluarte de la Candelaria)

    * Jabier Muguruza (España)
    13 de julio Elorrio (Musikaire. Palacio Tola, 20h –entrada gratuita-)

    * Ester Rada (Israel/Etiopía)
    13 de julio Lanuza (Pirineos Sur. Sallent de Gállego, 20h)

    * Wagner Pa (Brasil)
    13 de julio Barcelona (Grec 2014. Teatre Grec, 22h)

    * Take 6 (Estados Unidos)
    14 de julio Vitoria-Gasteiz (Festival de Jazz. Polideportivo de Mendizorrotza, 20h30)

    * Christian McBride Trio (Estados Unidos)
    15 de julio Madrid (Clamores, 21h30)

    * Jagwa Music (Tanzania) + Oy (Ghana/Suiza)
    15 de julio Lanuza, Huesca (Pirineos Sur. Sallent de Gállego, 22h30)
    17 de julio Madrid (Lavapiés Diverso. Festival de las Culturas. Parque Casino de la Reina, 22h15) -sólo Jagwa Music-
    19 de julio Alcalá la Real, Jaén (Etnosur. Escenario Etnosur, 22h30)
    20 de julio Madrid (Lavapiés Diverso. Festival de las Culturas. Pza. Agustín Lara, 22h30) -sólo Oy-

    * Chano Domínguez & Niño Josele (España)
    15 de julio Vitoria (Polideportivo de Mendizorrotza, 21h)
    19 de julio Almuñecar (Festival Jazz en la Costa. Parque El Majuelo, 22h30)
    31 de julio Barcelona (Grec 2014. Teatre Grec, 22h)

    * Cuca Roseta (Portugal)
    15 de julio Lanuza (Pirineos Sur. Sallent de Gállego, 22h30)

    * Susheela Raman (Reino Unido/India)
    15 de julio Lanuza (Pirineos Sur. Sallent de Gállego, 22h30)

    * Anoushka Shankar (India) + Sandra Carrasco (España)
    16 de julio Madrid (Real Jardín Botánico Alfonso XIII, Universidad Complutense, 21h30)
    17 de julio Barcelona (Grec 2014. BARTS, 21h)

    * Richard Galliano Quartet ‘Tribute to Nino Rota’ (Francia)
    16 de julio Peñíscola (Jazz Peñíscola. Palau de Congressos)

    * Andrea Motis & Joan Chamorro Big Band (España)
    16 de julio Vitoria (Teatro Principal, 18h)
    9 de agosto Tarragona (ETC. Teatre Auditori Camp de Mart, 22h)
    10 de agosto Peralada, Girona (Auditori Parc del Castell, 22h)

    * Leo Minax & Pablo Martín (Brasil/España)
    16 de julio Madrid (Bogui Jazz, 22h)

    * Trombone Shorty & Orleans Avenue + Dr. John ‘Homenaje a Louis Armstrong’ (EEUU)
    17 de julio Vitoria (Polideportivo de Mendizorrotza, 21h)

    * Alfredo Rodríguez Quintet (Cuba)
    17 de julio Madrid (Bogui Jazz, 22h30)

    * Erika Martins (Brasil)
    18 de julio Madrid (Lavapiés Diverso. Festival de las Culturas. Pza. Agustín Lara, 21h)

    * Youssou N´Dour et Le Super Étoile de Dakar (Senegal) ‘Homenaje a Nelson Mandela’
    18 de julio Cartagena (La Mar de Músicas. Auditorio Parque Torres, 23h)

    * Bugge Wesseltoft OK World Ensemble con Josemi Carmona
    18 de julio Cartagena (La Mar de Músicas. Auditorio El Batel, 19h45) + Arcángel con Nuevas Voces Búlgaras dirigidas por Georgi Petkov
    27 de julio San Sebastián (Jazzaldia. Kursaal, 17h30)

    * Richard Bona, Manu Katché, Stefano di Battista & Eric Legnini + Paul Anka
    18 de julio Vitoria (Polideportivo de Mendizorrotza, 21h)

    * Baptiste Trotignon Trio (Francia)
    18 de julio Vitoria (Teatro Principal, 18h)

    * Razón de Son (Raúl Rodríguez)(España)
    18 de julio Alcalá la Real, Jaén (Etnosur. Escenario Etnosur, 00h30)

    * Orquesta Buena Vista Social Club ‘Adiós Tour’ (Cuba)
    19 de julio Vitoria-Gasteiz (Festival de Jazz. Polideportivo de Mendizorrotza, 21h)
    4 de agosto Peralada, Girona (Auditori Parc del Castell, 22h)

    * Nils Petter Molvaer (Noruega)
    19 de julio Cartagena (La Mar de Músicas. La Catedral, 21h30)

    * Yelsi Heredia & Camino a Maisí (Cuba)
    19 de julio Madrid (Lavapiés Diverso. Festival de las Culturas. Pza. Agustín Lara, 19h30)

    * Joshua Redman Quartet (Estados Unidos)
    21 de julio Almuñecar, Granada (Festival Jazz en la Costa. Parque El Majuelo, 22h30)

    * Premio ‘La Mar de Músicas’ a Omara Portuondo (Cuba) con Santiago Auserón, Marinah, Orquesta Buena Vista Social Club, Sinfónica de Murcia y Alba Vox.
    22 de julio Cartagena (La Mar de Músicas. Auditorio El Batel, 23h)

    * Benjamin Clementine (Reino Unido/Ghana)
    22 de julio Cartagena (La Mar de Músicas. La Catedral, 21h30)

    * Chano Domínguez ‘Flamenco sketches’ (España)
    22 de julio Peñiscola (Jazz Peñíscola. Palau de Congressos)

    * Enrico Rava Tribe (Italia)
    23 de julio Almuñecar, Granada (Festival Jazz en la Costa. Parque El Majuelo, 22h30)
    24 de julio San Sebastián (Jazzaldia. Plaza de la Trinidad, 21h)
    26 de julio Peñiscola (Jazz Peñíscola. Palau de Congressos)

    * Debademba (Mali/Burkina Faso/Francia)
    24 de julio Cartagena (La Mar de Músicas. Plaza del Ayuntamiento, 20h)

    * Dave Holland & Prism (Reino Unido)
    24 de julio Almuñecar, Granada (Festival en la Costa. Parque El Majuelo, 22h30)
    26 de julio San Sebastián (Jazzaldia. Plaza de la Trinidad, 21h) + Sun Ra Centennial Dream Arkestra

    * Luis Salinas (Argentina)
    24, 25 y 26 de julio Madrid (Berlín Café)

    * Les Ambassadeurs con Salif Keita, Cheikh Tidiane Seck y Amadou Bagakoyo -de Amadou & Mariam- (Mali)
    25 de julio Cartagena (La Mar de Músicas. Auditorio Parque Torres, 23h)

    * Cristóbal Repetto (Argentina)
    25 de julio Cartagena (La Mar de Músicas. La Catedral, 21h30.)

    * Zara MacFarlane (Reino Unido)
    25 de julio Almuñecar, Granada (Festival Jazz en la Costa. Parque El Majuelo, 22h30)

    * Eva Ayllón (Perú)
    25 de julio Madrid (Real Jardín Botánico Alfonso XIII, Universidad Complutense, 21h30)

    * Chick Corea & Stanley Clarke Duet: The songs of Return to Forever (Estados Unidos)
    25 de julio San Sebastián (Jazzaldia. Kursaal, 18h30)

    * ‘Sketches of Spain: Nicholas Payton + John Scofield Überjam Band (Estados Unidos)
    25 de julio San Sebastián (Jazzaldia. Plaza de la Trinidad, 21h)

    * Thais Morell Quartet (Brasil)
    25 de julio Peñíscola (Peñíscola Jazz. Plaça de Santa María)

    * Joe Driscoll & Seckou Kouyate (EEUU/Guinea)
    26 de julio Cartagena (La Mar de Músicas. Plaza del Ayuntamiento, 20h)

    * Sole Giménez y la Sedajazz Big Band ‘Recordando a Bebo: la música de Chico y Rita’ (España)
    26 de julio San Javier (Festival de Jazz. Auditorio Parque Almansa, 23h15)

    * Luisa Sobral (Portugal)
    26 de julio Gijón (Plaza del Ayuntamiento)

    * Toshiko Akiyoshi – Lew Tabackin Quartet (Estados Unidos)
    26 de julio San Sebastián (Jazzaldia. Kursaal, 18h30)

    * L´Orchestre d´Hommes-Orchestres: Cabaret Brise-Jour (around the music of Kurt Weil) (Canadá)
    26 y 27 de julio San Sebastián (Jazzaldia. Victoria Eugenia, 18h30 y 17h30)

    * Kristin Asbjonsen (Noruega) + Dee Dee Bridgewater (Estados Unidos)
    27 de julio San Sebastián (Jazzaldia. Plaza de la Trinidad, 20h)
    7 de agosto Sant Feliu de Guixols, Girona(Festival de la Porta Ferrada. Espai Port, 22h30)  -sólo Dee Dee Bridgewater

    * Septeto Santiaguero (Cuba)
    30 de julio Madrid (Galileo Galilei, 21h)

    * Paquito D´Rivera Sextet (Cuba)
    31 de julio Barcelona (Mas i Mas Festival. Jamboree, 20h y 22h)
    1 y 2 de agosto Barcelona (Mas i Mas Festival. Jamboree, 20h y 22h)
    3 de agosto Barcelona (Mas i Mas Festival. Jamboree, 20h y 22h) -con Jamboree Big Latin Band

    * María Toro (España)
    31 de julio A Coruña (Baba Bar, 22h)
    6 de agosto A Coruña (Jazz Filloa, 22h)

    * Giovanni Mirabassi con Mélanie Dahan (Italia/Francia) + Marc Berthoumieux Quartet (Francia)
    1 de agosto San Javier (Festival de Jazz. Auditorio Parque Almansa, 21h30)

    * Lucrecia & Havana Street Band con Moncho (Cuba/España) + Chuck Loeb and friends (Estados Unidos)
    2 de agosto San Javier (Festival de Jazz. Auditorio Parque Almansa, 21h30)

    * Fernando Egozcue Quinteto (Argentina/España)
    2 de agosto Madrid (Clamores, 22h)

    * Christian Scott Sextet (Estados Unidos)
    4 de agosto Xàbia/Jávea (Xábia Jazz. Plaça de la Constitució)
    5 de agosto Madrid (Clamores, 22h)

    * Lee Ritenour & Dave Grusin (Estados Unidos)
    5 de agosto San Javier (Festival de Jazz. Auditorio Parque Almansa, 21h30)

    * Lucy Lummis & Her Orchestra (España) -presenta ‘With the best in town’ con J.A. Amargós, Marc Miralta, Pere Bardagí…-
     
    5
    de agosto Barcelona (Palau de la Música, 21h)

    * Canto Rodado: Nacho Maño y Gisela Renes (España)
    8
    de agosto Denia, Platja L´Almadrava (Mykonos, 23h)

    * Matt Bianco (Reino Unido)
    8 de agosto Salobreña(Festival Tendencias. Paseo de las flores)

    * Jayme Marques Grupo (Brasil)
    8 y 9 de agosto Madrid (Clamores, 22h)

    * Luna Cohen (Brasil)
    9 de agosto Barcelona (Fundació Mas i Mas. El Born CC. Sale Moragues, 19h30)

    Benny Golson Quartet (Estados Unidos/España)
    13, 14, 15 y 16 de agosto Madrid (Clamores, 22h)

    * Dulce Pontes (Portugal)
    15
    de agosto La Granja, Segovia (Festival Noches Mágicas. Real Sitio de San Ildefonso)

    * Femi Kuti & The Positive Force (Nigeria)
    22 de agosto Benicàssim (Rototom Sunsplash. African Village, 22h)

     
  • “Cuando uno profundiza en la voz, se encuentra con algo parecido a la memoria de la raza humana” Meredith Monk

  • Bobby McFerrin and the Power of the Pentatonic Scale

  • Melody Gardot ‘Baby I´m a fool’

  • Veinte años de La Mar de Músicas
    Pistas
    • Pistas
    • 23 Junio 2014

    “Sentir que es un soplo la vida, que veinte años no es nada”, cantaba Carlos Gardel en Volver. Veinte años, ese soplo de vida del tango, cumple ahora el festival La Mar de Músicas. Veinte años acogiendo cada verano, en la ciudad de Cartagena, los sonidos musicales más diversos del planeta.

    En esta edición 2014, que inaugurará el senegalés Youssou N´Dour con su homenaje a Nelson Mandela, también repiten la cubana Omara Portuondo -la figura que más veces se ha presentado en La Mar de Músicas y que recibirá el premio especial que ya se han llevado la maliense Oumou Sangaré y la peruana Susana Baca-, los puertorriqueños de Calle 13 o el maliense Salif Keita, en una reunión de los Ambassadeurs, legendario grupo de Mali. Por Cartagena han pasado en estos veinte años de música desde Ali Farka Toure, Miriam Makeba, Marisa Monte, Afrocuban All Stars, Cachao, Anoushka Shankar, Bela Fleck, Cheika Rimitti, Fanfare Ciocarlia, Femi Kuti, Jimmy Cliff, Rachid Taha, Ziggy Marley, Ray Lema, los Van Van, Joe Zawinul, Nitin Sawhney, Rubén Blades, Taj Mahal o Djivan Gasparyan hasta Armando Manzanero, Carlos do Carmo, Mariza, Gino Paoli, Gianmaria Testa, Michael Nyman, Philip Glass y el Kronos Quartet pasando por Antony & The Johnsons, Benjamin Biolay, Camille, Aterciopelados, Bajofondo Tango Club, Café Tacuba, Marianne Faithfull, Charly García, Patti Smith o Enrique Morente con Lagartija Nick.

    La Mar de Músicas se fue gestando en 1995 durante los últimos meses de gobierno socialista del ayuntamiento de Cartagena. El Partido Popular ganó aquellas elecciones municipales (en el mes de mayo) y aprobó la partida. La nueva alcaldesa, Pilar Barreiro, tuvo la visión de apostar por un evento que ha contribuido a proyectar la imagen positiva de una ciudad que, hace veinte años, no invitaba precisamente a dejarse caer por allí: alguien la llegó a comparar con el Beirut de la guerra. Desde el primer día, ha dirigido el festival con acierto Paco Martín, el ideólogo de La Mar de Músicas junto a José Luis Cegarra, que fue a quien se le ocurrió el nombre. Claves del éxito: conocimiento, intuición y una gran curiosidad por descubrir cosas nuevas. Contratando a artistas consagrados, pero apostando siempre por nombres que apenas empezaban a despuntar cuando desembarcaron por primera vez a orillas del Mediterráneo. Y con un eficaz equipo humano, que en la comunicación tiene como responsable desde hace diez años a Eugenio González. Resultado: de unos cientos de personas que se acercaron el primer año -Auditorio del Parque Torres para ver a los brasileños de Olodum- a las decenas de miles de asistentes que han acudido a las últimas ediciones.

    Lejos del mejor presupuesto, que llegó a ser de 1.200.000 euros en los tiempos de mayor bonanza, y que la crisis rebajó hasta los 500.000 mil de los años 2012 y 2013, el de esta edición del XX aniversario será de 650.000 euros. Aunque con más o menos recursos, La Mar de Músicas siempre ha mantenido muy alto el listón. Y ha demostrado ser capaz de resistir con dignidad, por lo menos hasta la fecha, a la presión mediática de las modas musicales.

    Además de los 43 conciertos, muchos de ellos con entrada libre, en siete escenarios (Parque Torres, La Catedral, Auditorio El Batel…), el cine -proyección de películas-, la literatura –conferencias y mesas redondas de escritores- y exposiciones de artes plásticas no faltarán a la cita de Noruega con Cartagena. Desde 1998 hay un país invitado en La Mar de Música: este verano el elegido ha sido el escandinavo.

    El cartel de la XX edición, siguiendo la costumbre de encargar el trabajo a un artista, es obra de Carmen Calvo. El del año 2013, con Perú como país invitado, lo realizó Antonio de Felipe; Mariscal creó el cartel del especial Italia de 2011 y Ouka Lele el del especial Colombia de 2010. Joan Fontcuberta se encargó del cartel para el especial Francia de 2008, Javier de Juan del especial Suráfrica de 2006 y Oscar Mariné del especial Argentina de 2004. La VIII edición, en 2002, estuvo dedicada a las Cartagenas del mundo y el cartel llevaba la firma de Guillermo Pérez Villalta. Miquel Barceló dejó su huella en el especial Mali del año 2001.

    Todavía se recuerda en La Mar de Músicas la petición de matrimonio, y de tener un hijo suyo, que le hizo Compay Segundo a la señora alcaldesa durante una comida de cubanos y españoles. Paco Martín, que tiene un anecdotario jugoso, no ha olvidado la cara de asombro que pusieron Gilberto Gil y sus músicos cuando les llevaron al camerino una paella gigantesca, el agobio de tener que satisfacer durante dos días todos los caprichos que planteaba la representante de María Bethânia a cualquier hora del día y la noche, a la pobre Melody Gardot teniendo que sobreponerse a los bocinazos y el jolgorío que llegaban desde la calle mientras ella cantaba la noche que la selección de fútbol ganó el Mundial de Suráfrica o la angustia de ver a jóvenes magrebíes lanzándose al vacío desde tapias de cinco metros para intentar entrar a un abarrotado concierto de Khaled.

     

     

    La Mar 2004

    La Mar 2008

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    Programación musical de la XX edición:

    18 de julio Youssou N´Dour et Le Super Étoile de Dakar (Senegal), “Homenaje a Nelson Mandela”, Auditorio Parque Torres, 23h; Jagwa Music (Tanzania) + Ost & Kjex Live (Noruega) Castillo Árabe, a partir de la 1h. Bugge Wesseltoft OK World Ensemble con Josemi Carmona (Noruega/España/India/Líbano) + Arcángel presenta “Estruna” con Nuevas Voces Búlgaras dirigidas por Georgi Petkov (España/Bulgaria/Italia) Auditorio El Batel, 19h45.

    19 de julio Calle 13 (Puerto Rico) Auditorio Parque Torres, 23h; Systema Solar (Colombia) + Audio´s Pain (España) feat Maski Pérez, Castillo Árabe, a partir de las 2h; Nils Petter Molvaer (Noruega) La Catedral, 21h30.

    20 de julio Ray Davies (Reino Unido) (Auditorio Parque Torres, 23h); Ólafur Arnalds (Islandia) + Erlend Øye -de Kings of Convenience- (Noruega) Auditorio El Batel, 20h.

    21 de julio Ane Brun (Noruega) + Russian Red (España) Auditorio Parque Torres, 23h; La Chiva Gantiva (Colombia) Plaza del Ayuntamiento, 20h; Thomas Dybdahl (Noruega) La Catedral, 21h30.

    22 de julio Entrega Premio “La Mar de Músicas” a Omara Portuondo (Cuba) con Santiago Auserón, Marinah (Ojos de Brujo), Orquesta Buena Vista Social Club, Orquesta Sinfónica Región de Murcia -sección de cuerdas- y Alba Vox, Auditorio El Batel, 23h; Crudo Pimento (España) Plaza San Francisco, 19h; Benjamin Clementine (Reino Unido/Ghana) La Catedral, 21h30; Alamedadosoulna (España) Plaza del Ayuntamiento, 20h.

    23 de julio Goran Bregovic Wedding and Funeral Band (Bosnia-Herzegovina) + Bongo Botrako (España) + Pional (España) Paseo del Puerto, junto a Auditorio El Batel, 22h30; Djilandiang (Senegal) Plaza San Francisco, 19h; Oy (Ghana/Suiza) Puerta de Murcia, junto al Icue, 19h30; Marinah y los Argonautas (España) Plaza del Ayuntamiento, 20h; María Rodés (España) La Catedral, 21h30.

    24 de julio Joan As Police Woman (EEUU) Auditorio Parque Torres, 23h; Orquesta Sinfónica Región de Murcia y El Hechizo Teatro presentan ‘Peer Gynt’ de Edward Grieg, Auditorio El Batel, 19h; Debademba (Mali/Burkina Faso/Francia) Plaza del Ayuntamiento, 20h; Mari Boine (Noruega) La Catedral, 21h30.

    25 de julio Les Ambassadeurs con Salif Keita, Amadou Bagayoko -de Amadou & Mariam- y Cheik Tidiane Seck (Mali) Auditorio Parque Torres, 23h; La Yegros (Argentina) + Cassette Connection (EEUU/España/Bélgica) Castillo Árabe, a partir de la 1h; La Carraca (España) Plaza San Francisco, 19h; Rozalen (España) Plaza del Ayuntamiento, 20h;  Cristóbal Repetto (Argentina) La Catedral, 21h30.

    26 de julio Adanowsky (Francia) + Amaral (España) + Lindstrom (Noruega) Paseo del Puerto, junto a Auditorio El Batel, 22h30; Joe Driscoll & Sekou Kouyate (EEUU/Guinea) Plaza del Ayuntamiento, 20h; Martirio y Raúl Rodríguez (España) presentan “Cantes por Chavela” La Catedral, 21h30.

    Nota: los conciertos de La Chiva Gantiva, Crudo Pimento, Alamedadosoulna, Goran Bregovic Wedding and Funeral Band, Bongo Botrako, Pional, Djilandiang, Oy, Marinah y los Argonautas, Debademba, La Carraca, Rozalen y Joe Driscoll & Sekou Kouyate son gratuitos.

     

    http://www.lamardemusicas.com/2014/

     
  • “No existe cultura en la que la música no tenga un papel importantísimo. Por eso creo que somos algo así como una especie musical” Oliver Sacks

  • “Sospecho que el sentido del ritmo y el acoplamiento entre música y movimiento es algo que distingue al ser humano del resto de seres vivos” Oliver Sacks

  • Sinatra & Jobim ‘Corcovado/Change partners/I concentrate on you…’

  • Rosa Passos & Yo-Yo Ma ‘Aguas de março’

  • “Cuando una obra parece adelantada a su época, es sencillamente que su época está atrasada respecto a ella” Jean Cocteau

  • Tom Zé, el último tropicalista
    Entrevistas
    • Entrevistas
    • 09 Junio 2014

    A sus 75 años recién cumplidos, Tom Zé todavía tiene ánimos para cantar y saltar durante una hora y media. “No me gusta subirme a un escenario si no tengo algo nuevo, porque no soy un cantante y no hay razón para volver a mostrar aquello que ya hice antes. Cuando hay algo nuevo sí creo que está justificado viajar a Europa. Y esta vez tenía el disco Estudando a bossa y lo que había hecho en directo para el DVD O pirulito da ciência (El pirulí de la ciencia)”, explica Tom Zé, que el lunes actuó en Madrid, la única ciudad del mundo en la que se puso su nombre a un bar.

    Cuanto más mayor, más joven se vuelve su público. En el Lincoln Center de Nueva York, el “científico loco” como lo ha bautizado The New York Times -que también le calificó de “nuevo Frank Zappa”-, enloqueció en julio al público improvisando sobre anuncios de las páginas amarillas y avisos por megafonía del metro. En el último Rock in Rio salió disfrazado de político -traje gris y banda presidencial verde y amarilla sobre el pecho- para cantar Balcão de negócios: “La corrupción en Brasil es una plaga. Parece darse por hecho que uno entra en política para corromperse. Y Dilma [Rousseff, presidenta de Brasil] está siendo muchísimo más dura con la corrupción de lo que lo había sido Lula”, asegura. “Rock in Rio parece una cosa tan alienada que si haces algo como lo que hice yo todo el mundo mira para otro lado. Solo hay lugar para la fiesta. Aunque varios periódicos hablaron de ello y el Estado de São Paulo publicó que yo era el artista más rock and roll de Brasil”, cuenta este rebelde que ha sabido convertir sus limitaciones como cantante e instrumentista en bazas creativa.

    Antônio José Santana Martins (Irará, Bahía, 1936), que asegura que lo que hace es periodismo cantado, cursó música en la Universidad de Salvador de Bahía con profesores como Koellreuter, Widmer o Smetak. “Una escuela de ensueño, de las mejores del mundo. Pude aprender allí durante cuatro años gracias a una beca. Toda mi educación se la debo a la escuela pública”.

    El sello de David Byrne, exlíder de Talking Heads, ha editado una cuidada caja con varios de sus discos en vinilo -la trilogía Estudando o samba, Estudando o pagode y Estudando a bossa– y diverso material. El título, Studies of Tom Zé. Explaining things so I can confuse you, se basa en la letra de Tô: “Estoy explicándotelo para confundirte / estoy confundiéndote para aclararte”. El día en que David Byrne, que en 1986 había viajado a Río de Janeiro con el fin de presentar su película True stories, entró en una tienda del centro para comprar unos discos de música brasileña y se llevó Estudando o samba engañado por el título, la vida de Tom Zé cambió: “Me salvó porque yo estaba ya a punto de irme a trabajar a la estación de servicio de un familiar en Irará. Vivía en la pobreza”. A raíz del recopilatorio publicado por Byrne no solo le descubrieron atónitos músicos como Beck, grupos como Tortoise, High Llamas y Beastie Boys, o los críticos de Rolling Stone, también los brasileños redescubrieron al olvidado Tom Zé.

    Él, que había figurado junto a Caetano Veloso, Gilberto Gil, Gal Costa o el grupo Os Mutantes en la portada del disco-manifiesto de 1968 Tropicalia ou panis et circenses. “Suele decirse que el tropicalismo surgió del rock internacional y del poeta modernista Oswald de Andrade. Mentira. Fue lo que yo llamo lixo lógico (basura lógica). Hasta los ocho años fuimos educados por la Península Ibérica, el mundo mozárabe, su matemática, cosmogonía, poesía… Y oyendo la Provenza de los siglos XI y XII. Al entrar en la escuela primaria dejábamos de ser analfatóteles y empezábamos a tomar contacto con Aristóteles y el mundo occidental. Comparábamos ambos procesos y siempre algo se quedaba fuera porque las ciencias no son exactas”, dice riendo. “Pero la cabeza no tira nada, va todo al hipotálamo. Y durante los estudios ese hipotálamo fue creciendo más y más, todo eso pasó al córtex y vimos Brasil con una visión no aristotélica. Nuestras canciones estaban imantadas por ese tipo de pensamiento”.

    “Hay países como Francia que creen que no hubo una segunda revolución industrial e intentan vivir como si eso no existiese, pero en Brasil, durante la dictadura, las canciones de Caetano y Gil dejaron a los jóvenes preparados para entrar en contacto con el procesamiento de datos, el principio de incertidumbre de Heisenberg, la segunda ley de la termodinámica o la semiótica de Peirce. La Tropicália fue ese brazo cantado que llevó Brasil de la Edad Media a la segunda revolución industrial”. A la pregunta de cuál sería el legado del tropicalismo se queda pensativo: “Prefiero preguntar que responder”.

    Publicado en El País, 5/11/2011

     
  • Norah Jones, la chica discreta
    Entrevistas
    • Entrevistas
    • 06 Junio 2014

    A través de los ventanales de la habitación del hotel de París en el que Norah Jones recibe a los medios se puede ver la verja del jardín de las Tullerías. A unos doscientos metros se encuentra la estatua dorada de Juana de Arco, que desafió a los invasores ingleses en el siglo XV. Y, como la doncella de Orleans, la joven estadounidense está dispuesta a enfrentarse al mundo, en su caso a la prensa europea, sin bajar la guardia. “Está de muy buen humor”, asegura la responsable de su discográfica justo antes de subir a la habitación del cuarto piso para los veinticinco minutos de entrevista concedidos a Babelia. La propia Norah Jones, que viste discretamente de oscuro, abre la puerta con una gran sonrisa. Se muestra tan amable como recelosa. Espera de pie a que su interlocutor del momento tome asiento y le ofrece algo de beber que ella misma le acerca en un vaso. Y se sienta, expectante.

    Con poco más de veinte años, Norah Jones (Nueva York, 1979) grabó un primer disco del que se han vendido más de veinte millones de ejemplares. Y que le valió llevarse ocho grammys en 2003. Aquel Come away with me, con la canción de Jesse Harris Don´t know why, convirtió de un día para otro, a una chica que había crecido en Tejas y se estaba ganando la vida en Nueva York como camarera, en una estrella internacional. Con una cuenta corriente para no tener que preocuparse por el futuro. Hace ya diez años de aquello. Pero, en la selección musical del avión que lleva al periodista de Madrid a París, está… Come away with me. “Lo recuerdo como si fuese ayer. Era abrumador, una locura, y no creo que fuese lo mejor para mí, pero bueno”, dice. Probablemente haya un punto de timidez en ella, mucho pudor a exponerse ante extraños. Y desconfianza ante lo que vaya a salir luego en diarios, revistas o blogs de medio mundo. “Traducen tan mal lo que he dicho”, cuenta con cara de resignación, “incluso en inglés a veces se malinterpretan mis palabras”.

    Su nuevo disco, Little broken hearts (Pequeños corazones rotos), está marcado por una ruptura amorosa. Las canciones son contadas desde el punto de vista de una persona herida. Incluso la juguetona Happy pills habla de poder quitarse a un hombre de encima. A la pregunta de quién demonios es el malvado que rompe esos pobres corazones a los que se refiere el título del disco, dice con una sonrisa: “Ya estoy bien, son cosas de la vida”. Y frena en seco. Silencio. Uno de los periodistas abordó el asunto de su separación a las bravas para saber si tenía una nueva relación sentimental y la respuesta de la cantante fue rápida: “No es asunto tuyo”.

    Little broken hearts es el quinto disco de Norah Jones —sin contar los dos publicados con Little Willies ni el recopilatorio de sus colaboraciones— tras Feels like home (2004), Not too late (2007) y The fall (2009). Varias de las 12 canciones inéditas exploran texturas y ritmos que no son los habituales de la cantante y pianista. “Siempre intento cosas distintas. Lo que no me apetece para nada es hacer siempre el mismo disco. Y fue divertido trabajar con alguien como él, escribir canciones con él”, asegura. Él es Brian Burton, también conocido como Danger Mouse, con trabajos anteriores para Gorillaz o Beck. “Tiene un sonido muy distinto. La forma en que graba los instrumentos es diferente de lo que yo estoy acostumbrada. No tengo paciencia para encontrar sonidos extraños en los teclados, él sí, y eso me encanta. Amo la música, pero no soy buena buscando sonidos, yo soy buena tocando”, dice riendo.

    Por primera vez Jones llegó a un estudio de grabación con las manos vacías. Apenas unas cuantas ideas en un cuaderno de notas cuando entró en el pequeño estudio de Burton en Los Ángeles: “Pese a ser una experiencia nueva para mí no estaba asustada. Confiaba en él, en su modo de trabajar y sabía que nos dábamos bien. ¡Y ahora ya sé que soy capaz de hacerlo!”. No hubo la presión de una fecha de entrega: según ella, ni sus representantes ni la discográfica sabían que estaba grabando.

    Se ha escrito que Norah Jones con Danger Mouse es igual que la unión del chocolate con el helado. No le hace gracia el símil. Aunque acaba aceptando el juego de saber cuál de los dos sería ella. “Estoy segura de que soy el helado”, dice riendo. “Bueno, pensándolo bien es simpático, me lo tomo como un cumplido”.

    En 2008 se habían encontrado los dos en Rome, un disco de Burton que se inspira en la música del cine italiano. “Brian me llamó para preguntarme si quería participar en su disco y le dije: ‘Claro, me parece fantástico, soy una gran admiradora tuya’. Vino a mi casa y estuvo tocando las canciones. Unos meses más tarde nos volvimos a reunir para la grabación. Trabajamos muy a gusto y, al terminar, le pregunté si estaría interesado en producir mi siguiente disco. Me dijo que sí, pero que era mejor ver qué es lo que iba surgiendo, componer juntos… Me pareció bien, y me puse a buscar al productor de The fall”. De todos modos quedaron durante una semana “para intentar algo, para ver si la cosa podía funcionar”. “Fue verdaderamente bueno, así que decidimos hacerlo. Pero nos ha tomado tres años programar un calendario que nos conviniera a ambos”, explica. Danger Mouse le sugirió grabar un disco sombrío: “Me preguntó entonces si yo quería algo así y pensé ‘hum, no necesariamente’, pero mis circunstancias, cuando por fin estuvimos juntos, sí que le daban sentido a eso. Tuve un montón de inspiración”.

    “Brian y yo nos hicimos grandes amigos. Nos metimos cada uno en la cabeza del otro. Fue interesante poder tener esa perspectiva porque él es un hombre. No es que mujeres y hombres seamos tan diferentes, pero lo somos. Así que escribíamos estas canciones sobre las relaciones desde nuestras distintas perspectivas. Todavía no comprendo muy bien cómo funcionan las relaciones amorosas, lo intento. Creo que a medida que te vas haciendo mayor lo comprendes mejor”.

    “No sé por qué escribí Miriam. La canción salió así. Me gusta que sea muy dramática. Quizá resulta algo chocante, pero ¿por qué no? No creo que sea una letra tan disparatada. No voy a matar a nadie, creo que eso ya se sabe ¿no?”, dice riendo. Confiesa tener demoitis —en español podría ser maquetitis—: “Me lo diagnosticó Mardin, el productor de mi primer disco. Teníamos todas aquellas maquetas y yo le decía: ‘Sí, están bien, pero la primera…’. Me gusta la primera versión de las cosas. Y, después, me resulta difícil cambiar”.

    Si algo sorprende a primera vista del nuevo disco de Norah Jones es su portada. Quién iba a imaginar que le diera por inspirarse en el cartel de Mudhoney, una película de 1965 de Russ Meyer, el famoso y ya fallecido director de serie B, adorador de mujeres con bustos generosos. “Estaba colgado en el estudio de grabación. Sus carteles son divertidos, aunque yo no hubiera utilizado el de Faster, Pussycat! kill! kill! Para ser sincera no me atrae el rollo de Meyer, pero este cartel en concreto me resulta fascinante. Me seduce la imagen, el blanco y el negro con el rosa. La chica es misteriosa, sexy… La miras y no sabes qué va a ocurrir. Eso me gusta”.

    Norah Jones actuó en la película de Wong Kar-Wai My blueberry nights. Una pequeña provocación: ¿es verdad que aceptó el papel por el beso de Jude Law? “¡No lo sabía!”, exclama. “¡El director no me había dicho nada! Ni siquiera que iba a tener que besar a alguien. No sé qué idea le rondaba por la cabeza cuando me ofreció el papel porque todavía no había escrito el guión y no me contó absolutamente nada”. Ahora habla casi susurrando: “Aún no sé por qué me quiso en su película. Me lo dijo una vez, pero no le entendí”. ¿Piensa en el cine? “No, fue estupendo, pero no es lo mío. Hay que levantarse muy temprano, trabajar 14 horas al día… No, gracias. Bueno, si hay un actor muy guapo igual me lo pensaría”, bromea. “Yo nunca digo jamás, pero tendría que ser algo que tuviera muchas ganas de hacer”.

    Avisaban antaño de que no se le preguntara por su padre [Norah Jones es hija del gran músico Ravi Shankar, aunque ella creció con su madre]. “Lo que pasa es que hace diez años la gente intentaba montar una historia con algo que nada tenía que ver con la música. Y yo no quería que lo hicieran porque no era justo para mí ni para quien me educó. Trabajé muy duro y no le vi durante años, así que no me parecía razonable aquel enfoque. Ahora estamos muy unidos, pero no hagas la entrevista sobre eso”, dice riéndose con ganas.

    En cuanto la conversación deriva hacia un aspecto más personal, aunque sea con la mayor delicadeza, su mirada se vuelve más escrutadora. Sus respuestas son breves, una frase o dos, en la mayoría de los casos, y enseguida calla. Como si temiera que se le escape algo; como si esperara la pregunta trampa, aquella cuya contestación va a ofrecer más información de la que ella está dispuesta a dar. Frunce el ceño al preguntarle si su tatuaje al final de la espalda es el mismo que lleva su hermana Anoushka [la sitarista Anoushka Shankar]. Pero responde: “Nos hicimos el tatuaje juntas cuando ella tenía 18 años y yo 20. Hubiera preferido que eso quedase entre nosotras, pero puso una fotografía en su página web… Lo hicimos porque aun siendo hermanas no crecimos juntas. Nos conocimos ya de mayores y ésa fue nuestra manera de marcar el vínculo”.

    Dice que siempre ha querido que su voz sonara mayor. “Tampoco estropeada o demasiado mayor, pero que no suene cristalina. Mis voces preferidas son las de cantantes que han vivido como Billie Holiday o Ray Charles”. Norah Jones ha grabado con Willie Nelson, Foo Fighters, Outkast, Q-Tip, Belle and Sebastian, Herbie Hancock o Charlie Haden: “Es muy emocionante estar con héroes de tu infancia, gente con la que has crecido. Poder cantar con alguien como Ray Charles, que ya se fue. Recuerdo que la primera vez que estuve con él me puse a llorar”. A los diez años de Come away with me, Norah Jones, que confiesa disfrutar como una niña cuando visita una gran tienda de juguetes que hay en Tokio, y a la que le encanta estar en casa, cocinar y nadar, ha grabado el que posiblemente sea su mejor disco desde aquel espectacular debut.

    Publicado en El País, 21/4/2012

     

     
  • Seu Jorge ‘Tive razão’

  • Mariza ‘Ó gente da minha terra’

  • Granujas en Madrid
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    • 02 Junio 2014

    Dos siglos y medio después de que John Gay creara la Ópera de los mendigos, y cincuenta años después de que Bertolt Brecht firmase con Kurt Weill su Ópera de los tres centavos, Chico Buarque publicó la Ópera do malandro. El musical de Chico, tras más de un año dedicado a escribir las canciones, al montaje y los ensayos, se estrenó el 26 de julio de 1978 en el Teatro Ginástico de Río de Janeiro. Aunque antes tuvo que sufrir algunos cortes de la censura. De la dirección se ocupó Luís Antônio Martinez Corrêa. Y permaneció en cartel durante casi un año, llenando el teatro de martes a domingo.

    Decía Chico por aquellos días que su musical tenía la estructura de la obra de Gay y el enfoque crítico de Brecht, pero era esencialmente brasileño: en el Río de Janeiro de la década de los cuarenta del siglo pasado, Fernandes de Durán, el magnate de los burdeles, y Max Overseas, el contrabandista, son rivales. Para empeorar las cosas, Max seduce a la hija de Durán, Teresinha, y se casa con ella en secreto, aunque tiene a Lúcia, hija del jefe de policía, como amante.  Una historia sobre el poder del dinero, la corrupción y el papel de las corporaciones, que transcurre en el barrio carioca de Lapa, pero que podría suceder en cualquier otro lugar. Banqueros y empresarios sin escrúpulos, policías cínicos y corruptos, prostitutas, transexuales…

    La ópera de Chico Buarque, uno de los grandes de la música brasileña, trata de la decadencia de un sistema económico, social y político, y de sus estrategias para mantenerse en el poder. Decía él, cuando se estrenó, que en la obra no hay héroes, que todos los personajes giran alrededor del dinero. Y que, en la lucha por la supervivencia, que no permite veleidades éticas, hay dos niveles: el de los que luchan para sobrevivir y el de los que luchan para acumular. Como escribió Ruy Castro, una historia de explotadores y explotados conviviendo en ‘armonía’.

    En la banda sonora, clásicos de Chico como Folhetim, Pedaço de mim, O meu amor, Geni e o Zepelim, Teresinha… y ese O malandro, adaptación al portugués de Mackie el navaja, el Mack the knife de Brecht y Weill, más una Ópera do malandro a partir de fragmentos de Rigoletto, Aida y La traviata, de Verdi, Carmen, de Bizet, y Tannhäuser, de Wagner. Un LP doble recogió entonces las canciones, con arreglos y dirección musical de Francis Hime, en las voces de Nara Leão, Gal Costa, Alcione, Zizi Possi, Marlene, Elba Ramalho, Moreira da Silva, el grupo MPB-4 o el propio Chico Buarque.

     

    Ahora la compañía Teatro defondo, con dirección y versión a cargo de Vanessa Martínez, y la dirección musical de Pedro Moreno, trae a Madrid esta Ópera do malandro. Nueve actores/cantantes  (Antonio Villa, Muriel Sánchez, Andrés Navarro, Lola Dorado, Mar Álvarez, Nuria Benet, Ángel Ramón Jiménez, Juan Bey y Pablo Huetos) y cuatro músicos/actores  (Pedro Moreno, Adrián Alvarado, Carlos Mankuzo y Manu Sanz).

     

    Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa. Madrid

    Del 6 al 29 de junio. Miércoles a sábados 21h30. Domingos 20h30.

    www.teatrofernangomez.com

    www.teatrodefondo.org

     

     

     
  • “Un artista es alguien que transforma todo lo que le pasa en una ventaja” Geoff Dyer

  • Keith Jarrett piano solo Tokio

  • Una calle para Miles
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    • 26 Mayo 2014

    A mediados de diciembre, antes de dejar el cargo de alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg firmó la orden por la cual el tramo de West 77th Street, entre West End Avenue y Riverside Drive, pasaba a llamarse Miles Davis Way, en homenaje al genial trompetista y compositor. En un piso del número 312 de la calle 77 oeste, en el Upper West Side de Manhattan, vivió durante 25 años Miles Davis. Allí creó la música de discos antológicos como Kind of Blue, el más vendido de la historia del jazz, o Bitches Brew. Y por allí se dejaban caer músicos como Dizzy Gillespie, Art Blakey o Herbie Hancock.

    Este 26 de mayo, en presencia de dos de los hijos de Miles, Cheryl y Erin, y de su sobrino Vince Wilburn Jr, se ha descubierto la placa. El día en que el músico, fallecido en 1991, hubiera cumplido 88 años. Según The New York Times, la campaña ante las autoridades municipales, para rebautizar el trozo de calle con el nombre de Miles Davis, la lideró una de sus antiguas vecinas, tras enterarse de que músicos como Duke Ellington, Tito Puente o Chico O´Farrill tenían calles o plazas con sus nombres. El proceso ha sido largo, pero a base de llamadas, correos electrónicos y visitas a miembros del ayuntamiento y presidentes de juntas del vecindario, Shirley Zafirau finalmente se salió con la suya: Miles Davis ya tiene su calle en Nueva York.

    www.milesdavis.com

    www.nytimes.com

     
  • John Coltrane ‘My favorite things’

  • “La música del siglo XX es un legado del comercio de esclavos” David Byrne

  • Toninho Horta ‘Moon river’


  • Pistas
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    • 20 Mayo 2014

    A ese trémolo de guitarra de los primeros compases, que remite directamente al Tárrega de Recuerdos de la Alhambra, Niño Josele le da en seguida aire flamenco: a él le gusta especificar que es flamenco de gitano. Si Niño Josele toca Alma de mujer, composición de Chano Domínguez, en solitario con su guitarra Vicente Carrillo –la que le regaló Paco de Lucía-, unos cuantos cortes más tarde es el pianista de Cádiz quien se lanza él solito a por ‘¿Es esto una bulería?’, que lleva la firma del guitarrista de Almería.

    Dice Fernando Trueba que Juan José Heredia y Chano Domínguez estaban condenados a encontrarse. Trueba sabe de lo que habla. Cuando sueña, y luego se le mete entre ceja y ceja, que dos músicos que él admira deberían hacer algo juntos, ya se pueden éstos ir preparando, que acaban por encontrarse. El cineasta y productor discográfico es paciente y, sobre todo, tozudo, muy tozudo. Se pudo comprobar con Bebo Valdés y Diego El Cigala, en aquellas Lágrimas negras que se convertirían en un fenómeno internacional avalado por medios como el New York Times y corroborado con ventas de cientos de miles de ejemplares.

    Tanto Niño Josele, nacido en 1974 a la vera del Mediterráneo, como Chano Domínguez, que creció desde 1960 a orillas del Atlántico, han bebido del flamenco y se han empapado de jazz. Cada uno por su lado. Y cada uno a su aire. Chano, que a finales de los años setenta militaba en una referencia del llamado rock andaluz, el grupo Cai, antes de irse adentrando en el jazz con Hiscadix, heredó de su padre la afición al flamenco; Josele, descendiente de tocaores y cantaores, a quien el suyo puso una guitarra entre las manos con seis añitos, ya andaba por los treinta cuando descubrió al pianista Bill Evans y se metió de cabeza en el jazz, en un amoroso aprendizaje de armonías y progresiones, que le ha llevado a tocar con Phil Woods, Chick Corea, Marc Johnson…

    Con Paco de Lucía, su ídolo, Josele tuvo la dicha de compartir los viajes de Cositas buenas por el mundo. Paco, al que considera un segundo padre, y que le cuidó y enseñó, le espetó un día: “Sigue adelante sin mí. Te toca empezar tu carrera”. Y se van a cumplir veinte años de aquel día de agosto en que Chano Domínguez, el pianista que mejor ha entendido las finas claves que llevan del jazz al flamenco y viceversa, entró en unos estudios de Madrid para grabar 10 de Paco. De Chano son las introducciones de Because, de Lennon y Mc Cartney, o de Django, que el pianista del Modern Jazz Quartet John Lewis dedicó al legendario guitarrista, en este disco que respira emoción.

    La mano de Trueba -productor ejecutivo del disco con Nat Chediak-, se nota en el repertorio. Su huella está en una selección de obras brasileñas que nunca resultan obvias. Por ejemplo, las dos delicadas composiciones del maestro Jobim, Luiza –debilidad confesa de Trueba, que ya la había incluído en uno de sus recomendables recopilatorios de Música para los amigos-, y Olha María. Y la Rosa, del ilustre Pixinguinha, recordada hace unos años por Marisa Monte, o la inesperada, y más antigua aún, de 1912, Lua branca, de Chiquinha Gonzaga, pionera de la música popular de Brasil y de las luchas por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres.

    Chano y Josele están en un momento muy dulce. Difícil asegurar que en la plenitud de su arte porque posiblemente todavía nos sorprendan. Tocan al Michel Legrand de los Paraguas de Cherburgo -su J´attendrai– y Two for the road, pieza que Henry Mancini compuso para otra película de mediados de los sesenta, y también grabada por dos grandes músicos: Charlie Haden y Pat Metheny. Los estadounidenses la tocaron con cuerdas de guitarra y contrabajo mientras que los andaluces la han llevado a las cuerdas de la guitarra y el piano. El 15 de julio arranca el primero de sus conciertos en el Festival de Jazz de Vitoria. Para empezar a ser, ya con vitola de clásicos, dos en la carretera.

    Chano Domínguez y Niño Josele
    Chano & Josele (Calle 54 Records/Sony Music) se publicará a mediados de junio

    www.fernandotrueba.com

    www.sonymusic.es

     
  • La horchata de Caetano
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    • 08 Mayo 2014

    “Orxata de xufla, si us plau”. Así, en catalán, se escucha la frase en Vaca profana, una canción de Caetano Veloso que cita a Gaudí, Barcelona, las ramblas del planeta y la ‘movida madrileña’. Caetano llegó a España por primera vez vía Cataluña. Entró por Barcelona. Y no venía precisamente a cantar. En aquellos días de 1970, Glauber Rocha, bahiano como él, y que lideró en Brasil el movimiento del Cinema Novo, rodaba en el Ampurdán, en Sant Pere de Rodes, Ampurias y el Cabo de Creus, con Paco Rabal y Pierre Clémenti, su película Cabezas cortadas. Glauber le había mandado una carta a Caetano porque quería hablar con él cara a cara con el fin de aclarar ciertos embrollos. “Sobre nobles tareas y chismes mezquinos del cine brasileño”, contaría Caetano, en 1993, durante una conferencia en el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro.

    El productor de Cabezas cortadas, Pere Fages, le paseó por Barcelona. En el piso de Fages, centro de reuniones de intelectuales, artistas y escritores opuestos al franquismo, Caetano se pasaba horas conversando con personajes como García Márquez. Aún hoy recuerda a Pere Fages como un hombre muy divertido y muy inteligente. Fue él quien le habría incitado a leer a Cortázar, Vargas Llosa o Cabrera Infante, y quien le buscó una casa para alquilar en el pueblecito de La Escala donde Caetano pasaría el verano con la que entonces era su mujer, Dedé, y algunos amigos. El catalán, fallecido en diciembre de 2012, y el brasileño no volvieron a encontrarse hasta muchos años después, cuando el productor apareció por sorpresa en un concierto del músico en Cataluña. A Caetano le dio una enorme alegría verlo.

    En Cataluña conoció a Serrat,  Raimon y Lluis Llach: la nova cançó estaba entonces en plena efervescencia. Le fascinó Pau Riba, cuya música sintió mucho más próxima al tropicalismo, y también tuvo afinidad con Pi de la Serra. Los menciona a ambos en su Vaca profana. Francesc  Pi de la Serra, que está celebrando sus 50 años de carrera, contó en el documental L´home del carrer, que le telefonearon del partido –militaba en el PSUC- para decirle que iban a ir a su casa dos personas. Algo que sucedía con relativa frecuencia: le llamaban y preguntaban ‘¿tienes una cama’?. Era la consigna. Al anochecer aparecían dos o tres clandestinos que se marchaban por la mañana. Ese día llamaron al timbre un negro y un mulato. Y, al ver las guitarras por la casa, le pidieron si podían tocar. El bueno de Francesc les escuchó fascinado y contactó en seguida con el partido para preguntar quienes eran los dos extranjeros. ‘¿No lo sabes?’ Son Gilberto Gil y Caetano Veloso’. Se hicieron amigos. Pi de la Serra y Caetano habrían incluso estado dándole vueltas una noche a la idea de montar un negocio para comercializar la horchata de chufa en Brasil.

    Caetano no llegaba desde Brasil sino de Londres. Los militares que habían dado el golpe de estado de 1964 en su país, y que el 13 de diciembre del 68 suspendieron el hábeas corpus, le metieron entre rejas pocos días después de la proclamación del siniestro decreto número 5, el AI-5. Fue detenido en su apartamento de São Paulo, en la esquina de la Avenida Ipiranga con la São Luis, al amanecer, por policías de paisano que obedecían órdenes militares. Encarcelados él y Gilberto Gil, las dos cabezas más visibles del movimiento tropicalista, una propuesta dionisiaca de música, cine, teatro y artes plásticas que retomaba el humor, el sentido crítico y el espíritu antropofágico del Movimiento Modernista de 1922. Los dos estuvieron en sendas celdas diminutas, con una vieja manta en el suelo y la letrina, en un cuartel del ejército en Río de Janeiro. Una semana en soledad que se le hizo eterna. Después, más días en otros cuarteles de los suburbios de la zona norte y cuatro meses confinados los dos en la ciudad de Salvador de Bahía hasta que los subieron a un avión rumbo a Londres. La mejor manera que se le ocurrió a la dictadura para quitárselos de encima.

    Casi dos años y medio duró el exilio londinense. Gilberto Gil supo sacarle provecho a una capital británica donde empezaba ya a insinuarse el reggae. Acudieron a festivales como el de Glastonbury y vieron a Jimi Hendrix en la isla de Wight. Pudieron escuchar en directo a los Rolling Stones, Led Zeppelin, Pink Floyd, los Who, Bob Dylan o la Incredible String Band. Para Caetano, sin embargo, Londres fue un trauma. “Como un sueño oscuro”, escribió en su libro Verdad tropical. No vio ni una obra de teatro, ni puso los pies en una librería o una biblioteca. Fue al British Museum y a la Tate Gallery la semana antes de su regreso a Brasil, y porque le llevaron unos amigos. La mayoría de fotografías suyas tomadas durante aquel tiempo le muestran triste y abatido. Como la de la portada del disco en que aparece con barba –la única vez que se la dejó-.

    El 4 de noviembre de 1969, Carlos Marighella, ex miembro del Partido Comunista y uno de los líderes de la lucha armada contra la dictadura, al que Caetano dedica una canción en su disco Abraçaço, había sido acribillado a tiros por la policía de la dictadura. Ver la fotografía de su cadáver en un pequeño recuadro, en la misma  portada de una revista semanal –la de mayor tirada de la época en Brasil- en la que él posaba sonriente junto a Gil en el puento de Waterloo, con el Big Ben al fondo, le deprimió más todavía. Colaboraba entonces en O Pasquim, una revista alternativa carioca, y escribió una crónica en la que decía: “Hoy, al despertar, me topé con la cosa más fea que ya vi en mi vida. Esa cosa era mi propia cara”. Pese a todo, Caetano Veloso tiene una deuda con los ingleses: en Londres grabó el LP, publicado en 1971, en el que se atrevió a tocar la guitarra por primera vez en un disco.

     
  • Melody Gardot, la cantante que perdió el habla
    Entrevistas
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    • 08 Mayo 2014

    Melody Gardot está en París. En un hotel de cinco estrellas al lado de los Campos Elíseos. La joven estadounidense tiene un concierto privado: canta en un pabellón de acero y vidrio instalado en el Jardín de las Tullerías, para los más de 300 invitados de la marca suiza de joyas y relojes de lujo que la ha elegido como embajadora. Circula un vídeo con su interpretación de La vie en rose y, en los últimos meses, ha llenado seis veces el Olympia, la mítica sala que vio triunfar a Edith Piaf, Jacques Brel o Amália Rodrigues. “Amo París. Es el primer sitio que sentí que era mi hogar. Me gusta el estilo de vida. El aprecio de la gente por la poesía, la música y las artes. Vivo en Filadelfia, una de las ciudades más antiguas de Estados Unidos, y hay una calle diseñada por el hombre que proyectó los Campos Elíseos así que tiene cierto aire parisino. Yo solía caminar por ella desde niña imaginando que estaba aquí”.

    Hoy toca pelo negro, las uñas de las manos de color azul y labios rojo sangre, un vestido corto morado, medias de rejilla y zapatos de tacón de aguja, sombrero negro de ala y esas gafas oscuras que probablemente sólo se quita a la hora de dormir. ¿Poses de diva? Nada más lejos de la realidad. Melody Gardot –la ‘t’ final no se pronuncia- se muestra amable y cálida. En cuanto desaparece del cuarto de hotel la cámara de TV de su anterior entrevista pide permiso al periodista para quedarse descalza y, apoyándose levemente en su bastón, se acerca a la ventana abierta a un gran patio para fumarse un cigarrillo. Con el sonido de fondo de las campanas de una iglesia cercana, habla sobre las diferencias entre el idioma portugués en Portugal y en Brasil, o el castellano de España y el de América –explica que le cuesta mucho menos entender los acentos del hemisferio sur-, y se interesa por saber las razones de las distintas pronunciaciones de la ‘c’ y la ‘z’ en español. Su novio entra en la habitación y le entrega una bolsa de plástico de la que ella saca varios grandes botes de suplementos vitamínicos naturales: C, B12… Se sienta ante una mesita, desenrosca uno de los tapones y se traga dos pastillas sorbiendo con una pajilla agua mineral de una pequeña botella. “A algunos músicos les gusta tomar drogas, lo mío son las vitaminas”, dice riendo.

    Hace diez años –ella tenía 19- pedaleaba por las calles de Filadelfia cuando se le cayó el mundo encima. Un todoterreno se saltó un semáforo en rojo y la arrolló. Quedó en el suelo con la pelvis fracturada y múltiples traumatismos. “¿Si empezó una nueva vida? Yo creo en el viaje del alma. Hay muchas historias de personas que han tenido experiencias próximas a la muerte y de cómo les ha cambiado la vida. Absolutamente todo cambia dentro de uno. Y fuera de nosotros, a nuestro alrededor. Para mejor. No me puedo imaginar más agradecida al despertar y por ser lo que soy ahora. Es un ‘milagro’ –pronuncia la palabra en español-”. Hasta entonces pintaba y soñaba con trabajar en el mundo de la moda o el diseño. Y, desde los 16, y para sus gastos, tocaba el piano en bares los fines de semana: de Duke Ellington a Radiohead.

    Tenía tal cantidad de morfina en el cuerpo que alguien podría haberme dicho que me iban a implantar un pene y le hubiera contestado ‘bien, estupendo, sólo quiero que me enseñes a usarlo’ (se ríe). Yo estaba en cama y veía unas sombras blancas que eran los médicos. Como en una película de vampiros. Tenían gráficos en las manos y con su diagnóstico me condenaban a cadena perpetua. Una curiosa manera de jugar a ser Dios”, recuerda. “He visto tantas cosas hermosas que los médicos no consiguen explicar. Si tú quieres, si trabajas contra la muerte, te puedes quedar aquí un poquito más. Creo que una muerte emocional se produce de igual modo”.

    Tardó meses en hablar de nuevo –su cerebro funcionaba, pero las palabras no lograban salir de su boca- y más aún en volver a caminar. Un neurólogo la animó a utilizar la música como terapia. Recostada en la cama intentaba canturrear ayudándose de una guitarra. Así surgió, en 2005, el material de un EP de seis canciones que acabó llamándose Some lessons. Las había ido grabando en un ocho pistas que tenía en su habitación. Al principio lo hacía simplemente porque le fallaba la memoria a corto plazo: era incapaz de recordar qué había hecho un rato antes. “Cuando regresé a casa había un par de zapatos de tacón de aguja al pie de la cama y no dejaba de mirarlos pensando ‘algún día me los voy a poner’. Conocí a una osteópata, una persona muy especial a la que le importaba un comino el negocio de las aseguradoras médicas o el número de pacientes que se suponía debía de atender diariamente, y le pregunté ‘¿crees que podré volver a caminar algún día?’. Y ella me contestó: ‘Nena, yo te voy a ver bailando” (se emociona al contarlo).

    Hoy sigue siendo hipersensible al sonido y la luz –de ahí sus gafas oscuras- y camina con un bastón. Uno de los doctores que la cuidaron comentó que no es posible separar su música del daño que sufrió. Se queda un rato en silencio. “Ray Charles era ciego, Ray Charles era músico o Ray Charles era un músico ciego? Creo que una puerta conduce a otra. Estoy dónde estoy porque vengo de dónde vengo. Así que lo acepto de la mejor manera. Es como el vino y el viñedo. No puedes cambiar la tierra de la que nace la uva, pero cada año cobra un sabor distinto”, comenta quien practica el budismo y sigue una dieta macrobiótica. Melody Gardot financia un programa de terapia musical en el hospital de Nueva Jersey donde fue atendida. Y en su página de Internet dejó escrita una reflexión sobre la discapacidad: “¿Esa palabra no debería aplicarse a todo el mundo? Piensa en cuanta gente que tú conoces no dibuja bien. Todas esas personas que no saben dibujar ¿no están discapacitadas para la pintura? Yo soy capaz de realizar determinadas tareas e incapaz de hacer otras. Eso es todo”.

    En 2008 grabó Worrisome heart y, al año siguiente, producción de Larry Klein y arreglos de Vince Mendoza, My one and only thrill, del que ha vendido cientos de miles de ejemplares. Cuando se acerca al micro, deja apoyado el bastón y empieza a cantar a capella, acompañándose apenas de los chasquidos de sus dedos, el tintineo de una pulsera o su tacón golpeando el suelo, no hay quien se le resista. Afinación, swing, y una coloratura de voz carnosa que le permite transmitir emoción sin necesidad de forzar registros: al servicio de la melodía, de la letra de cada canción. En sus conciertos suele incluir algún que otro clásico: Over the rainbow –homenaje a su abuela-, Ain´t no sunshine de Bill Withers o ‘Sodade’, que cantaba Cesaria Evora. Aunque, básicamente, interpreta sus propias composiciones. Algunas parecen sacadas del mejor cancionero estadounidense de los cuarenta y cincuenta. “Me siento más cómoda escribiendo un blues porque entiendo el sufrimiento. Me gustan las historias, leerlas, oirlas y, de vez en cuando, incluso escribirlas”. Carla Bruni compara sus letras con la poesía de Emily Dickinson: “Carla es un encanto”.

    Si uno la escucha por primera vez, sin tener la más mínima referencia previa, su voz no parece la de una mujer de veintitantos años. “Todo el mundo piensa que soy mayor. Y lo soy”, asegura. “Yo diría que tengo dos millones de años porque me interesa mucho más el alma que cuantas décadas lleva acumuladas mi cuerpo”. Vive prácticamente en una maleta. “Soy como un genio, todo lo que tienes que hacer es frotarla tres veces y aparezco”, dice riendo. Al pasar la mayor parte del tiempo viajando se vio obligada a desprenderse de su gato Maestro. “Oh, Maestro, Maestro”, exclama como lo haría una niña. “Cuando empecé a viajar no podía hacer planes de nada. Me avisaban de pronto de que tenía que estar dentro de un avión en tres días y pasar una semana fuera de casa. Y luego volvía a casa y vuelta a empezar. Al vivir sola tuve que encontrarle un nuevo hogar a mi gato. Era increíble porque yo estaba tocando el piano en mi apartamento y si le gustaba, saltaba de la cama, venía a sentarse conmigo en el taburete, y se quedaba allí moviendo su cola al compás”.

    “Un día me desperté y decidí ir a Lisboa. Mucha gente hace planes, yo reacciono a mis sentimientos. Quería estar despierta de noche y muchas ciudades echan el cierre, pero en Lisboa puede escucharse música desde las diez de la noche hasta las tres de la madrugada. Y puedo ir a cualquier parte caminando lo cual es muy importante para mí porque no quiero volver a conducir”. Conoció a la viuda del compositor y guitarrista Carlos Paredes, Luisa Amaro, que ha sido su profesora y con la que mantiene contacto. “Yo lloraba al escucharla tocar. ¿Has visto sus manos? Para tocar la guitarra portuguesa necesitas tener dedos muy fuertes”. El gran Carlos Paredes había grabado en 1990, en París, Dialogues, a dúo con el contrabajista Charlie Haden, que hace tres años invitó a Melody Gardot –también a Diana Krall, Norah Jones y Cassandra Wilson- a participar en su disco ‘Sophisticated ladies’.

    The absence, título del último disco, tiene que ver con la palabra portuguesa ‘saudade’ y juega con la idea de la ausencia y la presencia. Está dedicado a todas las madres, en particular a la suya, que pasó penurias para poderla sacar adelante. También lo dedica a sus ex y sus amantes: “Cualquiera que se comprometa con un músico necesita comprender que hay un adulterio. Tienes que perseguir a la musa, y ésta puede llegar en cualquier momento”. En The absence hay una canción llamada Amalia: “Unos niños bajaban por unas escaleras de Lisboa cantando una canción de Amália Rodrigues cuando me encontré una paloma con un ala rota. Parecía una escena de una película de Fellini. La tomé en mis manos y llamamos a un veterinario, un memo que la dejó caer al suelo y me dijo “se va a morir, olvídate”. Para no alargar la historia, se encuentra bien y ya puede volar, pero ella resulta que es él. Pensaba que era una hembra y es Amalio”.

    Con The absence, que se grabó tras meses pasados en Buenos Aires, Marrakech, Río de Janeiro…, Melody Gardot parte hacia nuevos destinos. Más solares, coloridos y probablemente felices porque en las sesiones de My one and only thrill, en los estudios Capitol de Los Ángeles, el arreglista Vince Mendoza llegó a bromear con ella: “Si no empiezas a escribir melodías más alegres no harás carrera”. “Sentí que había una línea que fue hasta Portugal y España desde el norte de África y de allí a Cuba y América del Sur. Una gran conexión musical”, explica. Para esta aventura contó con la producción del brasileño Heitor Pereira, ex guitarrista del grupo Simply Red y compositor de música para cine: “Normalmente yo entraba en el estudio, grababa las canciones, les añadíamos cuerdas, y luego me iba a casa. Con él fue un ‘vamos a volvernos locos’. Ahora, cuando estoy en un escenario, es siempre distinto”. Descubrió la música de Brasil, mientras se recuperaba del accidente, con el disco de Stan Getz y João Gilberto: “En realidad me gusta la voz de Astrud Gilberto, que todo sea tan sencillo, que no haya que hacer nada más. Es el tipo de chica que imagino feliz por juntarse con los chicos para tomarse una copa en un bar y luego cantar algo como si no le importara lo más mínimo. Luego me enamoré de Elis Regina. Elis me mata. Y a veces quiero que la música me mate”.

    “Gardot es jazz, sin serlo, aún siéndolo”, opina el crítico de jazz de Le Monde. A ella no le preocupan las posibles deserciones ante su metamorfosis: “Ve a un concierto y verás. El jazz es libertad. Yo lo veo como si tuviera un restaurante y preparara siempre el mismo plato. Tengo un estilo, pero he descubierto cosas en mis viajes y añado otros ingredientes para probar. La gente anda dividida al cincuenta por ciento. La reacción que más me satisface es la de quienes al escuchar el disco por primera vez lo detestaron, y luego les ha encantado. Si te fijas en tipos como Miles [Davis] ves que nunca hizo la misma cosa dos veces. Mientras vivimos, estamos siempre en movimiento”.

    Publicado en El País, 16/7/2013

     
  • “Toda música trata de la supervivencia” John Berger

  • Pat Metheny & Charlie Haden ‘Cinema Paradiso’


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    • 08 Mayo 2014

    Tenía 17 años cuando entró en la orquesta de Duke Ellington. Harry Carney, nacido en Boston, tocaba el clarinete y el saxo alto antes de pasarse al saxo barítono, y el Duque se habría fijado en él una noche que le oyó en el Bamboo Inn de Nueva York. Era 1927 y Carney ya no se separaría de él: murió el 8 de octubre de 1974, cinco meses después de fallecer Duke Ellington. Al joven Carney le aburrían los viajes en autocar y le gustaba conducir así que, a partir de 1949, decidió seguir las giras de la orquesta por Estados Unidos en su propio automóvil. Pronto tuvo como pasajero a Ellington. Parece que el chico no era demasiado hablador y su jefe aprovechaba las largas horas de carretera para dormir y trabajar.

    Historias imaginarias de esos viajes sirven de nexo a siete relatos, también imaginados, de figuras del jazz como Lester Young, Bud Powell, Charles Mingus, Thelonius Monk, Ben Webster, Chet Baker y Art Pepper. Retratos conmovedores que el autor construye a partir de fotografías de Willliam Claxton, Milt Hinton o Carol Rieff y de anécdotas conocidas y citadas en artículos y libros: el juicio militar contra Young, los dientes que le saltaron a Chet Baker de un puñetazo, el piano de Monk como un mueble más de la cocina… De Ben Webster, feliz de viajar por media Europa en tren, dice que cargaba con la soledad a cuestas, pero que también llevaba consigo su sonido, a modo de consuelo. Geoff Dyer, escritor y periodista, se confiesa en el prefacio: “Mi propósito ha sido el de presentar a los músicos no como eran, sino como a mí me parecía que eran”. Y lo hace con la libertad y la emoción de un gran músico de jazz.

    Pero hermosoBut beautiful, por el clásico de Jimmy Van Heusen y Johnny Burke- ya se había editado en español –Amaranto (Madrid, 1997)- aunque ahora llega con una nueva traducción. Son historias de cuando el jazz lo creaban músicos siempre al límite: entre la discriminación racial, sus adicciones a sustancias prohibidas, los abusos frecuentes de dueños de locales y discográficas, y hasta palizas de la policía. Monk, Mingus, Parker, Powell, Roach… visitaron las alas de psiquiatría de los hospitales. Dyer sugiere en el epílogo que fueron tantas las figuras punteras de las décadas de 1940 y 1950 que padecieron alguna crisis que apenas sería una leve exageración afirmar que Bellevue [hospital de Nueva York] tiene tanto derecho a considerarse la cuna del jazz moderno como el Birdland.

    Geoff Dyer
    Pero hermoso
    (Literatura Random House. Barcelona, 2014)

    www.penguinrandomhousegrupoeditorial.com

     
  • Caetano Veloso, gira europea
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    • 08 Mayo 2014

    Fechas definitivas de la gira europea de Caetano Veloso, que recalará en Madrid y Barcelona. Está acompañado por la Banda Cê: Pedro Sá (guitarras), Marcello Calado (batería) y Ricardo Dias Gomes (bajo eléctrico y teclado).

    28 de abril Lisboa (Coliseu, 21h30)
    30 de abril Turín (Piazza Castello, 21h) 
    2 de mayo Padua (Gran Teatro Geox, 21h30)
    5 de mayo Milán (Gran Teatro Linear4 Ciak, 21h)
    7 de mayo Roma (Auditorium Conciliazione, 21h)
    9 de mayo Bari (Teatro Petruzzelli, 21h)
    11 de mayo Liubliana (Canjarke dom, 20h30)
    13 de mayo Sassari, Cerdeña (Teatro Comunale, 21h)
    16 y 18 de mayo París (Le Grand Rex, el día 16 a las 20h30 y a las 18h el día 18)
    21 de mayo Zurich (Volkhaus, 20h)
    24 de mayo Estocolmo (Koncerthus, 19h30)
    27 de mayo Londres (Barbican, 20h)
    29 de mayo Madrid (Teatro Circo Price, 21h)
    31 de mayo Barcelona (Primavera Sound. Parc del Fòrum)
    2 y 3 de junio Ponta Delgada-Azores
    5 de junio Oporto (Optimus Primavera Sound. Parque da Cidade)

     
  • Chico Buarque & Milton Nascimento ‘O que será’

  • Astor Piazzolla ‘Milonga del ángel’


  • Pistas
    • Pistas
    • 08 Mayo 2014

    Un pianista descomunal y un disco de sentidos homenajes a su familia, con citas de Bach, Miles Davis o Rachmaninov: a Caridad Amaro la abuela paterna, a su madre Pilar y a Bebo, pieza en la que, por un momento, la mano izquierda de Chucho toca como lo hacía su padre. Todo con sus Afro-Cuban Messengers –guiño a los Jazz Messengers de Art Blakey-, quinteto de trompeta, contrabajo, batería, percusión y tambores batás. Y con un Marsalis, Branford, al saxo tenor en Tabú, de Margarita Lecuona, y un asombroso soprano en Abdel. El retrato de la portada, con plumas de jefe indio, no es un capricho: a Valdés le gusta contar la historia de los aguerridos comanches que fueron deportados a México y de cómo unos cuantos cientos de los más rebeldes acabaron en Cuba y se mezclaron con yorubas.

    Chucho Valdés & The Afro-Cuban Messengers
    Border-free (Comanche Music/Jazz Village, 2013)

    www.jazzvillagemusic.com

    www.comanchemusic.net

     
  • “La música nos crea un pasado del que ignorábamos la existencia” Oscar Wilde

  • “Hay que esforzarse por mantener la edad de las luces” Gilberto Gil
    Entrevistas
    • Entrevistas
    • 08 Mayo 2014

    Ya no es ministro. Y se le nota relajado, sereno. Se aloja en un hotel al lado del Arco de Triunfo, muy cerca de la Sala Pleyel, una de las escalas de la gira europea de verano que va a llevarle a Madrid y Granada. Gilberto Gil baja a la recepción con una camisa de manga corta, bermudas y sandalias. Sus rastas recogidas en una coleta. Podría ser un turista cualquiera pero es un artista valioso. Atiende con su proverbial cordialidad y se presta cómplice a las sugerencias del fotógrafo. Ya no es el ministro de Cultura de Brasil.

    “Ahora no tengo que vigilarme para evitar decir cosas que no debo”, comenta riendo. “Aunque el mayor alivio fue dejar de pensar que formaba parte del Gobierno. Porque pensaba en ello veinticuatro horas. Incluso dormido”. Confiesa que, pese a todo, disfrutó: “Me gustaron las discusiones que provocamos en Brasil para intentar una comprensión más abierta de lo que es la cultura”. “En muchos aspectos los gobiernos trabajan en función de la agenda del mundo capitalista. El Estado al servicio de los intereses privados. Algunos Gobiernos intentan equilibrar un poco eso, otros no, entregan completamente el Estado”, asegura riendo. “El Gobierno de Lula, por sus compromisos más sociales, ha tenido problemas por buscar ese equilibrio. Quisimos organizar una agencia reguladora del cine y fue un escándalo porque al sector no le gustó nada. Sin comprender que el interés común es mayor que el particular”.

    Gilberto Passos Gil Moreira acaba de cumplir 67 años y no ha perdido la ilusión. “La música me anima a vivir y me proporciona la posibilidad de un diálogo con la sociedad. A través de ella me sitúo en el mundo. Es mi capital. Son cincuenta años casi de vida artística, desde que empecé a tocar el acordeón en los bailes de Salvador de Bahía”, recuerda. “Envejecer es bueno desde el punto de vista del alma y complicado desde el punto de vista del cuerpo”, dice riendo. “El alma vieja es cada vez más sabia y menos poderosa. Y eso te da un equilibrio fantástico. El cuerpo tiene los problemas de la decadencia. Unos individuos se rebelan y otros, es mi caso, intentan adaptarse adoptando principios ascéticos: alimentación, gimnasia, respiración…”.

    En su gira europea de 2007, sus conciertos se podían seguir en tiempo real desde su página web, y Gilberto Gil animaba al público a sacar fotografías y grabar con sus móviles y cámaras digitales. “Yo defiendo que el público experimente y se apropie totalmente de las posibilidades que ofrecen las tecnologías”. ¿Sin límites? “Los límites tendrán que ser establecidos tras un amplio debate democrático. La regulación de Internet le corresponde a la sociedad”.

    Una de sus mayores preocupaciones, como ministro de cultura, fue el software libre. Y ese complejo equilibrio entre una defensa razonable del derecho del autor sobre su obra y el acceso libre a esa obra como derecho a la cultura. El asunto le apasiona: “Todavía no sabemos hasta qué punto los individuos van a abdicar de su derecho al uso pleno de esas tecnologías y concederlo a las corporaciones”. Se pronuncia claramente contra las leyes que criminalizan al usuario que descarga archivos protegidos: “Están en juego las libertades en una sociedad democrática. Esas sanciones sólo podrían tomarse en el caso de un gran consenso social”, afirma Gilberto Gil, que, sorprendentemente, confiesa tener cierta dificultad con los gadgets y las máquinas. “Uso el ordenador para la correspondencia, para leer noticias. Leo El País y The New York Times todos los días. También blogs, pero aún conservo la curiosidad por la prensa clásica”.

    Para el músico, la crisis tiene nombre: “¡Capitalismo!”, exclama. “La salida serían mercados regulados en función de los intereses públicos. Seguir como hasta ahora se me antoja difícil. Quizás países emergentes como Brasil, India o China, deberían proponerlo. Las personas no parecen darse cuenta de que la cosa es muy grave, pero me temo que lo es. Y no se dan cuenta porque se vive la fiesta del consumo y las facilidades técnicas. Y olvidamos que traen unas posibilidades potenciales de sombras, tiranías, fundamentalismos, que ya andan rondando por ahí. Tenemos que estar muy alertas”, avisa. “Deberíamos esforzarnos por mantener la edad de las luces. Porque estamos en un avión que cae y nadie sabe si encontrará una pista en la que aterrizar suavemente o si va a impactar con el suelo de forma brutal”.

    Publicado en El País, 12/7/2009

     
  • “Nuestra forma de mirar habla de nosotros” Marisa Monte
    Entrevistas
    • Entrevistas
    • 08 Mayo 2014

    Entró en el Estadio Olímpico de Londres, al final de la clausura de los Juegos, tras la exhibición de poderío musical en que los británicos convirtieron la ceremonia. Marisa Monte encarnó a Iemanjá, diosa de las aguas del mar en el sincretismo religioso brasileño, cantando el aria de la Bachiana nº5 de Villa-Lobos. “Fue muy emocionante porque nunca había participado en algo tan global. El espectáculo se desarrolla en el estadio, y tiene cierto impacto allí, pero dónde tiene que ser todo perfecto es en televisión. La producción fue primorosa. La parte brasileña, en los últimos ocho minutos, aunque subordinada a la estructura de los ingleses, se hizo con cierta independencia”, cuenta la cantante desde su casa en el barrio de Gávea, en Río de Janeiro. Todavía no está claro si participará en los fastos de 2016 en su ciudad. Deja la puerta abierta tanto a las Olimpiadas como al Mundial de Fútbol de 2014 o a la Copa Confederaciones que se va a celebrar en junio en Brasil.

    Marisa Monte es una de las cuatro brasileñas elegidas para el Calendario Pirelli 2013: junto a las modelos de rigor, fotografiadas en escenarios de Río por Steve McCurry, el estadounidense cuyo retrato de una niña afgana dio la vuelta al mundo a mediados de los ochenta. “El calendario se centra tradicionalmente en la belleza física de la mujer, pero este año cambiaron el concepto incluyendo mujeres que tienen relevancia por su trabajo o su activismo en causas humanitarias. Me invitaron en parte por mi contribución al proyecto Red Hot [organización que lucha contra el sida para la que ha grabado Aguas de março con David Byrne y, con Devendra Banhart y Rodrigo Amarante, una antigua canción de Caetano Veloso, Nu com a minha música]. La intención era encontrar otra mirada sobre la belleza femenina, sobre la sensibilidad de la mujer”.

    Tenía 19 años –ahora 45- cuando su nombre apareció por primera vez en periódicos y revistas. Se presentaba únicamente en clubes y pequeños teatros. Pocos la habían oído cantar, pero todo el mundo hablaba de aquella muchacha alta, delgada y pálida. Un antiguo directivo de su discográfica suele contar lo que toda la profesión sabe en Brasil: que Marisa Monte logró desde el primer día un control sobre su obra como probablemente ningún músico contratado por una multinacional. Desde la portada del disco hasta que una canción suya pueda figurar en un recopilatorio o ser utilizada para un anuncio. Nada puede hacerse sin su autorización.

    La relación con los medios ha cambiado radicalmente en estos 25 años de oficio. La promoción del último disco se hizo sobre todo a través de su página web. “Acorta el camino, elimina muchos intermediarios, y eso es un sueño, una utopía maravillosa para el artista y también para el fan, que tiene una fuente directa, oficial, de informaciones. Por otro lado, las formas de consumir música se han diversificado mucho. Ahora existen millones de maneras diferentes de oir música. No es sólo a través de los conciertos, el disco y la radio. Se descarga, se escucha en servicios de streaming, en los portátiles personales… Como consumidora me parece fantástico poder escuchar en mi teléfono móvil, en plena madrugada, a cualquier artista de cualquier lugar del mundo y de cualquier época”.

    “Sin embargo, personalmente, no tengo Facebook, no utilizo Twitter ni Instagram. Como artista todos esos servicios los lleva para mi una empresa. Permiten una comunicación ágil con el público que se interesa por mi trabajo. Yo lo superviso todo, sé lo que se está colgando y, de vez en cuando, yo misma cuento algo allí. Pero con mis amigos me comunico por teléfono o por correo electrónico. No tengo ganas de publicar mensajes colectivos sobre mi vida privada. No me seduce e incluso me parece innecesario”.

    Aún hay nostálgicos que se preguntan si los exitosos Tribalistas volverán algún día. “Los Tribalistas nunca se fueron”, exclama, “continuamos escribiendo canciones juntos. El proyecto fortaleció nuestra relación de amistad y no sufrimos desgaste tal vez porque no hicimos una gira. Sobrevivimos a aquello y desde entonces ya compusimos y grabamos suficiente material en mis discos, los de Arnaldo [Antunes] y los de [Carlinhos] Brown como para, aunque de forma más atomizada, tres discos más de Tribalistas que todo el mundo ha escuchado ya. Me parece interesante la no percepción de ese hecho. Nunca fuimos un grupo y nunca dejamos de existir como núcleo de creación. Somos tres artistas con trabajos individuales que hicimos un trabajo colectivo que ya era consecuencia en aquel momento de diez años de colaboraciones entre los tres. Y hoy, diez años después, seguimos componiendo mucho juntos”.

    En su último disco, O que você quer saber de verdade, octavo que lleva su firma, junto a los temas escritos con Arnaldo Antunes y Carlinhos Brown, Marisa Monte exploró una vez más el cancionero de las últimas décadas. Al publicarse en Brasil, se la acusó en una revista cultural de haber grabado 14 canciones demasiado comerciales. “Yo no pienso en esos términos cuando compongo. Esas definiciones son completamente externas a mi raciocinio, a mis sentimientos. Creo que lo que hago está muy ligado a mis vivencias, a mis encuentros, a las conversaciones con mis colaboradores, a la música con la que crecí. Un reflejo mucho más amplio de mi experiencia existencial, que quizá coincide en muchos puntos con la de muchas otras personas”, explica. “Siempre he sido muy popular, ya desde mi primer disco, y, al mismo tiempo, con el aura de algo sofisticado. Y me parecía que las dos cosas podían convivir perfectamente. En mi opinión las etiquetas no sirven de una forma muy objetiva ni concluyente para casi nada”, dice riendo.

    Si el disco generó críticas dispares, en cambio los conciertos de presentación han sido recibidos con elogios unánimes. Seis pantallas, en torno a nueve músicos y la cantante, muestran sin cesar vídeos, fotografías y palabras. Imágenes extraídas de obras de 15 artistas plásticos brasileños contemporáneos como Tunga, José Damasceno, Luiz Zerbini… y animadas y programadas por Emotique, un colectivo de Barcelona que desarrolló un software especial para la gira y que ya ha instalado sistemas similares en el Sónar y la Fundación Miró. “Abro las actuaciones con una canción que escribí hace años sobre un poema de Octavio Paz en versión de Haroldo de Campos. Y precisamente el primer verso dice “me vejo no que vejo” (me veo en lo que veo). Nuestra forma de mirar el mundo habla de nosotros mismos. Alguien puede pensar que Marisa Monte es maravillosa y otro que es horrorosa. Tiene más que ver con las propias personas que conmigo. Creo que comienzo así la actuación para decirles que cuando me ven en realidad se ven a sí mismas. ‘Prestad atención porque hoy os vais a ver”.

    Interpreta Sono come tu mi vuoi, que Mina llevó al éxito hace más de cuarenta años. Hace dos, la mítica cantante italiana incluyó en su disco Piccolino una composición de Marisa Monte y Arnaldo Antunes: Ainda bem. “La invité para que la cantara conmigo en mi disco, pero se demoró intentando escribir una letra en italiano y se pasó el plazo de la grabación. Me dijo que la quería grabar en el suyo y al final prefirió cantarla en portugués. Me sentí muy honrada porque soy muy fan. Tengo muchos discos y DVDs suyos”. Recuerda que siendo muy joven estudió para cantante lírica en Roma. Unos meses. Y sabe “el frisson que Mina causa en Italia”.

    Podría parecer que siempre tuvo el viento a favor, que todo le ha resultado fácil. “Esa afirmación le quita un poco de mérito al trabajo”, dice riendo. “Soy muy trabajadora y digamos que supe honrar a la suerte y el talento. Y tengo vocación por lo que hago. No me extravié por el camino, no desperdicié la energía, no perdí la alegría y el placer. Empecé a ser famosa con 20 años, pero trabajaba desde los 14. No sólo con música también en otras áreas. No me asusta el trabajo ¿sabe? Me encanta. Es un gran valor en mi vida y quizá haya guiado todos estos 25 años.”

    Marisa Monte no está dispuesta a pasar demasiado tiempo lejos de casa. “Consigo organizarme porque tengo dos hijos pequeños. Mi vida no es sólo trabajo. No quiero perderme ninguna de las dos cosas y ése también es un desafío de la mujer de hoy”. Asegura que le gustan las rutinas de la vida cotidiana y tiene clarísimo que una gira puede ser algo muy poco saludable. “Yo podría ser una atleta, creo que tengo personalidad de atleta”, dice. “No salgo mucho, leo bastante, intento hacer un poco de ejercicio todos los días y descanso lo suficiente. Para dar lo mejor de mí. No como nada pesado, no salgo a almorzar fuera, no bebo. Me cuido como si estuviera concentrada en la víspera de un partido de fútbol. Y eso se refleja en una estabilidad, una solidez, que me permiten sentirme bien en el escenario. Es horrible estar en un escenario y no sentirse bien”.

    Publicado en El País, 27 de abril de 2013

     
  • “Si no hubiera música la vida sería insoportable” Jordi Savall

    • Fotografías
    • 08 Mayo 2014
     
  • “La diversidad no es un obstáculo sino una riqueza” Youssou N´Dour
    Entrevistas
    • Entrevistas
    • 08 Mayo 2014

    La revista Time le considera una de las 100 personalidades más influyentes del mundo. Habla con Bush y Putin en las reuniones del G-8 y posiblemente ganaría las elecciones a la presidencia de Senegal caso de presentarse. Youssou N´Dour (Dakar, 1959) se ha convertido en un ejemplo para los jóvenes tentados de arriesgar su vida en un cayuco: decidió quedarse en su tierra e invertir sus ganancias –fue uno de los primeros artistas africanos en hacerlo- en un estudio de grabación (Xippi), una discográfica (Jololi), un club nocturno (Thiossane), una emisora de radio (Futurs Médias) y un periódico (L´Observateur). Casi doscientas personas trabajan para él. Y tiene fama de duro en los negocios. Peter Gabriel, que le descubrió en los años ochenta, definió su escalofriante voz como plata líquida. Ahora, el principito de la Medina, como se le conocía cuando empezó a cantar, publica un nuevo disco: Rokku mi rokka (Dar y recibir). Y trece años después del éxito de 7 seconds, Youssou N´Dour [se pronuncia yusundur] ha grabado de nuevo con la cantante Neneh Cherry.

    Pregunta. Por primera vez se inspira en el norte de Senegal.

    Respuesta. Allí hay una música, un idioma y un pueblo, el tuculeur, que comparten frontera con Mauritania y Mali. El reggae, el blues e incluso el rock and roll tienen allí sus  raíces. Creo que la música partió con los esclavos de esa zona de África y ahora regresa a nosotros con otra sonoridad.

    P. En una canción del disco, un wolof [etnia mayoritaria en Senegal, a la que él pertenece] se burla de un tuculeur. Le dice que su actitud ha cambiado desde que tiene dinero, pero que probablemente se lo haya encontrado. Esa costumbre de bromear en África Occidental ¿no provoca enfados entre las diversas etnias?

    R. Al contrario. Estas bromas contribuyen al entendimiento, a conservar la sociedad con una cierta armonía. Porque la diversidad no es un obstáculo sino una riqueza.

    P. Con Neneh Cherry ha grabado Wake up (It´s Africa calling). Cuando se habla de África aparecen la pobreza, la guerra, la corrupción… Rara vez aspectos positivos.

    R. Me siento un embajador de esa África que no se muestra o no suficientemente en los medios de comunicación de Occidente. Todavía me preguntan ¿cómo es que aún vive en Dakar?. Y yo contesto que tenemos aeropuerto internacional y que puedo tomar un avión igual que si estuviera en Madrid, París o Nueva York.

    P. Asistió con Bono a la reunión del G-8 en Heiligendamm, Alemania, y pudo hablar con Bush y con Putin. ¿Qué les dijo?.

    R. Que con lo que están haciendo no van a poder quedarse tranquilos. Que hay que incrementar la cooperación. Creo que está bien que oigan ese mensaje porque sólo oyen los discursos oficiales entre gobiernos. Yo estoy con los manifestantes, pero poder decirles en la cara lo que pensamos tiene mucha fuerza.

    P. ¿Y le parecieron receptivos?

    R. Todos los dirigentes lo son en mayor o menor medida. Incluso Bush, con quien no comparto sus guerras. Estados Unidos ha hecho mucho en la lucha contra la malaria y el sida.

    P. En julio, en el Festival de jazz de Montreux, al borde del lago Leman, encabezó una marcha por Darfur.

    R. ¿Por qué en Montreux? Porque es el símbolo de una ciudad rica y tranquila en Europa, en Occidente, y Darfur es una catástrofe. Sentía que debía aprovechar el contraste para decir “estamos aquí pero no debemos olvidar lo que sucede allá”.

    P. Declaró que la inmigración es también un fracaso de Europa. ¿A qué se refería?

    R. A que sus acciones no han sido a favor de las poblaciones sino desviadas por gobernantes africanos a los que Europa ha apoyado y animado. Además las políticas migratorias se han convertido en una baza electoral. En Francia, por ejemplo, cada año hay una nueva ley. ¡Joder! ese país es lo que es hoy gracias a los inmigrantes. Y me parece absurdo que piensen que pueden detener el mar con sus brazos [el tono de su voz denota mucha más pasión que cuando habla de música].

    P. Se deja caer que aspira a la alcaldía de Dakar e incluso a la presidencia de su país. ¿Qué contesta?

    R. Me temo que si llegara a cualquiera de esos cargos, la gente comería piedras. No tengo ambiciones políticas.

    P. En 2004 publicó Egypt, un disco en el que expresaba su fe en una religión de paz, amor y tolerancia.

    R. Tengo la impresión de que la gente en Occidente se siente amenazada por el Islam porque los medios de comunicación no dejan de presentar ese aspecto amenazante. En todas las religiones, etnias y grupos humanos, hay extremistas, pero son una minoría.

    P. ¿Cuál sería su mensaje para los africanos?

    R. Que el futuro de África está en nuestras manos. África ha sufrido mucho por la esclavitud y la colonización, pero no podemos refugiarnos en eso. Conocemos nuestra historia, sabemos lo que nos ha dado miedo, lo que nos ha retrasado en algunos aspectos, pero hemos avanzado y tenemos muchas cosas valiosas.

     

    Derechos humanos

    A mediados de los años ochenta, Youssou N´Dour recorrió el mundo con Peter Gabriel, Bruce Springsteen, Sting y Tracy Chapman en la gira de Amnistía Internacional. Ahora ha participado en el disco Make some noise/Instant Karma, en el que U2, The Cure, R.E.M., Ben Harper o Jackson Browne grabaron canciones de John Lennon –él canta Jealous guy– con el fin de concienciar a las nuevas generaciones sobre los derechos humanos. El senegalés, embajador de Unicef y la FAO, suele decir que la música tiene el poder de informar y sensibilizar: cantó en los conciertos por la liberación de Nelson Mandela –“lloré la primera vez que estuve con él”-, para recaudar fondos para Etiopía o en el Live 8.

    Un porcentaje de sus beneficios empresariales va a parar a la Fundación Youssou N´Dour –no la dirige, sólo es un miembro más del consejo de administración- que lucha contra la malaria y trabaja con fundaciones como la de los Gates. Y el año pasado puso en marcha unos Fondos Youssou N´Dour, en colaboración con una ONG estadounidense, con el fin de reunir y mobilizar dinero para proyectos de educación, salud y cultura en África. Aún le quedó tiempo para debutar como actor en la película británica Amazing grace, en la que interpreta el papel del liberto Olaudah Equiano, y para disfrutar con Sénégal: La cuisine de ma mère, un libro en el que su madre enseña las recetas de platos como el thieboudienne (arroz con pescado y verduras). “Durante tres semanas volví a visitar la cocina en la que crecí. No sólo aproveché para volver a comérmelo todo, también es un mensaje de mi madre para la cocina del mundo”.

    Publicado en El País,  4/11/2007

     
  • “El mar nos trae la alegría y la añoranza” Cesaria Evora
    Entrevistas
    • Entrevistas
    • 08 Mayo 2014

    Cabo Verde: unas islas volcánicas varadas en el Atlántico, a unos cientos de millas de la costa de Senegal, y descubiertas en 1456 por los portugueses, que las usaron como escala para los navíos de sus rutas hacia América y África austral. Azotadas por los vientos y castigadas por la sequía, las de barlovento, al norte, son seis -una deshabitada-; las de sotavento, cuatro.

    En Mindelo, el puerto de São Vicente, nació Cesaria Evora el 27 de agosto de 1941. Recuerda aquellos días, antes de 1975, en que Portugal gobernaba un archipiélago que padeció hambrunas terribles, y ella escuchaba en la noche a Amália Rodrigues o a Ângela Maria. “Entonces había mucho movimiento, con gente de todas las razas y nacionalidades, y yo cantaba para los marineros extranjeros que me invitaban a subir a los barcos. También me llevaban a casas particulares de portugueses. Siempre me pagaban. Poco, pero suficiente para vivir”, explica. En bares y tabernas, como el Café Royal, la llamaban desde las mesas. Cantaba de pie ante los clientes a cambio de unos escudos y unos vasos de whisky o de grog, el temible aguardiente local -desde la navidad de 1994 no ha vuelto a probar el alcohol-. “La vida era más fácil. Ahora todo está caro y los salarios son escasos”.

    Rogamar’ incluye canciones de dos de sus autores preferidos: Manuel de Novas, que trabajó como práctico, y Teofilo Chantre, que vive en París, y al que ella conoce desde niño. También composiciones de jóvenes -“a veces aparece alguno nuevo, que compone bien, por lo tanto voy a cantarlos”-. El congoleño Ray Lema escribió la música de São Tomé na Equador, el senegalés Ismaël Lô canta con ella Africa nossa, especie de himno panafricano, y el malgache Régis Gizavo pone su acordeón. Los arreglos son de Nando Andrade, su pianista habitual, y Jaques Morelenbaum -que ha trabajado para Jobim, Caetano Veloso, Ryuichi Sakamoto o Mariza- añadió cuerdas en varios cortes.

    Tenía 16 años cuando conoció a Eduardo, que tocaba la guitarra, y empezó a cantar. “Le puse a mi primer hijo el nombre de Eduardo, así que cada vez que lo llamo no tengo más remedio que acordarme del otro”, cuenta. Cize, como la conocen sus compatriotas, ha tenido tres de padres diferentes. Y muchos pretendientes. Perdió la cuenta. De casarse, ni hablar. “El matrimonio para mí no es la felicidad”.

    Dicen que siempre hizo lo que le vino en gana. Testaruda. Y generosa. “Una mujer que toma sus decisiones. Soy clara. No me gusta cansar a nadie con dudas de si sí o si no”, asegura. “La crítica es libre, me da lo mismo. Cuando estaba en un bar tomándome un whisky y oía que hacían algún comentario sobre mí, me pedía uno doble, así podían criticarme tan a gusto”.

    En la portada de Rogamar hay un saxofonista en primer plano y, detrás, una Cesaria que ríe. Ya no necesita taparse la boca con las manos como hacía antes para ocultar dientes cariados. El título une las palabras rogar y mar. Cuando el océano está embravecido, más vale encomendarse a los santos, antes de la travesía en bote a través del canal que separa las islas de São Vicente y Santo Antão. “El mar lo es todo para nosotros. Nos trae alegría y saudade por las personas que se fueron”. Une y separa a los caboverdianos. 450.000 viven en las islas -el 30% por debajo del umbral de la pobreza- y otros 700.000 emigraron.

    Un día se cansó de cantar en público y se encerró en casa. Una vivienda destartalada y paupérrima. Diez años. Hasta que, en 1985, la invitaron a Lisboa para unos conciertos y un LP. Luego, José da Silva, un francés de origen caboverdiano que trabajaba en los ferrocarriles galos, le propuso ir a París. Cesaria tenía 47 años. Su presentación en un club congregó sólo a unos cuantos compatriotas. Y dos primeros discos con veleidades eléctricas fueron consumidos exclusivamente por la comunidad caboverdiana. Pero llegó el acústico Mar Azul, con la estremecedora morna -el blues caboverdiano, entre fado y samba- que le da título: arrancaba el cuento de hadas.

    Cesaria Evora sedujo al público francés con Miss Perfumado -300.000 discos vendidos-. Y desde París su nombre se propagó por el mundo. A su primer concierto en Nueva York asistió Madonna. Viaja de Vancouver a Tahiti, de Budapest a La Reunión, con pendientes, collares, pulseras y anillos de oro. Los meses de agosto -celebra su cumpleaños- y diciembre los pasa en Mindelo. Su nueva casa está abierta a todo el mundo y siempre hay comida preparada: la tradicional catchupa de judías, maíz y carne -“en la de rico, porque la de pobre no lleva”, matiza-.

    Su madre cocinaba para los ricos y su padre, músico, murió cuando ella tenía siete años. Con diez entró en un orfanato dónde las monjas le enseñaron a coser, bordar y planchar. Los domingos cantaba en la iglesia. “Nunca imaginé que más tarde iba a ser cantante. Había hermanas portuguesas, y la madre superiora era española, me acuerdo bien de ella. Tenías que ser muy burro para no aprender”. Aguantó tres años. A su abuela le contó que cada noche veía fantasmas. “Era mentira, pero yo me quería ir. Por suerte se lo creyó y me sacó de ahí”, dice riendo.

    Canta en crioulo, rechazo y recreación del idioma del colonizador, como apuntó el cineasta brasileño Walter Salles. Aún hoy canta descalza. Tiene que ver con su rebeldía. Los portugueses, y después la burguesía local, prohibían caminar por las aceras a los que no podían comprarse un par de zapatos. Cuando le apetece, cuenta historias. La de Paulino y Camuche, como llama a sus ojos: “Dos hermanos que van juntos a todas partes. Camuche está a la virulé, pero Paulino sí que ve”. Y ríe como una niña.

    Publicado en El País, 4/3/2006

     
  • Elis Regina ‘Atrás da porta’